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Es más barato cocinar que comprar la comida hecha

Ya hablamos en una anterior entrega de qué comprar para comer por 100€ al mes. Ahora veremos por qué cocinar también te hará ahorrar dinero…

¿Para qué vale cocinar?

Hay quien por causa de los prejuicios, intenta por todos los medios, enmascarar un alimento para ocultar lo que es. Por ejemplo, cogen hígado de ternera y lo filetean, le echan un porrón de especias, y lo empanan, para disimular su textura, y ocultar su sabor.

Esto tiene pros y contras. Desde luego mucho mejor enmascarar, que no comer. Y me parece de gran mérito culinario, reconvertir un alimento despreciado, en un plato en el que no se reconoce. Sin embargo, prefiero la opción de potenciar el sabor y textura de cada materia prima, dándole un “toque” especial. Aunque está claro, que si la comida entra por los ojos, esconderlo a la vista puede ser buena estrategia.

Una cosa es procesar los alimentos y otra volverlos locos. Cocinándolos solo deberías “despertar” su sabor, no lavarles la cara. Se puede hacer, pero si estás empezando, quiero transmitirte que no hace falta. Con pequeños trucos se consiguen grandes cosas.

No siempre es así, pero en general, la saciedad de los alimentos baja a medida que aumenta el tiempo y la temperatura de cocción. No es buena idea volver a comer pescado crudo, pero si lo comes poco hecho, mejor que pasado. Y esto es importante porque a mayor saciedad, menos atacará el hambre y más ahorrarás.

Pescados

El pescado tiene una proteína fácilmente asimilable por nuestro organismo, por lo que podemos cocinarlo menos para aumentar la saciedad. Además, el pescado azul en particular, tiene más cantidad de omega3, que se oxida a medida que aumentamos la temperatura de cocción. Por eso a los japoneses les encanta el sashimi de atún o salmón, pero no de merluza. Además, esto te permitirá ahorrar en electricidad.

Al cocinar pescado blanco, rebozarlo en huevo le va a aportar ese extra de grasa que no tiene. Otra deliciosa idea es cortar una lámina de mantequilla y posarla sobre los trozos hechos antes de que se enfríen. Pero combinar las dos técnicas no las mejora individualmente por separado. Huevo o mantequilla son baratos y aportan un extra de saciedad.

cocinar pescado
merluza en salsa

Da igual si eres intolerante al gluten o no. Sea como sea, el pescado queda mucho mejor con harina de arroz. De hecho te invito a probar otras harinas. En general son todas más caras, que la de trigo, pero también son menos dañinas. Por ejemplo, 1kg de harina de arroz son 2,70€, la de garbanzo 2€/kg. El problema es que es complicado encontrarlas y si las tienes que comprar ecológicas, se dispara su precio. Pruébalas, si dispones de más de 150€/mes para comer.

Resulta una excepción la harina de maíz, que no maizena. En algunos sitios lo llaman polenta. Por apenas 1€/kg tienes un ingrediente excelente para hacer rebozados crujientes. Te recomiendo que la uses para espolvorear bacalao, boquerones o sardinas. Al utilizar polenta, sumergir los trozos en un plato hará que se cree una costra demasiado gorda. Es mejor espolvorear con la mano, como si echaras sal.

Un truco para que quede crujiente un rebozado es retirarlo a un plato con papel de cocina encima para chupar el aceite sobrante.

Carne

Para la carne en general rige la misma regla. Cuanto menos se haga, más saciedad aporta. Pero dado que hablamos de comer vísceras sobretodo, estas sí deberían estar bien hechas, si quieres saborearlas. Poco hechas pueden resultar correosas y difíciles de masticar.

Las vísceras mejor guisadas que simplemente fritas, aunque puedes combinar ambas. Tienen un sabor muy fuerte, y quedan muy bien si se maceran antes con especias, aceite y coñac.

Con los huesos se hace un caldo fantástico para guisos, arroces, o simplemente con patatas cocidas. Se puede usar casi cualquier cosa para hacer caldo, como la carcasa del pollo, la cabeza de conejo o las manitas de cerdo. Por favor, no te líes a echar cosas ricas al caldo para mejorarlo. Como mejor queda, y más barato, es con “desperdicios”: lo verde del puerro, las peladuras y hojas de zanahorias, hojas de rábano, lo que cortas de los espárragos, etc.

Los cortes más duros de la carne prácticamente descartan la plancha o la sartén como método de cocción. Yo recomiendo la olla exprés. Su elevado coste de adquisición es compensado ahorrando mucho tiempo y energía.

Si tienes que hacer un chuletón a la plancha, no uses aceite de oliva. Recorta parte de la grasa que trae y déjala previamente en la sartén. Se irá deshaciendo y servirá para que no se pegue el filete y quede con un gusto mucho más sabroso que con AOVE. Si es carne de ternera y necesitas más grasa, usa mantequilla. Al fin y al cabo viene de la vaca también.

