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Crítica al documental strangerPigs

Hoy daré mi punto de vista sobre el documental emitido el pasado domingo en el programa Salvados de LaSexta, strangerPigs, comandado por el periodista Jordi Évole. Daré una perspectiva de gastronomía, salud, y como no, economía.

El documental versa sobre el maltrato animal, centrándose en los cerdos, que se profesa actualmente en algunas granjas. Hace referencia a casos concretos de granjas con nombre y apellidos y marcas de destino. Además habla del aspecto humano y de las condiciones laborales de los trabajadores de los mataderos y granjas.

Tengo que decir, que Évole se ha ganado una fama merecida, fruto de sus programas transgresores y atrevidos. Entrevista y acorrala a políticos, a gente con cargos de responsabilidad, y no tiene reparos en hablar sin tapujos de marcas y culpables a la cámara.

Yo recomiendo ver el documental con el más absoluto escepticismo, ya que este experto periodista tira de repertorio para despertar emociones y subir audiencias, a la par que denuncia ciertas prácticas que deberían terminar.

Ni es totalmente cierto todo lo que se induce a pensar, ni recomiendo centrarse en la parte emocional del mismo. Intentaremos centrarnos en la parte práctica, impidiendo que nos despisten los intereses políticos palpables en el programa.

Dejo aquí el enlace a la web oficial para que lo veas si tienes interés.

Breve resumen de “Stranger Pigs”

El documental empieza con unas bonitas imágenes de una granja ecológica en Lérida, que dan paso a las declaraciones de un eurodiputado de EQUO. Hace un repaso por todas las etapas de la producción del cerdo en España. O sea, explotación humana y animal. Si explotan al trabajador, cómo no van a explotar al cerdo…

Hacia la mitad del programa, se dirigen a una granja en Murcia, donde se cuelan en mitad de la noche. Llegan a una nave, donde hay muchos cerdos agonizando y en unas condiciones lamentables de salud y hacinamiento.

Para terminar, presentan la problemática al director general de ganadería de Murcia. Éste hace un análisis y una valoración obviando completamente las imágenes. Se limita a recitar lo que parece un manual, de qué decir ante las cámaras, si tienes ese cargo.

En qué fijarse y qué obviar

Los datos que ofrecen pueden aceptarse como más o menos aproximados, pero sí nos dan una idea de la industria del cerdo en España.

  • Los ganaderos ecológicos dicen, que no es que sea caro criar un cerdo en este tipo de granjas, sino que es “alarmantemente” barato producirlo en macrogranjas intensivas.

    • Sería mejor comer un filete de lomo ecológico y acompañarlo de verduras que comerse 3 filetes.

    • Es mucho peor comer embutido que panceta.

  • Estadísticamente cada español se come medio cerdo al año.

    • No tiene en cuenta los niños, ni los mayores, que obviamente comerán menos, o sea que el grueso de la población comerá algo más.

    • Tampoco diferencia entre cochinillo y cerdo adulto.

  • De las 90.000 granjas que hay, solo 155 son de cría ecológica.

    • No quiere decir que solo puedas optar a cerdos bien criados y alimentados en una de esas 155 granjas, sino que esas tienen el sello eco.

  • La granja ecológica que saca, presume de haber sido la única de toda Cataluña, sin embargo, se va hasta Murcia para colarse en una explotación porcina.

    • Deberíamos pasar por alto que Évole es catalán y que prefiere dejar bien a su tierra y mal a un rival de Casa Tarradellas o La Selva.

  • El comentario que hace un inspector de sanidad: Se ha perdido el contacto entre animal y persona. Ya nadie mata al animal que se va a comer.

    • Da igual que quiera intentar convencer a la gente de que si tuvieran que matar animales para comer probablemente se harían vegetarianos.

    • Lo importante es que hemos perdido contacto con la comida y nos creemos que viene en bote.

  • Queda patente que el director general de ganadería de Murcia sabe mucho de leyes, y poco de ganadería.

Aspectos concretos a analizar

La explotación de los trabajadores del matadero es penosa, pero se escapa del ámbito del blog.

strangerPigs

La granja en la que entran es sumamente grande, pero la cámara sólo accede a un sitio. Realmente donde se cuelan y a lo que corresponden las imágenes más duras del programa se denomina “lazareto”. Así es como se llama a la zona donde están los cerdos “en cuarentena” por tener algún tipo de dolencia o enfermedad. Hernias, malformaciones, úlceras, fracturas, etc. Primero se les intenta curar, y si no se consigue se sacrifican y NO SE DESTINAN AL CONSUMO HUMANO DIRECTO. Lo que no es seguro es que no se acaben transformando en pienso para alimentar otros animales o abono para huertas.

Aunque en el reportaje se dice que se matan 46 millones de cerdos al año, y la mitad se exporten, no quiere decir que los 23 millones aproximadamente de cerdos se coman. Ojalá. De esos millones de cerdos, muchos irán a parar al cubo de la basura. Supermercados que no pueden vender la carne fresca pasado un tiempo, gente que después de comprar la carne, se olvidan de ella y se estropea y es desechada.

El eurodiputado dice que te estás comiendo un lomo de antibióticos, lo cual es otra falacia que pone de manifiesto, que no tiene mucha idea de biología. Los antibióticos y demás drogas (contra el estrés, la inflamación, etc) se deben administrar diariamente porque en 24h apenas quedan trazas. Lo que sí pueden causar es daños hepáticos a largo plazo y esto no quiere decir que si comes hígado, comas antibióticos. Si no que quizá el hígado, no tenga los nutrientes y minerales que tendría uno que no haya sido tratado con antibióticos. Pero sigue siendo seguro su consumo.

Reflexión personal

Los métodos que elige Évole son criticables, y desde luego poco éticos, pero con ello consigue dos cosas. Primero que todo el mundo hable de ello, pues sería mejor balancear la producción ecológica. En segundo lugar, provocar a la gente para que abra los ojos ante la realidad que supone comprar un salchichón en el supermercado.

