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monstruo de las galletas

¡Mi hijo solo come galletas!

“¡Es que solo come galletas!”
“Mis hijos se quedan delante del plato de comida 1 hora y luego, al final ni lo prueban”
“No sé qué hacer para que mi hija coma verduras”
La de veces que he oído estas y otras frases…Pero lo peor no es lo que dice, si no la cara de desesperación de los padres, cuando lo dicen.
En general los niños sienten una especial debilidad frente a la comida procesada.  Son objetivos que sucumben fácilmente a una campaña de márketing orquestada con la precisión de un reloj suizo.  Y eso que Triki ya nos avisaba de cómo acabaríamos si sólo comíamos galletas…
Muchos padres intentan sin éxito, combatir en esta guerra sin las armas adecuadas, poniéndose al nivel de su rival.  Esto es como tirarse del avión con un paraguas en vez de con paracaídas.

Situación actual

Marcos, se levanta cuando su mamá está aún en la ducha.  Se va al salón y enciende la tele para ponerse a ver dibujos animados.

Cuando su madre sale de la ducha, le obliga a ir al baño, a vestirse y a desayunar.  Una vez en la mesa, le ofrece una amplia variedad de fruta mientras ella se prepara un café con leche.

Marcos mira la fruta y le dice que no quiere desayunar, y entonces su madre insiste en que  tiene que comer algo.  Acaba negociando con su hijo una fruta a cambio de dos galletas y salen de casa.

Ya en el cole, desayuna un vaso de leche con galletas antes de empezar las clases a las 9.

Antes de salir al patio, se toma su “almuerzo” (un actimel) hacia las 11 y para las 12:30 está en el comedor esperando su ración.

La mamá de Marcos, que ha ido a recogerle, se pregunta por qué busca con tanto interés la merienda.  Cuando consigue la bolsa, descarta unas zanahorias peladas que mira con desaprobación y se tira derecho al zumo de piña.  Ya se comerá luego el sándwich de pavo.

A la hora de la cena, se queda Marcos delante del plato de merluza rebozada con brócoli al vapor.  Retira el plato con el brazo y le dice a su madre: ¡Esto es un asco!

Sus padres tiran de paciencia y empiezan a comer para que vea que está rico.  Pide un yogur de postre pero su padre se niega a dárselo, si no se come antes la comida.  Finalmente consiguen llegar a un acuerdo en el que se acaba comiendo 2 yogures y media ración de la merluza.

¿Qué está pasando?

Para empezar muchos padres no tienen clara la diferencia entre alimentos y pseudoalimentos. Y por otro, los que la tienen clara, quieren convencer a sus hijos de las bondades de unos frente a otros, mediante razonamientos o imposiciones complicadas de comprender por un cerebro grande en plasticidad, pero inmaduro en complejidad.  Lo que provoca rechazo por parte del niño, ante lo desconocido, y frustración en los padres respecto a sus enseñanzas.

Esto puede desembocar en pérdida de convicción por parte de los padres, haciéndoles abandonar su esperanza de alimentar adecuadamente a su prole.  O también volviéndoles menos tolerantes, y más irascibles frente a los deseos impulsivos de sus hijos.

Entre las 7 y las 8 am es prime time de las animaciones infantiles, con sus correspondientes anuncios.  Esos anuncios son un arma de intoxicación masiva porque no sirven para informar a los niños de que existe coca-cola.  Eso es una bobada.  Esos anuncios inciden en la parte del cerebro más primitiva, la única completa en un niño, para crearles artificialmente una necesidad irreal, y que sean ellos mismos los que los demanden, en vez de tener que vendérselos.

galletas
Pseudoalimentos hechos para engañarle

En una sociedad acomodada, parece como si pasar hambre estuviera mal visto.  Creemos que estar más de 5h sin comer puede desembocar en pérdida de salud.  Entonces nos obsesionamos con que el niño esté comiendo cuanto más tiempo mejor.  Nuestro orgullo de padres se ve herido de muerte, si nuestro hijo nos dice que tiene hambre y no somos capaces de meterle nada en la boca, en los siguientes 5 segundos.

A un niño le cuesta reprimir sus impulsos, y el hambre es uno muy primitivo.  De hecho todo el sistema está conectado y sus papilas gustativas, que se están formando, buscan unos sabores que la industria alimenticia conoce y explota para su beneficio, y la desesperación de los padres.

¿Por qué nos afecta tanto la publicidad?

Todos nuestros sentidos han evolucionado desde que nos pusimos sobre dos piernas.  ¿A mejor, o a peor?  Yo diría a distinto.  Ya no necesitamos mirar a más de 200 metros, por si nos acecha un depredador.  Ni distinguir el olor agradable del rancio, gracias a la fecha de caducidad de los productos.  Nos estamos adaptando, pero poco a poco.