Verdura

Cada vez se insiste más en que las verduras que hacía la abuela, cocidas hasta que se deshacían, no parece la mejor manera de potenciar su sabor. Ni siquiera de ocultarlo. Las verduras muy cocidas no sólo pierden sabor, si no que adquieren un gusto amargo, muy poco atrayente. Probablemente por eso a los niños les cuesta tanto comer verduras.

cocinar barato
brócoli recocido vs. brócoli en su punto

La verdura cuando se cocina, debe resaltar su color, que parece que va ligado al sabor. El objetivo es alcanzar un punto en el que el sabor se intensifica, pero se pueda masticar fácilmente. Puede serte difícil si estás empezando, por lo que voy a ayudarte con un truco muy sencillo. Y espero que así pierdas el miedo a pasarlas.

Pon agua a cocer, según la cantidad de verdura. Lo importante es que pueda bailar en el agua. Una vez esté hirviendo (saltan burbujas del agua) echa la verdura, tápalo y apaga el fuego. Cuidado con la vitro que sigue cociendo después de apagarlo. Espera 4 minutos y luego sácalo del agua. Verás que ha cogido un color intenso que está diciendo cómeme.

Por ejemplo: espárragos, brócoli, judías verdes, hojas de acelga, espinacas. Más detalle aquí.

¡Ni que decir tiene que debes aprovechar el agua de cocerlas! Si se cuecen sumergidas en agua, es ahí donde va a parar hasta un 30% de las vitaminas hidrosolubles.

Otro método es directamente pasar de cocerlas y echarlas en la sartén con AOVE. Sobre todo si son pequeñas o las has cortado en trozos pequeños.

cocina barata
salteado de verduras

Yo recomiendo comer verdura en cada comida. Aumenta la saciedad por módico precio.

¿Se puede usar el horno?

El horno presenta algunas ventajas.

  • Suele ser bastante limpio, si tienes cuidado de no derramar la comida al meterla o sacarla.

  • Los olores suelen ser muy agradables, más que los de los fritos.

  • No degrada tanto los alimentos como la plancha y los cocina de manera uniforme.

  • Respeta más los sabores originales de los alimentos

Sin embargo, mucha gente tiene “miedo” de usar el horno por lo que gasta y es una pena. Efectivamente es sin duda el método que más energía consume de todos. Sin embargo hay cosas que se pueden hacer para reducir el gasto.

  • Lo que más cuesta es calentarlo. Cuando lo enciendas cocina varias cosas o para varios días. Te recomiendo terminar con los olores más fuertes. El orden general sería: postres, verduras, carnes, pescados. Curiosamente al horno, las verduras dejan poco olor. Desde luego menos que recocidas.

  • A más temperatura no gasta más, sino MUCHO más. Es mejor cocinar a 150º durante 40 minutos, que a 180º durante 20.

  • Si quieres gratinar, ponlo al principio. Para gratinar necesitamos “quemar” el queso, o sea, radiación directa, no calor uniforme.

  • No abras la puerta a no ser que sea estrictamente necesario y por el mínimo tiempo necesario.

  • En invierno puedes usar el calor residual para calentar la cocina si dejas la puerta del horno abierta.

Usando la nevera

Prestamos poca atención al electrodoméstico que más electricidad consume en nuestra casa (y la de todos). A veces nos apetecerá meter una cerveza directamente en el congelador, pero no es una buena idea si queremos ahorrar dinero.

La nevera intenta mantener siempre la misma baja temperatura pase lo que pase. Entonces cuanto más caliente esté lo que metamos, más calor aportará al sistema, y más tendrá que trabajar el motor. De ahí que gaste más en verano que en invierno.

Trucos para gastar menos

  • No metas nunca algo caliente. Además de gastar mucho puede sobrecalentar el motor y cuanto más lo cuides, más te durará.

  • Prevé con antelación si tienes que sacar algo del congelador, para dejar que se descongele en la nevera. Si al meter algo caliente el motor se pone a pleno rendimiento, al meter algo frío, puede hacer que incluso se apague. Normalmente puede tardar 1 día o más en descongelarse en la nevera.

  • No la abras por mirar, y piensa antes qué quieres coger.

  • No la dejes abierta mientras vas y vienes a por las cosas de la mesa. Agrupa todas cerca y luego ábrela y mételo todo lo antes posible.

  • Si en invierno tienes la calefacción, antes de meter algo a 23º, sácalo al alfeizar de la ventana y mételo pasados unos minutos. Entrará mucho más frío, y lo habrás enfriado gratis.

Trucos para el día a día

  • Si un día comes sobras y tienes que calentar un primer plato de caldo y un segundo, en vez del microondas, puedes poner a calentar el primero en una olla, y taparlo con un plato en el que pones el segundo.

  • En invierno puedes recalentar también algunas cosas apoyándolas sobre el radiador, o enfriarlas sacándolas al alfeizar de la ventana.

  • Cocina para más días. La luz que se gasta cocinando no es proporcional. Hacer 4 raciones, no es un 33% más caro que hacer 3. Si cocinas para más veces y aprovechas los trucos de antes para recalentar, gastarás menos.

    cocinar pez
    una olla para 7 raciones
  • En general los caldos, estofados y sofritos son más nutritivos y sacian más que los fritos, “planchas” y rebozados.