Que incluya imágenes capciosas o use trucos de márketing para captar audiencia, no debería cegar al consumidor que está deseando buscar una excusa para exculparse.

Nos tiene que quedar claro, no sólo por las imágenes, sino por los datos, que no se crían los cerdos para formar parte de la cadena trófica. Literalmente se producen en fábricas y se tratan como piezas de automóvil, tela para ropa o ladrillos para casas. Acabamos consumiendo subproductos alimenticios con “trazas” de cerdo, que nos impiden reparar en la realidad de su producción.

No soy una persona altamente influenciable, por lo que no voy a dejar de comer carne por ver animales sufrir, ni a dejar de comer frutas y verduras por más que vea como riegan con pesticidas los campos.

Eso no quiere decir que sea insensible, obviamente me afecta. Los humanos profesamos una compasión que nos ha hecho crecer como especie y por lo tanto, perderla, es lo que nos está condenando…

Yo creo en un modelo de consumo responsable donde los cerdos no son tratados como mercancía, pero tampoco como príncipes, sino como lo que son.

Nos hemos olvidado que en cuanto a alimentación se refiere, el mayor valor añadido que podemos darle a los alimentos es…ninguno. Cuantos menos inventos tenga, más valioso es.

¿Qué diferencia una carne de otra?

Es importante tener claro qué estamos comiendo. Mucha gente piensa que comer cerdo ibérico es bueno, sostenible y ecológico. Pero como es más caro, compran “del normal”. Tampoco es una falta de respeto hacia el animal semejante desconocimiento, pero si es tu caso, puedes visitar este enlace. En él te enseñarán la diferencia entre la raza del cerdo, su método de cría y su alimentación.

strangerPigs cerdos

Además de lo que se presenta en esa web, yo añadiría el tipo de cría que se llevaba a cabo hace apenas 50 años. De hecho mis padres así lo hacían con sus cerdos, uno o dos que tenían algunas familias. Consistía básicamente en darle de comer lo que pillaban por las tierras de los alrededores, complementándolo con las sobras de los humanos, o los excedentes y alimentos malogrados. Eso sí, el cerdo tardaba 2 años en crecer.

¿Qué NO hacer?

Lo que bajo ningún concepto debemos hacer es dejar de comer panceta o chuletas de cerdo para empezar a comer pavofrío o cambiar el chorizo por la cecina. Si has sentido compasión de esos animales, no cambies tus hábitos por otros peores. Aprovecha y cambia a mejor.

Un cambio a mejor no es dejar de comer jamón serrano, para empezar a comer salchichón ibérico. Es más caro, y probablemente igual de cruel…

NO dejar de comprar carne fresca, para comprar pseudoalimentos vegetarianos en forma de carne. Hamburguesas de tofu, “carne limpia”, salchichón vegano o cosas por el estilo sólo servirán para sacarte el dinero.

Dejar de comer cerdo, y en vez de eso comer más pollo o ternera. Como dije antes, en esta ocasión les ha tocado la china a los cerdos, pero la semana que viene será a los pollos. Y… ¿qué harás entonces?

¿Qué hacer?

Si no quieres entrar a formar parte de esta cadena, y te quieres salir de la rueda puedes hacerte vegetariano, o empezar a consumir de manera responsable.

¡Pero comprar ecológico es más caro! NO, ni mucho menos. ¿Te has fijado en esos paquetes de jamón cocido extrajugoso del súper? ¡Sólo cuestan 1€!… Ya, pero tienen 80g de producto, de los cuales sólo el 75% es carne de cerdo ya cocida (o sea, que ha cogido agua durante la cocción…) Te está saliendo a más de 18€/kg. Mientras que los filetes de jamón son a 6€/kg. Si los compras ecológicos, a lo mejor te cuestan 12€/kg. Sigues ahorrando un montón, sin contar que la carne fresca llena mucho más, por lo que comerás menos.

Por otro lado tienes que saber que la “carne” no es solo filetes y carne picada. Hay carne más allá del solomillo: oreja, rabo, codillo, manos, morro. No dicen que del cerdo se come todo, pues al lío. Es mucho más sostenible comer todo el animal que sólo el solomillo, y más barato.

Hay 3 carnes que están muy explotadas y que yo recomiendo reducir su consumo todo lo posible: ternera, cerdo y pollo. Cuanto más se consume de un animal, más hay que criarlo y por lo tanto más hay que reproducirlo, llegando poco a poco a empeorar la especie. Busca alternativas que aunque no sean más ecológicas, ni más éticas, aumentarán la sostenibilidad. Puedes comprar conejo, pavo, codornices, jabalí, ciervo, cordero, cabrito…

Además, está muy probado que una disminución del consumo de carne lleva a una mejor salud. No digo que comas carne solo una vez a la semana, pero sí puedes reducir las porciones. Es importante comer proteína animal a diario, pero no es necesario comer un filete de medio kilo.

Conclusión final

En general reducir (no eliminar) el consumo de carne será mejor para tu salud y bolsillo. Sobre todo si reduces el consumo de pollo, cerdo y ternera.

La legislación es estricta y es muy difícil que llegues a comer carne en mal estado o nociva para la salud. Aunque algunos no la apliquen, es más fácil y barato explotar personas que animales y será ahí donde reduzcan costes.

Cuanto más procesada sea la carne, más posibilidades hay de que su origen sea peor. Compra más carne fresca (que haya que cocinar) y menos embutido.

Comprar las partes menos deseadas (vísceras, huesos, cabeza…), será más sostenible, más nutritivo y más barato.

menú de navidad tipico

Menú de Navidad sencillo y barato

Todo el mundo está escribiendo sus recetas para menú de Navidad… y yo no voy a ser menos.  En esta época, en la que el azúcar y la grasa animal se apoderan de la mesa, propongo una opción resultona, algo diferente y por supuesto apta para todos los bolsillos.