En los últimos años, ha sido la vista, la que más ha tenido que adaptarse.  Hay un altísimo índice de problemas visuales, más que de oído u olfato.  Se ha normalizado aceptado socialmente tanto el uso de lentes, que ahora incluso hay personas que desean llevarlas sin necesitarlas.

Es un hecho.  No es que la vista sea cada vez más importante, es que despreciamos por completo los otros sentidos, dejando que sea la vista la que lleve todo el peso de la interacción exterior.  Necesitamos ver para creer.

La industria se ha dado cuenta del potencial de la vista, y premeditadamente ha anulado los otros sentidos.  La publicidad, eminentemente visual, está diseñada para despertar nuestro instinto más primitivo a través de los ojos.  Se usan técnicas que acceden a lo más profundo de nuestro ser, para evocar nuestro instinto de comprar.

¿Por qué los niños prefieren los procesados a la comida real?

En los últimos años, ha cambiado mucho lo que miran nuestros ojos.  Hace apenas 100 años, estaba repleta de sutiles contrastes y matices, que sencillamente hemos dejado de percibir.  Ahora se centra en dibujos animados para los niños, que ven colores planos, en pantallas planas.  Dejan de apreciar los matices naturales y desprecian la comida que no tiene un color plano.

Los filetes, a la plancha.  Los guisos, sin una mota de verdura.  Eso sí, las galletas, con dibujos de su serie favorita.  No son culpables de no querer la comida de verdad, son víctimas de un sistema que absorben sin filtro por su plasticidad neuronal, que buscan los colores planos, impresos en una caja de cartón de cereales de desayuno, o en una chocolatina.

Hace apenas 50 años los niños desayunaban bastante poco, y la mayoría productos locales.  Procesados sí, pero no tanto.  Unos pan con aceite, otros pan con tocino, otros leche o si tenían mucha suerte, nata. No la nata que viene en el brick, si no la que se quedaba en la parte de arriba del caldero al ordeñar la vaca.  Las magdalenas solo tenían 4 ingredientes: Harina, azúcar, mantequilla y huevos.  No eran muy saludables desde luego, pero no es lo mismo.

galletas
Son pseudoalimentos los dos, pero no es lo mismo

No se trata de lo que comían nuestros antepasados velludos ataviados con un taparrabos.  Se trata de lo que comían nuestros abuelos.

Además, “atacar” a los más jóvenes tiene 2 ventajas.  La primera es que es más fácil.  Y la segunda es que una vez han pervertido su paladar cuando se está formando, será más fácil atacarle en su edad adulta.

Posibles causas

En el tiempo de posguerra en España, llegó el plan Marshall “al rescate” diciendo que estábamos subalimentados porque no desayunábamos.  Menos mal que llegó el tío Sam para subvencionarnos con margarina y leche desnatada en polvo.  Independientemente de que fuera a cambio de colocar múltiples bases en territorio español, empezaron a introducirnos en el mundo de los pseudoalimentos procesados.  Y empezó el desastre.

Las crisis económicas desde luego no ayudaron.  Que sean necesarios 2 sueldos para poder sobrevivir, dificulta enormemente la elaboración casera de alimentos.  Antes, uno de los dos progenitores de la familia, podía tomarse su tiempo para ir a comprar productos frescos, y elaborarlos para conseguir que fueran más nutritivos y saciantes.

Otro factor a tener en cuenta es la cultura de la inmediatez.  Preparar un buen cocido, o un estofado con caldo de huesos, parece más trabajoso que una sopa instantánea de meter en el microondas durante 3 minutos.

La televisión que basa sus contenidos en dibujos planos y carece de matices, implanta en el niño esta idea alejada de la realidad, pasando a desear comidas simples y reconocibles.

Los niños recuerdan el sabor dulce de la leche materna y es lo que siguen buscando insistentemente.  La industria lo sabe, y por eso inventan más y más maneras de camuflar azúcar, para triplicarle el precio.

¿Qué puedo hacer para que empiece a comer comida?

Podrás hablar con mucha gente y cada uno te contará sus trucos, pero hay algunas sencillas cosas que puedes hacer, para empezar a revertir la situación.  Obviamente dependerá de la edad de los niños, puesto que saber hablar, es un punto de inflexión.  En concreto me voy a centrar en los niños de 2 a 5 años, que parece el periodo más crítico en cuanto a alimentación.