  • El extractor gasta, sí, pero gasta más la calefacción compensando el frío que entra por la ventana para que salgan los humos.

¿Se te ocurre algo que no he mencionado? ¡Postéalo en los comentarios!

100€ al mes

¿Comer bien por 100€ al mes? ¡Es posible!

Si digo que comer sano y rico es posible, la gente pregunta inmediatamente: ¿Por cuánto? Si este es tu caso es que no eres un lector habitual de bueno, rico y… ¡barato! Si lo fueras ya sabrías que no sólo es posible, sino que es lógico.

Los pseudoalimentos no alimentan, por lo tanto gastar dinero en ellos no te va a servir de mucho. Los alimentos ricos, como un chuletón de buey, un rodaballo salvaje, o unas chuletas de cordero, cuestan mucho. Entonces… ¿qué hago?

La solución es una burda copia de la revolución industrial. ¡Aprende a cocinar! Coger un alimento en bruto sin ningún valor, transformarlo en la cocina, y conseguir un plato de gran valor. Esa es la misión de los cocineros. Y esa debe ser tu misión. No esperes tener un plato de 3 estrellas michelín a la primera. Céntrate primero en coger una materia que no te comerías tal cual, y transfórmalo en algo que sí te comerías.

Sigue leyendo para saber cómo se puede comer bien por tan solo 100€ al mes.

¿Qué es una comida sin valor?

Cuando digo que cojas una comida sin valor, no me refiero a que cojas un pseudoalimento. De ahí no se puede sacar nada bueno. Coge alimentos, con gran valor nutricional, pero que no estén ricos, puesto que entonces serán baratos. Métete en la cocina, y transfórmalos en algo irresistible para el paladar. Si quieres comer bien por 100€ al mes, esa debe ser tu estrategia.

Por ejemplo, si vas a la carnicería, y no te puedes permitir los cortes magros como solomillo, lomo, babilla, etc. Gástate mucho menos dinero comprando hígado de ternera, riñones de cordero, corazoncitos de conejo o de pollo, etc. A veces he preguntado con cara de niño bueno, si tenían huesos por ahí… y me los han regalado.

Todos estos alimentos, tienen un gran valor nutritivo. De hecho alimentan más que los cortes más apetitosos. Nos van a aportar salud, saciedad y energía, por un módico precio. Y entonces, ¿por qué no los compra nadie? ¿Por qué son tan baratas? Primero por prejuicios. Entiendo que ves el cerebro ahí, con sus surcos, y su textura…especial, y claro, te puede entrar repelús. Y en segundo lugar, porque la mayoría de la gente ha “desaprendido” cómo cocinarlos.

Tu misión cuando vas a la compra es conseguir los alimentos con mayor carga nutricional y de mínimo precio. El sabor ya se lo pondrás tú en la cocina. No hace falta que venga el glutamato monosódico a pervertir nuestro paladar, ni la industria a decirnos qué es bueno.

pseudoalimento
comprar esto es tirar el dinero

¿Crees que comes mucho?

Si eres de los que todos señalan por comer “más de lo normal”, pregúntate si todo lo que comes son alimentos. Si la mayor parte de tu dieta son pseudoalimentos, entonces comes tanto, porque comes cosas que no necesitas.

No te preocupes, a mí también me ha pasado. Comer el triple que el resto de comensales era algo normal. Por alguna razón mi cuerpo detectaba que tenía que comer más y disparaba la señal de hambre. Un metabolismo rápido no sólo hace que quemes más calorías, también consumes más recursos en forma de micronutrientes y minerales, que es por lo que tu cuerpo manda la señal de hambre. No la de apetito, eso es otra historia…

Si quieres aplacar el hambre tienes que incluir alimentos que proporcionan saciedad, pero también muchos nutrientes. Y si además buscamos que sean baratos, tenemos una difícil tarea. Por eso, he seleccionado estos alimentos con gran carga nutricional y muy baratos para que los transformes en la cocina y así disfrutes todo el proceso. Desde comprarlo hasta degustarlo.

Comprando…

Voy a repasar los grupos de alimentos para presentarte los que tienen mayor relación saciedad/precio.

Pescados

Del pescado, el más valioso nutricionalmente es el azul, por su alto contenido en Omega3. Este ácido graso proporciona saciedad y sensación de bienestar a partes iguales. Sin embargo, hay algunos pescados azules como salmón o lubina, que te van a impedir llegar a tu objetivo de 100€ al mes. Así que nuestro consumo de pescado se limitará a un par de veces a la semana. Yo recomendaría tirar por sardinas pequeñas, o caballa. El bonito cunde mucho, por lo que, si está de temporada, podrías comprar 1kg por apenas 8€ y tendrías para varias comidas.

Carnes

Como ya he dicho más arriba, hay que olvidarse de los cortes magros y centrarse en lo menos apreciado.

Órganos y vísceras: asadura, pulmón, hígado, riñones, callos. Ninguno supera los 5€/kg y dudo mucho que seas capaz de comerte más de 300g de una sola sentada.

Huesos: del jamón de cerdo, de ternera, de cordero. Cualquiera es bueno y nutritivo. Lejos de lo que piensas, los huesos no son comida de perros. Pero en la mayoría de las carnicerías, o los regalan si compras algo más o te cobran 1€ por varios huesos.