Desde luego es mucho más importante lo que haces del 6 de enero al 24 de diciembre que del 24 de diciembre al 6 de enero, pero tampoco vas a estar 2 semanas sin salir de los polvorones y el cordero asado.

Aunque seamos omnívoros, rotar los alimentos también nos hace salir de la rutina.  Con estas 3 recetas podrás sorprender a tus invitados, a la par que ahorrarás en el cochinillo de turno, sin renunciar al sabor.

Por qué huir del menú de navidad típico

Mucha gente se ve en la situación de recibir a familiares y amigos en estas fechas. Esto provoca, sobretodo en el caso de las madres, la imperiosa necesidad de agasajar a su prole, con un desfile de alimentos de sobrecostosa adquisición, proyectando sobre ellos el amor que les profesan.

Pues bien, os diré que uno de los grandes errores, es pensar que los comensales <<se van a quedar con hambre>>.  Si tenemos un menú de navidad con entrantes, caldo o marisco, o las dos cosas, un plato de pescado y un plato de carne, es complicado “irse con hambre”.  Sobre todo si después continuamos con el postre, los polvorones, los dulces, el cava…

Está claro que a nadie le gusta irse con hambre, pero tampoco dejarse comida en el plato o por comer.  Esto provoca que queramos comer más de la cuenta provocando digestiones pesadas que impidan disfrutar del resto de la noche.

Por ello voy a proponer un menú de 3 platos con el que quedarse saciado, pero no lleno a reventar.  Y por supuesto huiré de los ingredientes típicos que “se suben a la parra” en estas fechas.

Sin más preámbulo, os paso a detallar un alternativo Menú de Navidad que consistirá en 3 platos y un postre.

Entrante

El plato elegido es una variante del brócoli gratinado que le da un toque divertido y diferente.

entrante menu de navidadMagdalenas de bacon y brócoli

Ingredientes (6pax)

  • 6 huevos
  • 100g de brócoli
  • 100g bacon
  • 10g mantequilla (opcional)
  • 100g de queso curado
  • 5g levadura de cerveza (en copos)
  • 3g Sal

Preparación

  1. Pon a cocer el brócoli (recuerda que quede rico)
  2. Fríe el bacon en pequeños trozos
  3. Bate los 6 huevos y echa la sal
  4. Ralla la mitad del queso y la otra mitad en polvo
  5. Pon a precalentar el horno a 220ºC
  6. Toma los moldes de magdalena y úntalos con mantequilla, si son de papel o se desmoldan mal. Yo uso de silicona y no hace falta
  7. Desgrana los arbolitos más pequeños del brócoli (puedes reservar los troncos, pero no para esta receta) y haz una cama con ellos en cada molde.
  8. Espolvorea levadura de cerveza en cada uno.
  9. Echa los trocitos de bacon
  10. Vierte huevo hasta cubrir los ingredientes. Debería quedar hacia la mitad del borde del molde, si usas 12 moldes
  11. Espolvorea el queso en polvo y por último el rallado
  12. Mételo cerca de la base del horno con calor solo por abajo durante 10 minutos. Luego calor pro arriba y abajo durante otros 10
  13. Sácalo del horno y desmóldalo (si son moldes desechables, puedes servirlo con ellos)

La levadura de cerveza mezclada con el huevo, hará que este suba brevemente, aunque luego bajará.  No lo pongas en frío inmediatamente o bajará muy de golpe.

Primero

Como primero voy a ofrecer un pescado que si no es muy tradicional de estas fechas sí está en temporada.  Aunque el bacalao al conservarse muy bien en sal, podrías haberlo comprado en mayo y comerlo ahora…

primero manú de navidadBacalao al horno coronado con revuelto de zanahorias y puerros

Ingredientes (6pax)

  • 1,5kg de bacalao en lomos
  • 3 zanahorias gordas
  • 3 puerros gordos
  • 30g Aceite
  • 25g Mantequilla
  • Sal
  • Nuez moscada
  • 100ml Vino blanco

Preparación

  1. Pica las zanahorias y los puerros en juliana fina
  2. Pon una sartén grande al fuego (75%) y echa el aceite
  3. Echa los puerros y las zanahorias y remuévelos para que se impregnen todos de aceite
  4. Echa la sal y la nuez moscada, remueve, tapa y baja el fuego al 50%. Remueve cada 5 minutos.  En total deberá estar unos 20 minutos al fuego, más o menos lo que tardará el bacalao
  5. Corta los filetes de bacalao en 6 trozos y ponlos en una bandeja de horno con un chorrito de vino blanco
  6. Supongo que tendrás el horno caliente de las magdalenas. Así que pon el bacalao y mantén a 180ºC durante 20 minutos, con la bandeja más cerca de arriba que de abajo
  7. Para emplatarlo, coloca el trozo de bacalao en el plato y encima una “corona” del revuelto de zanahorias y puerros. Corta una fina loncha de mantequilla y ponla encima.  Para cuando hayas hecho todos, se habrá derretido antes de servirlo.

Segundo

Para darle un aire tradicional respetaremos la máxima de servir un plato de pescado y uno de carne.  Aunque he elegido el cerdo, no será en su versión lactante, ni cochifrita.