  • No compres pseudoalimentos.  Si no tienes, no hay discusión posible sobre si se los das o no.  Bastantes van a comer ya, sin necesidad de que se los proporciones tú en casa.  Cumpleaños, meriendas de otros niños, abuelos…Van a sacar malas opciones de un montón de sitios, y en la mayoría de las ocasiones no podrás hacer nada para impedirlo.  Confórmate con no dárselos tú en casa.  Que el niño vea, que sus padres, que le quieren, no le darían eso.
  • Sé trasparente mostrándole cómo es el proceso que siguen los alimentos desde la naturaleza a la mesa. Es importante que sepa que la leche se ordeña de los animales o que la fruta y la verdura, son recolectados de árboles y plantas.  Lo que nos da más miedo y rechazo es lo desconocido.
  • Intenta cocinar con ellos, o invítales a que te ayuden en las elaboraciones. Seguramente sea complicado al principio porque quieran hacerlo todo, o porque finalmente el resultado no sea el esperado, pero ver como se hace, les animará al menos a probarlo.
  • Procura que se siente a comer con hambre. Este instinto tan primitivo, que impide adelgazar casi a la mitad de la población lo entiende cualquiera.  Si se sienta a la mesa, con sueño, o sin hambre, no va a comer.  Puede suponer una diferencia como empujar un coche cuesta arriba, o cuesta abajo.
  • Se creativo en la cocina. Si te limitas a echar un filete de pollo a la plancha y ponérselo con un poco de arroz blanco, le parecerá un rollo comer.  Una simpleza que te puede ayudar es cortar los trozos de pollo muy pequeños (que se los coman de un solo bocado) y servir el arroz con tomate como si fuera un volcán con lava escurriendo.
esto NO son galletas
¿Dirías que está comiendo acelgas?
  • Los niños tienen nombres tabú. Evítalos para romper su primera barrera de defensa.  Mi hijo estuvo 2 meses sin comer merluza, hasta que me di cuenta de que coincidió con su entrada en el comedor del cole.  Tuve una infructuosa conversación con él, en la que le expliqué pacientemente, que la merluza que comía en casa no tenía nada que ver con lo que le ponían en el cole. Le explique el porqué, y me esforcé mucho en convencerle de que estaba rica.  Ese día no se la comió.  A la semana siguiente, le dije que era pez blanco, y se la comió toda y me dijo que estaba muy rica.
  • Evita la confrontación. Ni amenazas, ni castigos, ni premios pseudoalimenticios.  En el mejor de los casos te llevará a una negociación poco ventajosa para su salud.  Si ya has recibido una negativa tajante, déjalo estar.  Obligar a un niño a comer, está demostrado que no es una buena estrategia a largo plazo.
  • Convierte las comidas en un momento lúdico. Gasta bromas, haz reír, búrlate de ti mismo.  Si los niños asocian el momento de la comida con algo divertido, les encantará sentarse a comer.  Puedes hacer formas con la comida, con la colocación de los platos, incluso en los casos más difíciles permitirles algún juguete.  Si sientan con ellos a su muñeco favorito y le dan de comer, se verán reflejados y puede ayudarte.
  • No pongas la tele. Ni la tablet, ni el móvil, ni ningún dispositivo que ahuyente su atención y te permita meterles comidaen la boca sin que se enteren.  Al principio te puede parecer el mejor invento del siglo, pero no es buena idea porque prestan menos atención a saborear, oler, y disfrutar la comida.  Y esto es el arma definitiva en tu guerra contra los pseudoalimentos.
  • No te obsesiones. Algo que no quiere hoy, puede que lo quiera mañana.  Lo importante es no substituir.  O sea, no hagas 3 comidas diferentes cada vez, hasta que aciertes con una que quiera comer.  Si ese día no le apetece, dile que no pasa nada porque no coma.  Créeme que no se va a morir de hambre, por estar 3h sin comer…Mi hijo con 2 años “sobrevivió”(percentil 90 de peso y talla) durante 3 meses sin cenar nada ni un solo día.
  • No te excedas de exótico. Aunque el sushi o las flores de calabacín son alimentos muy ricos, no es necesario que se los introduzcas tan pronto.  Lo más seguro es que se ponga nervioso intentando comerlos y se frustre, o los rechace de aquí en adelante.  Mejor cosas sencillas y si se pueden comer con la mano, ¡mejor que mejor!

Y si no come verduras… ¿qué hago?

esto NO son galletas
esas terribles y apestosas verduras…

Es muy raro que a un niño no le guste un huevo frito.  Al igual que es muy raro que le gusten las verduras.  Si a tu hijo no le gustan las verduras, tengo que decirte que tu hijo es…normal.