Sesos: Cuando vienes con una cabeza de cordero del mercado, lo mejor de todo…¡son los sesos!

Tendones: manos, oreja, codillo. No sé cuál de todos está más rico, o es más barato.

Cortes grasos: panceta, aguja cerdo, tocino. El secreto de cerdo ha empezado a ser apreciado y cuesta encontrarlo por menos de 8€/kg. Si crees que la grasa es mala, o que engorda, revisa este artículo.

Cortes duros: “para guisar” como aleta, aguja ternera, morcillo. Rondan los 6€/kg y vienen estupendos para la olla.

Frutas

En cuanto a las frutas, se pueden cocinar, pero hay poco que añadir…Comerlas tal cuál las ofrece la naturaleza va a ser la mejor opción. Si piensas que son caras, es que no las compras en el sitio adecuado, o en su temporada.

100€ al mes
toda esta fruta por 11€

La fruta en general tiene gran cantidad de agua, que sacia, y el azúcar que tiene prepara el cuerpo para la ingesta, propiciando la salivación. Por eso es mejor idea tomarla antes de comer, quizá mientras cocinas, que como postre. Sobre todo si quieres empezar a comer menos.

Verduras

Y llegamos al plato fuerte. Yo creo que un cocinero demuestra su maestría cuando cocina verduras. Es con diferencia el alimento que más tiene que ganar, o más puede perder en la cocina. Es complicado encontrar verduras caras, pero intentaré resaltar algunas. La más barata relación saciedad/precio es sin duda la patata. Además de la gran versatilidad en la cocina. Luego las verduras de hoja verde añaden además un gran aporte nutricional: acelgas, espinacas, escarola, lechuga. Las más caras, van a ser las del grupo de las hortalizas: tomate, pimiento, calabacín. Sí, ya sé que las más caras te parecen las más ricas, pero no desesperes. Hay infinidad de trucos para hacer una acelga mucho más apetecible que un tomate.

Huevos

Si tuviera que elegir un único alimento para tomar, sería sin duda el huevo. No hay alimento en la naturaleza que tenga más contenido nutricional y de más valor que el huevo. Además es de los alimentos más baratos que puedes comprar (1,50€/kg). Y por si fuera poco, su versatilidad en la cocina es tremenda. Se puede usar para todo.

Legumbres

Las legumbres, junto con la patata y los cereales, han sido los encargados de aplacar el hambre durante los años más miserables de la historia humana.

Garbanzos, lentejas, judías pintas, judión, habichuelas, guisantes

Son por ello un alimento a tener en cuenta a la hora de comer bien ahorrando dinero. Además cumplen las 3 máximas. Aportan mucha saciedad y energía de larga duración, bien para recuperarse de un esfuerzo o para afrontar un reto. Son relativamente fáciles de cocinar, o mejor dicho, de automatizar su cocinado. Además, puedes agregarle alimentos muy baratos y nutritivos: Carne de morcillo, tocino, morro, oreja, huevo, zanahoria, patata, pollo. Todo lo que invita a acompañar las legumbres son alimentos. A nadie se le ocurriría echar macarrones a las lentejas, ni chopped a las judías, por muy baratos que sean…Y cómo no, son baratas. Por solo 1€ puedes tener para 2 o 3 raciones.

Cereales

Como ya vimos en en una entrada anterior deberías considerar 2: la avena y el arroz. Que sea integral o sin cáscara depende de los gustos de cada uno.

La avena aporta más nutrientes por caloría que el resto de cereales. Y mucha saciedad en relación al precio. Por apenas 0,10€ y un poco de leche o yogur podrás conseguir 4h de saciedad, sin hacer ejercicio intenso.

En general no tiene gluten, aunque los celíacos pueden verse afectados por la avenina o contaminación cruzada. Si es tu caso, infórmate bien y sé cuidadoso.

El arroz puede que sea el cereal al que mejor nos hemos adaptado. El índice de alergia al arroz es bastante bajo y salvo su consumo desmesurado (1kg al día) no parece relevante el contenido de arsénico.

Tiene una versatilidad culinaria importante y saca buena nota en el ratio saciedad/precio.

Atender al valor relativo

Mucha gente se asusta cuando ve el precio de los ajos a granel. Acostumbrado a comprar una malla por 1,50€, cuando ven que a granel cuestan 4€/kg se llevan las manos a la cabeza. Lo que no saben es que en esa malla pone: 200g. Pagan el doble sin saberlo. Y lo más importante, sin saber si de verdad importa.

Para vivir por 100€ al mes cada céntimo importa, pero no es lo mismo ahorrar en ajos que en patatas. 200g de ajos te pueden durar…un mes. Ahora, 200g de patata es menos de lo que pesa una sola patata, que te la comes en una ración.

Debes pensar cuánto te dura la comida que has comprado por ese dinero. Por ejemplo, el bonito es más caro que la caballa, pero 1kg de bonito te puede servir para 5 comidas y 1kg de caballa…para 3. Con lo cual tendría que costar el doble para cundir lo mismo. Y aun así, ambos están 10€ por debajo del lenguado, que te puedes comer más de medio kilo en una sola comida.