Manitas de cerdo al horno con bratkartoffeln

Ingredientes (6pax)

  • 6 patatas pequeñas (1kg en total)
  • 3 manitas de cerdo
  • 20g aceite
  • Perejil seco
  • Ajo (2 dientes)
  • Pimentón
  • Orégano
  • Cerveza (opcional)
Preparación
  1. Pon a cocer las patatas con piel durante unos 15 minutos dependiendo del tamaño. La idea es que queden ligeramente crudas
  2. Limpia las manitas de cerdo y córtalas longitudinalmente
  3. Mete las manos de cerdo en el horno (seguirá caliente), hacia el centro con los huesos hacia arriba y programa 20 minutos a 180º
  4. Deja enfriar las patatas y pélalas. Si están frías de la nevera mejor, se conservarán más enteras.  Si las cueces el día anterior para tenerlas frías, guárdalas peladas y pélalas ahora
  5. Una vez peladas, pícalas en dados de unos 2cm de lado
  6. Cuando hayan pasado los 20 minutos, saca la bandeja de las manitas y vuelve a cerrar el horno. Dales la vuelta (quedarán los huesos para abajo). Vierte un poco de cerveza por cada una, y después echa orégano y sal por encima
  7. Vuelve a meterla en el horno y programa otros 20 minutos a 180ºC, esta vez sólo por arriba
  8. Pon aceite en una sartén al fuego (75%)
  9. Echa los ajos pelados y enteros, y las patatas en la sartén. Espolvorea el pimentón y el perejil.  Puedes echar sal ahora o espolvorear con sal maldon una vez hechas
  10. Voltéalas para que se doren por todos los lados
  11. Saca las manitas del horno y emplata intentando que el caldo de las manitas no toque las patatas o perderán la textura crujiente

Después de semejante menú, no creo que a ninguno de tus comensales le queden ganas de postre.  No obstante, para los que prefieran una opción saludable, antes de tirarse de lleno a los polvorones dejaré esta receta.

Yogur con granola

Ingredientes (6 pax)

  • 6 yogures sabor natural
  • Granola
  • Selección frutos rojos (arándanos, fresas, frambuesas, moras, grosellas…)
  • 6 onzas de chocolate de >80% cacao

Preparación

  1. Vierte el yogur en una copa mayor, para que quede por la mitad.
  2. No te vuelvas loco con los frutos rojos. Escoge 2 o 3 tipos, no más, y echa una capa que cubra el yogur
  3. Pon un poco menos de volumen de granola que de yogur
  4. Haz girones la onza de chocolate encima de la granola
  5. Corona con un fruto rojo de cada tipo por encima

He puesto la granola directamente como ingrediente, pero si quieres saber cómo hacerla, mira aquí.

Ya sé que no es temporada de frutos rojos.  De hecho está muy rico con mango o melón, aunque también es más calórico.  Con pera o manzana vale, aunque el resultado no va a ser igual.  Evita usar piña, cítricos o aguacate.  No me haré responsable de tal experimento.

Consejos útiles

Si crees que es mucho ahórrate el yogur con granola y sirve las magdalenas de postre.  Si crees que es poco, simplemente aumenta el tamaño de las raciones.

Intenta que el horno no esté mucho tiempo abierto, ni vacío.

Tener preparado todo lo que puedas el día anterior, te brindará un extra de tiempo.  Por ejemplo, el brócoli cocido, las patatas cocidas, etc

Comparte tus experiencias de Nochebuena, o dime cómo has mejorado las recetas.

¡Felices fiestas!

Es más barato cocinar que comprar la comida hecha

Ya hablamos en una anterior entrega de qué comprar para comer por 100€ al mes. Ahora veremos por qué cocinar también te hará ahorrar dinero…

¿Para qué vale cocinar?

Hay quien por causa de los prejuicios, intenta por todos los medios, enmascarar un alimento para ocultar lo que es. Por ejemplo, cogen hígado de ternera y lo filetean, le echan un porrón de especias, y lo empanan, para disimular su textura, y ocultar su sabor.

Esto tiene pros y contras. Desde luego mucho mejor enmascarar, que no comer. Y me parece de gran mérito culinario, reconvertir un alimento despreciado, en un plato en el que no se reconoce. Sin embargo, prefiero la opción de potenciar el sabor y textura de cada materia prima, dándole un “toque” especial. Aunque está claro, que si la comida entra por los ojos, esconderlo a la vista puede ser buena estrategia.

Una cosa es procesar los alimentos y otra volverlos locos. Cocinándolos solo deberías “despertar” su sabor, no lavarles la cara. Se puede hacer, pero si estás empezando, quiero transmitirte que no hace falta. Con pequeños trucos se consiguen grandes cosas.

No siempre es así, pero en general, la saciedad de los alimentos baja a medida que aumenta el tiempo y la temperatura de cocción. No es buena idea volver a comer pescado crudo, pero si lo comes poco hecho, mejor que pasado. Y esto es importante porque a mayor saciedad, menos atacará el hambre y más ahorrarás.

Pescados

El pescado tiene una proteína fácilmente asimilable por nuestro organismo, por lo que podemos cocinarlo menos para aumentar la saciedad. Además, el pescado azul en particular, tiene más cantidad de omega3, que se oxida a medida que aumentamos la temperatura de cocción. Por eso a los japoneses les encanta el sashimi de atún o salmón, pero no de merluza. Además, esto te permitirá ahorrar en electricidad.

Al cocinar pescado blanco, rebozarlo en huevo le va a aportar ese extra de grasa que no tiene. Otra deliciosa idea es cortar una lámina de mantequilla y posarla sobre los trozos hechos antes de que se enfríen. Pero combinar las dos técnicas no las mejora individualmente por separado. Huevo o mantequilla son baratos y aportan un extra de saciedad.

cocinar pescado
merluza en salsa

Da igual si eres intolerante al gluten o no. Sea como sea, el pescado queda mucho mejor con harina de arroz. De hecho te invito a probar otras harinas. En general son todas más caras, que la de trigo, pero también son menos dañinas. Por ejemplo, 1kg de harina de arroz son 2,70€, la de garbanzo 2€/kg. El problema es que es complicado encontrarlas y si las tienes que comprar ecológicas, se dispara su precio. Pruébalas, si dispones de más de 150€/mes para comer.

Resulta una excepción la harina de maíz, que no maizena. En algunos sitios lo llaman polenta. Por apenas 1€/kg tienes un ingrediente excelente para hacer rebozados crujientes. Te recomiendo que la uses para espolvorear bacalao, boquerones o sardinas. Al utilizar polenta, sumergir los trozos en un plato hará que se cree una costra demasiado gorda. Es mejor espolvorear con la mano, como si echaras sal.

Un truco para que quede crujiente un rebozado es retirarlo a un plato con papel de cocina encima para chupar el aceite sobrante.

Carne

Para la carne en general rige la misma regla. Cuanto menos se haga, más saciedad aporta. Pero dado que hablamos de comer vísceras sobretodo, estas sí deberían estar bien hechas, si quieres saborearlas. Poco hechas pueden resultar correosas y difíciles de masticar.

Las vísceras mejor guisadas que simplemente fritas, aunque puedes combinar ambas. Tienen un sabor muy fuerte, y quedan muy bien si se maceran antes con especias, aceite y coñac.

Con los huesos se hace un caldo fantástico para guisos, arroces, o simplemente con patatas cocidas. Se puede usar casi cualquier cosa para hacer caldo, como la carcasa del pollo, la cabeza de conejo o las manitas de cerdo. Por favor, no te líes a echar cosas ricas al caldo para mejorarlo. Como mejor queda, y más barato, es con “desperdicios”: lo verde del puerro, las peladuras y hojas de zanahorias, hojas de rábano, lo que cortas de los espárragos, etc.

Los cortes más duros de la carne prácticamente descartan la plancha o la sartén como método de cocción. Yo recomiendo la olla exprés. Su elevado coste de adquisición es compensado ahorrando mucho tiempo y energía.

Si tienes que hacer un chuletón a la plancha, no uses aceite de oliva. Recorta parte de la grasa que trae y déjala previamente en la sartén. Se irá deshaciendo y servirá para que no se pegue el filete y quede con un gusto mucho más sabroso que con AOVE. Si es carne de ternera y necesitas más grasa, usa mantequilla. Al fin y al cabo viene de la vaca también.

Verdura

Cada vez se insiste más en que las verduras que hacía la abuela, cocidas hasta que se deshacían, no parece la mejor manera de potenciar su sabor. Ni siquiera de ocultarlo. Las verduras muy cocidas no sólo pierden sabor, si no que adquieren un gusto amargo, muy poco atrayente. Probablemente por eso a los niños les cuesta tanto comer verduras.

cocinar barato
brócoli recocido vs. brócoli en su punto

La verdura cuando se cocina, debe resaltar su color, que parece que va ligado al sabor. El objetivo es alcanzar un punto en el que el sabor se intensifica, pero se pueda masticar fácilmente. Puede serte difícil si estás empezando, por lo que voy a ayudarte con un truco muy sencillo. Y espero que así pierdas el miedo a pasarlas.

Pon agua a cocer, según la cantidad de verdura. Lo importante es que pueda bailar en el agua. Una vez esté hirviendo (saltan burbujas del agua) echa la verdura, tápalo y apaga el fuego. Cuidado con la vitro que sigue cociendo después de apagarlo. Espera 4 minutos y luego sácalo del agua. Verás que ha cogido un color intenso que está diciendo cómeme.

Por ejemplo: espárragos, brócoli, judías verdes, hojas de acelga, espinacas. Más detalle aquí.

¡Ni que decir tiene que debes aprovechar el agua de cocerlas! Si se cuecen sumergidas en agua, es ahí donde va a parar hasta un 30% de las vitaminas hidrosolubles.

Otro método es directamente pasar de cocerlas y echarlas en la sartén con AOVE. Sobre todo si son pequeñas o las has cortado en trozos pequeños.

cocina barata
salteado de verduras

Yo recomiendo comer verdura en cada comida. Aumenta la saciedad por módico precio.

¿Se puede usar el horno?

El horno presenta algunas ventajas.

  • Suele ser bastante limpio, si tienes cuidado de no derramar la comida al meterla o sacarla.

  • Los olores suelen ser muy agradables, más que los de los fritos.

  • No degrada tanto los alimentos como la plancha y los cocina de manera uniforme.

  • Respeta más los sabores originales de los alimentos

Sin embargo, mucha gente tiene “miedo” de usar el horno por lo que gasta y es una pena. Efectivamente es sin duda el método que más energía consume de todos. Sin embargo hay cosas que se pueden hacer para reducir el gasto.

  • Lo que más cuesta es calentarlo. Cuando lo enciendas cocina varias cosas o para varios días. Te recomiendo terminar con los olores más fuertes. El orden general sería: postres, verduras, carnes, pescados. Curiosamente al horno, las verduras dejan poco olor. Desde luego menos que recocidas.

  • A más temperatura no gasta más, sino MUCHO más. Es mejor cocinar a 150º durante 40 minutos, que a 180º durante 20.

  • Si quieres gratinar, ponlo al principio. Para gratinar necesitamos “quemar” el queso, o sea, radiación directa, no calor uniforme.

  • No abras la puerta a no ser que sea estrictamente necesario y por el mínimo tiempo necesario.

  • En invierno puedes usar el calor residual para calentar la cocina si dejas la puerta del horno abierta.

Usando la nevera

Prestamos poca atención al electrodoméstico que más electricidad consume en nuestra casa (y la de todos). A veces nos apetecerá meter una cerveza directamente en el congelador, pero no es una buena idea si queremos ahorrar dinero.

La nevera intenta mantener siempre la misma baja temperatura pase lo que pase. Entonces cuanto más caliente esté lo que metamos, más calor aportará al sistema, y más tendrá que trabajar el motor. De ahí que gaste más en verano que en invierno.

Trucos para gastar menos

  • No metas nunca algo caliente. Además de gastar mucho puede sobrecalentar el motor y cuanto más lo cuides, más te durará.

  • Prevé con antelación si tienes que sacar algo del congelador, para dejar que se descongele en la nevera. Si al meter algo caliente el motor se pone a pleno rendimiento, al meter algo frío, puede hacer que incluso se apague. Normalmente puede tardar 1 día o más en descongelarse en la nevera.

  • No la abras por mirar, y piensa antes qué quieres coger.

  • No la dejes abierta mientras vas y vienes a por las cosas de la mesa. Agrupa todas cerca y luego ábrela y mételo todo lo antes posible.