Centra tus esfuerzos en ahorrar en lo que consumes a diario y no repares tanto en lo que comes de vez en cuando o que dura mucho. Por ejemplo, presta especial atención al precio de frutas y verduras. Oscila muchísimo tanto entre tiendas, como entre calidades, temporadas, variedades. Y si tu alimentación es buena, deberían suponer la mayor parte de tu plato diario…

Mi lista de la compra para una semana

Es complicado elaborar un menú para una sola semana, pues hay cosas que compras en gran cantidad y te duran un mes. Incluso te pueden durar un año, como las especias.

Para tener en cuenta el cálculo semanal, voy a omitir lo que puedan costar los “básicos”: Sal, especias, ajos. Y voy a adecuar el precio de las raciones, aunque no puedas encontrarlos en esa cantidad a la venta.

Ten en cuenta la temporada. En invierno comerás más vegetales y en verano más frutas. Esta lista la elaboré en septiembre, por lo que no le hagas mucho caso en enero o mayo, aunque espero que la idea quede clara.

Cuando apenas tienes 25€/semana para comer, la variedad no debe ser la prioridad, pero aun así, recuerda que en la cocina eres tú quien puede convertir los mismos alimentos en platos diferentes.

Alimento Dónde comprarlo Precio medio estimado cantidad 1 pax
asadura cordero carnicería, mercado 2,00 €/unidad 1
tocino ibérico 8,00 €/kg 0,1
huesos(ternera,cerdo) 2 de cada
sardinas parrochas pescadería, súper 2,00 €/kg 1
mejillones 2,00 €/kg 1
Huevos tienda, super 1,00 €/docena 1
lechuga mercadillo 0,75 €/pieza 1
tomate 1,00 €/kg 1
pimiento rojo(asar) 1,50 €/kg 2
cebolla 1,00 €/kg 1
puerros 1,00 €/kg 1
zanahorias 0,50 €/manojo 1
patatas 0,20 €/kg 2
manzanas 1,00 €/kg 1,5
Sandía 2,00 €/pieza 1
Melón 1,00 €/pieza 1
peras 1,00 €/kg 1,5
arroz cualquiera 1,00 €/kg 0,2
garbanzos 2,00 €/kg 0,2
avena 2,00 €/kg 0,1
mantequilla 2,00 €/paquete 0,2
AOVE 4,00 €/L 0,5
Total 24,65

Los precios son orientativos, no he cogido los más baratos pero se le acerca mucho. A lo mejor a ti te sale por 23, o por 30€, pero si no pasas de 35€ con esta lista, es un buen comienzo.

En el próximo post pondré cómo encajar esta lista en un menú semanal.

comida basura

¿Cómo transformar basura en comida?

La industria alimenticia se centra en transformar comida en basura. Hoy, voy a darle la vuelta a la tortilla para ayudarte a transformar basura en comida.

Estamos de acuerdo en que el problema base es este. Pero suponiendo que como yo, no tires comida al cubo de la basura, quiero compartir contigo mis trucos. ¿Cómo llegue a comer por 100€ al mes? Está claro que ese objetivo no es compatible con tirar nada de comida. Para ello tendrás que aprovechar todo lo que compras.

No se trata de abrir el brick de leche para sorber los restos. Eso poco te va a ayudar… Se trata de comerlo todo. Se dice a menudo que si tu basura de plásticos es mayor que la orgánica, algo estás haciendo mal. Y estoy de acuerdo, pero vamos a matizar. Ya has aprendido que no todo lo envasado es malo, pero aún hay muchas cosas que tiras y no deberías.

Hace muchos años, cuando aún usábamos lanzas para cazar y escalábamos para coger fruta, la comida escaseaba. Dejar algunas peras en lo más alto del árbol no era una opción. Tampoco pasarte 30 minutos corriendo, para cazar un animal, del que solo te vas a comer el solomillo.

Hay que transmitirle a la industria alimentaria que no tiene que producir tanta comida. Y para ello, nada mejor que reducir nuestro consumo. ¿Te parece ambicioso? Si en vez de comprar a lo loco, aprovecháramos los “desperdicios”, nos cundiría mucho más el dinero. Y cuando tocamos la parte del bolsillo, la gente aprende rápido.

En el súper

Lo que tiene que estar por encima de todo es reducir, al igual que en las famosas 3 R’s.

Primera regla: Si ya sabes identificar un pseudoalimento, no lo compres. No alimenta, no sirve para nada útil. Únicamente excita tu sentido del gusto artificialmente para que consumas más y más de un producto que roba tu salud. Usa ese dinero para comprar un libro que excite tus sentidos mucho más. O si de verdad te gusta comer, ahorra durante unos meses y págate un restaurante bueno.