  • Si en invierno tienes la calefacción, antes de meter algo a 23º, sácalo al alfeizar de la ventana y mételo pasados unos minutos. Entrará mucho más frío, y lo habrás enfriado gratis.

Trucos para el día a día

  • Si un día comes sobras y tienes que calentar un primer plato de caldo y un segundo, en vez del microondas, puedes poner a calentar el primero en una olla, y taparlo con un plato en el que pones el segundo.

  • En invierno puedes recalentar también algunas cosas apoyándolas sobre el radiador, o enfriarlas sacándolas al alfeizar de la ventana.

  • Cocina para más días. La luz que se gasta cocinando no es proporcional. Hacer 4 raciones, no es un 33% más caro que hacer 3. Si cocinas para más veces y aprovechas los trucos de antes para recalentar, gastarás menos.

    cocinar pez
    una olla para 7 raciones
  • En general los caldos, estofados y sofritos son más nutritivos y sacian más que los fritos, “planchas” y rebozados.

  • El extractor gasta, sí, pero gasta más la calefacción compensando el frío que entra por la ventana para que salgan los humos.

¿Se te ocurre algo que no he mencionado? ¡Postéalo en los comentarios!

monstruo de las galletas

¡Mi hijo solo come galletas!

“¡Es que solo come galletas!”
“Mis hijos se quedan delante del plato de comida 1 hora y luego, al final ni lo prueban”
“No sé qué hacer para que mi hija coma verduras”
La de veces que he oído estas y otras frases…Pero lo peor no es lo que dice, si no la cara de desesperación de los padres, cuando lo dicen.
En general los niños sienten una especial debilidad frente a la comida procesada.  Son objetivos que sucumben fácilmente a una campaña de márketing orquestada con la precisión de un reloj suizo.  Y eso que Triki ya nos avisaba de cómo acabaríamos si sólo comíamos galletas…
Muchos padres intentan sin éxito, combatir en esta guerra sin las armas adecuadas, poniéndose al nivel de su rival.  Esto es como tirarse del avión con un paraguas en vez de con paracaídas.

Situación actual

Marcos, se levanta cuando su mamá está aún en la ducha.  Se va al salón y enciende la tele para ponerse a ver dibujos animados.

Cuando su madre sale de la ducha, le obliga a ir al baño, a vestirse y a desayunar.  Una vez en la mesa, le ofrece una amplia variedad de fruta mientras ella se prepara un café con leche.

Marcos mira la fruta y le dice que no quiere desayunar, y entonces su madre insiste en que  tiene que comer algo.  Acaba negociando con su hijo una fruta a cambio de dos galletas y salen de casa.

Ya en el cole, desayuna un vaso de leche con galletas antes de empezar las clases a las 9.

Antes de salir al patio, se toma su “almuerzo” (un actimel) hacia las 11 y para las 12:30 está en el comedor esperando su ración.

La mamá de Marcos, que ha ido a recogerle, se pregunta por qué busca con tanto interés la merienda.  Cuando consigue la bolsa, descarta unas zanahorias peladas que mira con desaprobación y se tira derecho al zumo de piña.  Ya se comerá luego el sándwich de pavo.

A la hora de la cena, se queda Marcos delante del plato de merluza rebozada con brócoli al vapor.  Retira el plato con el brazo y le dice a su madre: ¡Esto es un asco!

Sus padres tiran de paciencia y empiezan a comer para que vea que está rico.  Pide un yogur de postre pero su padre se niega a dárselo, si no se come antes la comida.  Finalmente consiguen llegar a un acuerdo en el que se acaba comiendo 2 yogures y media ración de la merluza.

¿Qué está pasando?

Para empezar muchos padres no tienen clara la diferencia entre alimentos y pseudoalimentos. Y por otro, los que la tienen clara, quieren convencer a sus hijos de las bondades de unos frente a otros, mediante razonamientos o imposiciones complicadas de comprender por un cerebro grande en plasticidad, pero inmaduro en complejidad.  Lo que provoca rechazo por parte del niño, ante lo desconocido, y frustración en los padres respecto a sus enseñanzas.

Esto puede desembocar en pérdida de convicción por parte de los padres, haciéndoles abandonar su esperanza de alimentar adecuadamente a su prole.  O también volviéndoles menos tolerantes, y más irascibles frente a los deseos impulsivos de sus hijos.

Entre las 7 y las 8 am es prime time de las animaciones infantiles, con sus correspondientes anuncios.  Esos anuncios son un arma de intoxicación masiva porque no sirven para informar a los niños de que existe coca-cola.  Eso es una bobada.  Esos anuncios inciden en la parte del cerebro más primitiva, la única completa en un niño, para crearles artificialmente una necesidad irreal, y que sean ellos mismos los que los demanden, en vez de tener que vendérselos.

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Pseudoalimentos hechos para engañarle

En una sociedad acomodada, parece como si pasar hambre estuviera mal visto.  Creemos que estar más de 5h sin comer puede desembocar en pérdida de salud.  Entonces nos obsesionamos con que el niño esté comiendo cuanto más tiempo mejor.  Nuestro orgullo de padres se ve herido de muerte, si nuestro hijo nos dice que tiene hambre y no somos capaces de meterle nada en la boca, en los siguientes 5 segundos.

A un niño le cuesta reprimir sus impulsos, y el hambre es uno muy primitivo.  De hecho todo el sistema está conectado y sus papilas gustativas, que se están formando, buscan unos sabores que la industria alimenticia conoce y explota para su beneficio, y la desesperación de los padres.

¿Por qué nos afecta tanto la publicidad?

Todos nuestros sentidos han evolucionado desde que nos pusimos sobre dos piernas.  ¿A mejor, o a peor?  Yo diría a distinto.  Ya no necesitamos mirar a más de 200 metros, por si nos acecha un depredador.  Ni distinguir el olor agradable del rancio, gracias a la fecha de caducidad de los productos.  Nos estamos adaptando, pero poco a poco.