Segunda regla: Piensa en qué te hace falta. Por ejemplo, tengo en casa pimiento y tomate. Pues me falta lechuga para hacer una ensalada. O rúcula, canónigos, espinacas, lo que esté en oferta en ese momento. Ir a la compra sin saber lo que tienes en casa, es un error. Imagina que dices: quiero comer estofado de ternera. Entonces compras carne, patatas, cebollas, ajo, pimentón y zanahorias. Cuando llegas a casa te das cuenta de que tenías ya 2kg de patatas, una bolsa entera de cebollas que estaba escondida detrás de unas hueveras vacías, un montón de ajos, y media bolsa de zanahorias. Además de no haber comprado nada en oferta, te has cargado de cebollas y como no tienes dónde guardarlas, las apilas y se acaban poniendo malas. Mal negocio.

nevera llena de pseudoalimentos
Muy mala idea tener la nevera tan llena de pseudoalimentos

Tercera regla: Huye de “la gran compra”. Mucha gente reserva una mañana entera para ir a hacer la compra semanal al centro comercial. Esto es un error por varios motivos. En primer lugar, sueles comprar productos procesados, porque no caducan en seguida y…ya los usarás. En segundo lugar, sueles comprar en base a una lista con productos de los que varía su caducidad. Compras carne picada para el lunes, una dorada para el martes, filetes para el miércoles, y pollo para el jueves. Si un día te invitan a cenar, o comes restos del día anterior, se acaba poniendo malo el pollo. Si, por ejemplo, de vuelta a casa, pasas por la pescadería y compras para uno o dos días, dejas margen por si hay imprevistos.

Cuarta regla: No descartes nada. Si pides un rodaballo cortado en filetes para hacer a la plancha, pide que te guarden las espinas. Puedes aprovechar la cabeza, espinas y piel sobrante del rodaballo para hacer un caldo de pescado riquísimo. Le va a dar a los arroces y a los guisos de pescado una enjundia de lo más sabrosa. ¿No sabes cómo?, pregúntame.

En la cocina

Primera regla: conoce tu nevera. Si sabes lo que tienes en la nevera, sabrás qué puedes cocinar, y qué puedes incluir del supermercado.

Segunda regla: es mejor tener la nevera medio vacía que medio llena. Cuando estuve viviendo con 100€ al mes desarrollé mi creatividad en la cocina. Esto me permitía crear recetas sabrosas, aún sin tener algunos de los ingredientes “necesarios” en la receta. Además, siempre es bueno tener sitio, por si llega una buena oferta y te toca hacer acopio.

Tercera regla: tira sólo lo que no puedas aprovechar. No tires los tallos de los espárragos trigueros, ni las hojas o peladuras de las zanahorias o patatas. Son ingredientes muy apreciados en el caldo de carne. Ni se te ocurra tirar la piel de las frutas o las hortalizas. Abre tu mente y prueba a comer la piel del mango. Si no puedes con lo blanco de la sandía o el núcleo de la piña, hazte un batido. ¡O un polo! Los que compras normalmente son comida-basura, pero si los haces así serán basura-comida, ideales para verano.

Cuarta regla: hasta que llegue la fresquera, aprende a conservar los frescos.

Quinta regla: aplica trucos de última hora. Si aprovechaste una oferta de tomates y compraste 3 kilos, usa los sobrantes para hacer salsa de tomate. ¿Te ha salido mucha? Embótala. Si compraste muchos albaricoques y se ponen muy maduros, haz compota. Y si se te han puesto maduros de más los plátanos, ¡ni se te ocurra tirarlos!, haz granola.

Ejemplos de aprovechamiento

Ya te he dado varias pistas de cómo aprovechar desperdicios para convertirlos en comida. Ahora vamos con ejemplos concretos.

Caldo de verduras

Realmente el nombre debería ser caldo de cocer verduras. Tanto si cueces en agua, como al vapor, verduras como brócoli, judías verdes, acelgas, espinacas, etc. Puedes usar ese caldo como bebida medicinal. Este caldo va a contener algunas de las vitaminas hidrosolubles que se lleva el agua de las verduras. Pero más importante que eso, son los antinutrientes que se lleva. Consumidos de forma hormética, pueden servir para fortalecer el sistema depurativo e inmune.

No necesita receta, simplemente, cuando cuezas verduras, en vez de tirar el caldo, embótalo. Y cuando haya hecho el vacío y se haya enfriado, guárdalo en la nevera.  Puedes tomar un vaso por la mañana o cuando sientas que puedes empezar un proceso febril.

Tallos de brócoli

Cuando cocinas el brócoli, ¿comes solo los “arbolitos” o también el tronco? Si crees que el tronco es un añadido que pagas para tirarlo estás desperdiciando un rico alimento.

Preparación

  • Lo normal sería cocerlo junto con el resto. Puedes dejarlo cociendo un rato más, pues tarda más en cocer. Unos 5 minutos más al vapor, o 2 minutos más si lo haces en agua.

  • Sepáralo, quita la parte de fuera, como si pelaras una naranja, y quédate con la parte interior del tallo.

  • Córtalo en rodajas como si fuera un salchichón.

  • Dóralas un poco en la sartén con AOVE

  • Pueden servir como acompañamiento en carnes y pescados, o como parte de una menestra.

¿Qué otros trucos conocéis para aprovechar lo que mucha gente tira?

salmon en oferta

¿Cómo reconocer una oferta?

“La información es poder” –Francis Bacon.

Dicen los duchos en economía, que en toda negociación o intercambio de bienes, se manejan dos tipos de información. En realidad son dos conjuntos distintos de información. Una pública y otra privada, para cada parte de la negociación. ¿Esto qué quiere decir? Que cuando un negocio (supermercado, tienda, etc) pone algo en oferta está haciendo pública una información, pero… ¿está ocultando otra? Evidentemente.

Lo que quiere hacer público cuando cuelga un cartel de oferta u oportunidad sobre un producto es: compra el brócoli, sólo cuesta 1€.

brocoli en oferta
¡Solo 1€! ¿barato?

La información oculta puede ser: tenemos excedente de brócoli, y queremos deshacernos de él. Pero nos costó tan caro, que tenemos que venderlo caro para poder ganar algo. Entonces depende de ti, reconocer si realmente lo están liquidando, o si quieren sacar beneficio abusando de tu ignorancia. ¿Cómo? Muy fácil, con información…

Casos prácticos

Imagina que la información que manejas es la siguiente: <<no sé cuánto vale el brócoli, así que si me dicen que 1€ es barato, será verdad. Han puesto un cartel de oferta, o sea que estará más barato que de costumbre>>. En este caso será fácil aprovecharse de ti. Sin embargo, imagina ahora que tu información es esta:<<la media del precio del brócoli en las tiendas del barrio es de 1,85€/kg. Si me están vendiendo 1/2kg por 1€, realmente es más caro, son 2€/kg>>. En este caso, podrás tomar una mejor decisión. Si además sabes que ahora no es temporada del brócoli, sabrás que será de invernadero. Por lo tanto, no será tan bueno como si fuera cultivado al aire libre.

Por poner otro ejemplo, vas a la sección de conservas y te encuentras lo siguiente:

oferta anchoas
Misma anchoa, distinto precio

30g de Anchoa son 2€, mientras que 45g son 3,40€. ¿Alguien sabe explicarme porque esos 15g son 1,40€? Ponen un envase bonito, le colocan una etiqueta amarilla, y zas, ¡vendido! ¿Realmente las matemáticas son tan complicadas? Sólo he hecho un par de restas.
Es la misma marca, y para aquellos escépticos, compré ambos envases y se los serví a unos amigos que vinieron a cenar. Ni ellos, ni yo fuimos capaces de notar la diferencia (tengo que decir que mi amigo es de Santander). De hecho entras en su web, y la única diferencia que ellos mismos hacen entre ambas, es que las azules son bajas en sal. ¿En serio?, ¿pueden un par de gramos más de sal inflar el precio 0,40€?, es un 13% más. Yo creo que no.

La causa

Es conocido que grandes superficies como Mediamarkt suben los precios de los artículos el día antes del “día sin iva”, haciendo que la rebaja no sea un 21%, si no un 12%, un 7%, o a veces nada. Pero no es tan conocido cómo un súper/híper vuelven llamativo un producto enmascarándolo como oferta, cuando en realidad no lo es. ¿Por qué querrían engañarte? Como ya he dicho los súper en general y los híper en particular, no son hermanitas de la caridad. No es que busquen engañarte, únicamente buscan su propio beneficio y unas veces estará alineado con tus intereses y otras no. Eso les da igual. No se guían tanto por la calidad de los productos, si no que tienen fórmulas matemáticas para colocar cartelitos de oferta, en función de un montón de factores, que no te dicen.

Por ejemplo, si han comprado un producto muy caro, por lo que sea –coyuntura de mercado, estado de la mar, baja temporada del producto– y lo ponen a la venta un 10% por debajo del precio esperado de venta, le colocan un cartel de oferta. Tú que antes, has pasado por otra tienda y has visto que el mismo producto estaba más barato, no has caído en su trampa. Pero si sólo tienes la información de ese súper, perderás dinero. Generalmente el precio que marcan depende de los proveedores, y tú no tienes la culpa de que tengan un proveedor más caro.

La importancia de las temporadas

Otro factor importante, sobre todo en pesca, frutas y verduras, es la temporada local del producto. Si quieres comer bonito en abril o sandías en febrero, vas a tener que pagar un alto precio por una calidad bastante pobre. En España tenemos la ventaja de tener una grandísima variedad de animales y plantas en cada temporada, que nos permite poder seleccionar las mejores de nuestra región.

Es tu responsabilidad buscar estos productos, aunque sólo sea por deferencia a los países donde no tienen esa opción. Imaginad la cantidad de fruta o verdura que son capaces de cultivar al aire libre en Canadá, Suecia, o Arabia.

Busca las temporadas de los productos, dentro de tu zona relativa y focaliza tu compra semanal en función de eso. No se trata de no salirte de un radio de 100km, como dicen muchos para reducir la huella ecológica. Reducir la huella ecológica es importante, pero limitarte a 100km, 250, o una cantidad concreta, me parece irracional.

No se trata de pensar en una frontera, si no de reducir. Si vivo en Cádiz será mejor comer boquerones, gambas rojas, y pescadilla, que atún, salmón o nécoras. Si vivo en Toledo, será mejor comprar carne de la sierra de Madrid, que de ternera gallega. O mejor todavía, comer cordero. Si te gustan los plátanos, canarias está muy lejos sí, pero… ¡mucho más lejos está Costa Rica!