En los últimos años, ha sido la vista, la que más ha tenido que adaptarse.  Hay un altísimo índice de problemas visuales, más que de oído u olfato.  Se ha normalizado aceptado socialmente tanto el uso de lentes, que ahora incluso hay personas que desean llevarlas sin necesitarlas.

Es un hecho.  No es que la vista sea cada vez más importante, es que despreciamos por completo los otros sentidos, dejando que sea la vista la que lleve todo el peso de la interacción exterior.  Necesitamos ver para creer.

La industria se ha dado cuenta del potencial de la vista, y premeditadamente ha anulado los otros sentidos.  La publicidad, eminentemente visual, está diseñada para despertar nuestro instinto más primitivo a través de los ojos.  Se usan técnicas que acceden a lo más profundo de nuestro ser, para evocar nuestro instinto de comprar.

¿Por qué los niños prefieren los procesados a la comida real?

En los últimos años, ha cambiado mucho lo que miran nuestros ojos.  Hace apenas 100 años, estaba repleta de sutiles contrastes y matices, que sencillamente hemos dejado de percibir.  Ahora se centra en dibujos animados para los niños, que ven colores planos, en pantallas planas.  Dejan de apreciar los matices naturales y desprecian la comida que no tiene un color plano.

Los filetes, a la plancha.  Los guisos, sin una mota de verdura.  Eso sí, las galletas, con dibujos de su serie favorita.  No son culpables de no querer la comida de verdad, son víctimas de un sistema que absorben sin filtro por su plasticidad neuronal, que buscan los colores planos, impresos en una caja de cartón de cereales de desayuno, o en una chocolatina.

Hace apenas 50 años los niños desayunaban bastante poco, y la mayoría productos locales.  Procesados sí, pero no tanto.  Unos pan con aceite, otros pan con tocino, otros leche o si tenían mucha suerte, nata. No la nata que viene en el brick, si no la que se quedaba en la parte de arriba del caldero al ordeñar la vaca.  Las magdalenas solo tenían 4 ingredientes: Harina, azúcar, mantequilla y huevos.  No eran muy saludables desde luego, pero no es lo mismo.

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Son pseudoalimentos los dos, pero no es lo mismo

No se trata de lo que comían nuestros antepasados velludos ataviados con un taparrabos.  Se trata de lo que comían nuestros abuelos.

Además, “atacar” a los más jóvenes tiene 2 ventajas.  La primera es que es más fácil.  Y la segunda es que una vez han pervertido su paladar cuando se está formando, será más fácil atacarle en su edad adulta.

Posibles causas

En el tiempo de posguerra en España, llegó el plan Marshall “al rescate” diciendo que estábamos subalimentados porque no desayunábamos.  Menos mal que llegó el tío Sam para subvencionarnos con margarina y leche desnatada en polvo.  Independientemente de que fuera a cambio de colocar múltiples bases en territorio español, empezaron a introducirnos en el mundo de los pseudoalimentos procesados.  Y empezó el desastre.

Las crisis económicas desde luego no ayudaron.  Que sean necesarios 2 sueldos para poder sobrevivir, dificulta enormemente la elaboración casera de alimentos.  Antes, uno de los dos progenitores de la familia, podía tomarse su tiempo para ir a comprar productos frescos, y elaborarlos para conseguir que fueran más nutritivos y saciantes.

Otro factor a tener en cuenta es la cultura de la inmediatez.  Preparar un buen cocido, o un estofado con caldo de huesos, parece más trabajoso que una sopa instantánea de meter en el microondas durante 3 minutos.

La televisión que basa sus contenidos en dibujos planos y carece de matices, implanta en el niño esta idea alejada de la realidad, pasando a desear comidas simples y reconocibles.

Los niños recuerdan el sabor dulce de la leche materna y es lo que siguen buscando insistentemente.  La industria lo sabe, y por eso inventan más y más maneras de camuflar azúcar, para triplicarle el precio.

¿Qué puedo hacer para que empiece a comer comida?

Podrás hablar con mucha gente y cada uno te contará sus trucos, pero hay algunas sencillas cosas que puedes hacer, para empezar a revertir la situación.  Obviamente dependerá de la edad de los niños, puesto que saber hablar, es un punto de inflexión.  En concreto me voy a centrar en los niños de 2 a 5 años, que parece el periodo más crítico en cuanto a alimentación.