Las temporadas no sólo afectan al precio, sino también a la calidad. Por ejemplo, si compramos carne de ternera alimentada con pasto, ¿cuándo será la mejor época? Pues obviamente en otoño, porque habrá estado todo el verano pastando en los campos, que es cuando más fértiles y llenos de pasto están. Al igual que la leche no homogenizada. El animal habrá producido una grasa de leche mucho más nutritiva cuando había gran cantidad de alimento nutritivo. Las empresas que comercializan estos productos, cortan la hierba y la secan para conservarla y dársela al animal a lo largo del año, pero no va a ser igual. Evidentemente es peor darles pienso, que entonces, va a dar igual la época del año.

Análogamente llega un momento hacia finales de verano en el que las sardinas han llegado a acumular una gran cantidad de grasa. Buena parte de esa grasa es Omega3 y por lo tanto van a estar más jugosas y van a ser mucho más nutritivas.

Entonces, ¿cómo reconozco una buena oferta?

Pues…lejos de descubrirte la penicilina, ya te adelanto que te va a tocar currártelo un poco. Nadie nace sabiendo, por lo que si quieres ahorrar en el carro de la compra te va a tocar moverte. Yo vivo en Madrid y te podría recomendar qué hacer en Madrid, pero no en cada zona del mundo.

Mi recomendación es que compares. Que recorras el barrio en busca de comercios pequeños. Si, como a la mayoría, te falta tiempo, puedes hacer cada vez la compra en un sitio distinto. Y comparar precios, calidades y cantidades.

Aunque no siempre compres lo mismo, puedes ir mirando los precios de lo que sueles comprar. Sobre todo de los productos que más compres. Que si no lo sabes ya, deberían ser: verduras, frutas, pescados, carnes, huevos, frutos secos, etc. Las legumbres, con lo que cunden, se va a notar poco, a no ser que seas vegetariano o te gusten especialmente.

Por ejemplo, a mí me gusta comprar los huevos ecológicos. Los tienes en una tienda de barrio a 2,50€, en el súper a 2,35€. Yo ante estas dos opciones quizá optara por la tienda de barrio, pues por esa pequeña diferencia apoyo el pequeño comercio local. Pero es que descubrí un herbolario a 500m de casa que los tiene a 1,95€. Adivinad dónde los compro. Consumo, de media, 2 docenas a la semana (somos 5 en casa). Por lo que de comprarlos en un sitio u otro, me ahorro de media 10€ al mes. ¡Y esto solo en huevos!

Ahora estamos en septiembre, por lo que la fruta que estará más barata es: sandías, melones, melocotones, nectarinas, ciruelas. Está acabando la temporada de estas frutas, por lo que es el mejor momento para comprarla. He llegado a ver sandías a 1,20€/kg en junio cuando ahora en la misma tienda el cartel indica 0,39€. ¡Una rebaja del 70%! Y aun así, las compro en el mercadillo a 2€ la sandía de 8kg…

Si ahora ves espinacas baratas…desconfía. O son de invernadero, o de hidroponía, o algo así. Si para ti está bien, perfecto, pero quiero que seas consciente de ello, y que no abusen de tu buena voluntad.

Recomendaciones

  • Antes de ir a hacer la compra, haz una lista (con el tiempo lo harás mentalmente) con los productos que están de temporada. Generalmente el momento óptimo es cuando está acabando la temporada, pues lo que no se haya vendido generará un excedente que se intentará vender “a toda costa”, o sea más barato, antes de congelarlo para ir vendiéndolo durante el resto del año. Y el peor momento…justo antes, pues la gente está esperando la nueva remesa nacional local para hacer acopio. Y como ya dije antes, a mayor demanda y menor oferta, mayor precio. ¡Ojo! Habrá quien intente pasar producto de la antigua temporada congelado, haciéndote creer que es de nueva temporada, sacándole un beneficio tremendo. No caigas en la trampa.
  • Cuando estés ante un cartel de oferta, párate a pensar en cuánto te suele costar cuando no está de oferta.
  • Haz las comparaciones siempre en las mismas unidades del producto precio/kilo, precio/litro, etc.
  • Cuanta más información tengas mejor. No compres siempre en la misma tienda, y mira los precios de lo que vas a comprar, así como de las cosas que sueles comprar en otro sitio.
  • Tampoco te obsesiones con buscar el precio perfecto o la ganga, es una carrera de fondo y lo que importa es el balance mensual.
  • Donde más te conviene esforzarte es en lo que más compras. Si un día están en oferta los bastoncillos para los oídos y te ahorras 1€ está muy bien. Pero realmente, ¿cuántas veces los compras? Seguro que muchas menos que peras o incluso lentejas. Si te ahorras tan solo 0,10€ en un kilo de peras cada vez, tendrás 1€ en un par de meses. Y un paquete de bastoncillos te dura más…

Ejercicio

¿Cuál de estos productos te parece más barato?

cual es la oferta
¿con qué ahorras más?

La respuesta en el próximo post