  • No compres pseudoalimentos.  Si no tienes, no hay discusión posible sobre si se los das o no.  Bastantes van a comer ya, sin necesidad de que se los proporciones tú en casa.  Cumpleaños, meriendas de otros niños, abuelos…Van a sacar malas opciones de un montón de sitios, y en la mayoría de las ocasiones no podrás hacer nada para impedirlo.  Confórmate con no dárselos tú en casa.  Que el niño vea, que sus padres, que le quieren, no le darían eso.
  • Sé trasparente mostrándole cómo es el proceso que siguen los alimentos desde la naturaleza a la mesa. Es importante que sepa que la leche se ordeña de los animales o que la fruta y la verdura, son recolectados de árboles y plantas.  Lo que nos da más miedo y rechazo es lo desconocido.
  • Intenta cocinar con ellos, o invítales a que te ayuden en las elaboraciones. Seguramente sea complicado al principio porque quieran hacerlo todo, o porque finalmente el resultado no sea el esperado, pero ver como se hace, les animará al menos a probarlo.
  • Procura que se siente a comer con hambre. Este instinto tan primitivo, que impide adelgazar casi a la mitad de la población lo entiende cualquiera.  Si se sienta a la mesa, con sueño, o sin hambre, no va a comer.  Puede suponer una diferencia como empujar un coche cuesta arriba, o cuesta abajo.
  • Se creativo en la cocina. Si te limitas a echar un filete de pollo a la plancha y ponérselo con un poco de arroz blanco, le parecerá un rollo comer.  Una simpleza que te puede ayudar es cortar los trozos de pollo muy pequeños (que se los coman de un solo bocado) y servir el arroz con tomate como si fuera un volcán con lava escurriendo.
esto NO son galletas
¿Dirías que está comiendo acelgas?
  • Los niños tienen nombres tabú. Evítalos para romper su primera barrera de defensa.  Mi hijo estuvo 2 meses sin comer merluza, hasta que me di cuenta de que coincidió con su entrada en el comedor del cole.  Tuve una infructuosa conversación con él, en la que le expliqué pacientemente, que la merluza que comía en casa no tenía nada que ver con lo que le ponían en el cole. Le explique el porqué, y me esforcé mucho en convencerle de que estaba rica.  Ese día no se la comió.  A la semana siguiente, le dije que era pez blanco, y se la comió toda y me dijo que estaba muy rica.
  • Evita la confrontación. Ni amenazas, ni castigos, ni premios pseudoalimenticios.  En el mejor de los casos te llevará a una negociación poco ventajosa para su salud.  Si ya has recibido una negativa tajante, déjalo estar.  Obligar a un niño a comer, está demostrado que no es una buena estrategia a largo plazo.
  • Convierte las comidas en un momento lúdico. Gasta bromas, haz reír, búrlate de ti mismo.  Si los niños asocian el momento de la comida con algo divertido, les encantará sentarse a comer.  Puedes hacer formas con la comida, con la colocación de los platos, incluso en los casos más difíciles permitirles algún juguete.  Si sientan con ellos a su muñeco favorito y le dan de comer, se verán reflejados y puede ayudarte.
  • No pongas la tele. Ni la tablet, ni el móvil, ni ningún dispositivo que ahuyente su atención y te permita meterles comidaen la boca sin que se enteren.  Al principio te puede parecer el mejor invento del siglo, pero no es buena idea porque prestan menos atención a saborear, oler, y disfrutar la comida.  Y esto es el arma definitiva en tu guerra contra los pseudoalimentos.
  • No te obsesiones. Algo que no quiere hoy, puede que lo quiera mañana.  Lo importante es no substituir.  O sea, no hagas 3 comidas diferentes cada vez, hasta que aciertes con una que quiera comer.  Si ese día no le apetece, dile que no pasa nada porque no coma.  Créeme que no se va a morir de hambre, por estar 3h sin comer…Mi hijo con 2 años “sobrevivió”(percentil 90 de peso y talla) durante 3 meses sin cenar nada ni un solo día.
  • No te excedas de exótico. Aunque el sushi o las flores de calabacín son alimentos muy ricos, no es necesario que se los introduzcas tan pronto.  Lo más seguro es que se ponga nervioso intentando comerlos y se frustre, o los rechace de aquí en adelante.  Mejor cosas sencillas y si se pueden comer con la mano, ¡mejor que mejor!

Y si no come verduras… ¿qué hago?

esto NO son galletas
esas terribles y apestosas verduras…

Es muy raro que a un niño no le guste un huevo frito.  Al igual que es muy raro que le gusten las verduras.  Si a tu hijo no le gustan las verduras, tengo que decirte que tu hijo es…normal.

Una planta no quiere dejarse comer, por lo que si tú quieres comértela, va a intentar impedirlo, y puesto que no pueden huir ni luchar, fabrican venenos químicos, que pueden resultar tóxicos para sus depredadores, o sea, tú.  No me refiero a los pesticidas, si no a los oxalatos de las espinacas, los fitatos, o las saponinas de las patatas.

Un sistema adulto plenamente desarrollado, puede tratar estos venenos y antinutrientes gracias a unos riñones, hígado y sistemas inmunes a pleno rendimiento.  Sin embargo, a un niño le va a costar más.

No estoy diciendo que si tu hijo come ensalada, dejes de dársela por miedo a envenenarle.  Lo que digo es que es normal que no se sientan atraídos por un sabor, que en la naturaleza podría suponer un mayor “riesgo” que la fruta (dulce e inocua).  Por eso los niños muestran más predisposición a comer fruta o carne que verdura.

¡Pero entonces, si no come verdura, le van a faltar vitaminas y minerales!  No necesariamente…

Aquí tienes una tabla resumen de los alimentos más ricos en Vitamina A.

Alimento cantidad/racion (niño de 5 años) UI vitamina A
Hígado 50g 9000
zanahoria 1 unidad ~50g 8000
espinacas 80g 7500
calabaza 100g 4000
Melón 100g 3300

La vitamina D está totalmente dominada por pescados y lácteos, y el grupo de la B por un amplio grupo de alimentos: carne, fruta, verdura, pescado, huevos…

¿Entonces comer verduras no es necesario?  Pues no.  Y para los niños…tampoco.  Lo único necesario es comer alimentos, con una ligera variedad, pero sin pasarse.  Tu objetivo es descartar todo pseudoalimento posible.  Si has conseguido esto, la comida real le parecerá una delicia.  O sea, si solo come pollo, no creas que dándole pan o ketchup aumentas la variedad.  En ese caso es mejor que solo coma pollo.

Conclusiones

Los niños no son culpables de no querer comer comida real, sino las marcas de pseudoalimentos, que bombardean sus cabezas, con ideas nocivas sobre alimentación.

El entorno poco te va a ayudar en lo que a su alimentación se refiere.  Más te vale, dejarlo en tus manos.

Creemos que los niños al igual que los adultos, necesitan comer para poder moverse y es al revés.  Primero, nos cansamos y nos desgastamos, y luego comiendo, reponemos.

Es mejor que esperes a que tenga hambre para darle de comer, que intentar que coma para que luego pueda jugar con más energía.

Hay muchos trucos para que coman, pero los fundamentales son los mismos: no tener en casa pseudoalimentos, divertirse cocinando y comiendo, sentarse a comer con hambre y no obligarle a comer.  Bastante le obliga y le obligará el hambre.  En muchos casos no hacer nada y simplemente esperar, es suficiente para que la realidad caiga por su propio peso.