Una planta no quiere dejarse comer, por lo que si tú quieres comértela, va a intentar impedirlo, y puesto que no pueden huir ni luchar, fabrican venenos químicos, que pueden resultar tóxicos para sus depredadores, o sea, tú.  No me refiero a los pesticidas, si no a los oxalatos de las espinacas, los fitatos, o las saponinas de las patatas.

Un sistema adulto plenamente desarrollado, puede tratar estos venenos y antinutrientes gracias a unos riñones, hígado y sistemas inmunes a pleno rendimiento.  Sin embargo, a un niño le va a costar más.

No estoy diciendo que si tu hijo come ensalada, dejes de dársela por miedo a envenenarle.  Lo que digo es que es normal que no se sientan atraídos por un sabor, que en la naturaleza podría suponer un mayor “riesgo” que la fruta (dulce e inocua).  Por eso los niños muestran más predisposición a comer fruta o carne que verdura.

¡Pero entonces, si no come verdura, le van a faltar vitaminas y minerales!  No necesariamente…

Aquí tienes una tabla resumen de los alimentos más ricos en Vitamina A.

Alimento cantidad/racion (niño de 5 años) UI vitamina A
Hígado 50g 9000
zanahoria 1 unidad ~50g 8000
espinacas 80g 7500
calabaza 100g 4000
Melón 100g 3300

La vitamina D está totalmente dominada por pescados y lácteos, y el grupo de la B por un amplio grupo de alimentos: carne, fruta, verdura, pescado, huevos…

¿Entonces comer verduras no es necesario?  Pues no.  Y para los niños…tampoco.  Lo único necesario es comer alimentos, con una ligera variedad, pero sin pasarse.  Tu objetivo es descartar todo pseudoalimento posible.  Si has conseguido esto, la comida real le parecerá una delicia.  O sea, si solo come pollo, no creas que dándole pan o ketchup aumentas la variedad.  En ese caso es mejor que solo coma pollo.

Conclusiones

Los niños no son culpables de no querer comer comida real, sino las marcas de pseudoalimentos, que bombardean sus cabezas, con ideas nocivas sobre alimentación.

El entorno poco te va a ayudar en lo que a su alimentación se refiere.  Más te vale, dejarlo en tus manos.

Creemos que los niños al igual que los adultos, necesitan comer para poder moverse y es al revés.  Primero, nos cansamos y nos desgastamos, y luego comiendo, reponemos.

Es mejor que esperes a que tenga hambre para darle de comer, que intentar que coma para que luego pueda jugar con más energía.

Hay muchos trucos para que coman, pero los fundamentales son los mismos: no tener en casa pseudoalimentos, divertirse cocinando y comiendo, sentarse a comer con hambre y no obligarle a comer.  Bastante le obliga y le obligará el hambre.  En muchos casos no hacer nada y simplemente esperar, es suficiente para que la realidad caiga por su propio peso.

cafe desayuno

Los mejores desayunos

¡Menos mal! Poco a poco nos vamos concienciando de que un zumo de naranja y leche con galletas no es desayunar bien. Van cayendo mitos sobre el desayuno y eso es bueno, porque ni es la comida más importante del día, ni tenemos por qué meter fruta, lácteo y cereal.

El desayuno es una comida como otra cualquiera. Lo que la hace única es que se suele llamar así a la primera comida del día. Tanto si se hace a las 7:00, como si se hace a las 12 del mediodía. Muchos se han cansado ya de decirlo y yo no voy a repetir otra vez lo mismo.

Pero ahora que ya sabemos, que nuestro cuerpo es capaz de rendir perfectamente, aún sin desayunar, toca superarse. Yo sí que creo que hay algunas cosas mejores que otras para desayunar, y tiene un porqué. Hoy verás que puedes desayunar cualquier cosa, y cuáles son los mejores desayunos.

¿Comer un filete para desayunar?

Pues claro, y ¿por qué no? ¿Hay alguna ley ética o civil que impida comerte un filete a las 7 de la mañana? Si es así, has ganado la partida y puedes postearla abajo para que todos la veamos. Si no es así, entonces puedes. ¿Y unas gambas al ajillo? Mi hijo pequeño, me pidió para desayunar arroz con tomate. ¿Cómo le voy a decir que eso no!, que en vez de eso, tiene que comerse esto:

desayuno NO saludable
¿Le das esto de desayunar a tu hijo? No parece la mejor opción…

Dándole la vuelta a la tortilla, ¿almorzarías un bol de cereales? ¿Mojarías una magdalena en el colacao a las 14:00? Si la respuesta es no, entonces es que no es un buen desayuno, ni comida ni cena.

¿Quieres comer tortilla por la mañana?, adelante. ¿Quieres almorzar un yogur con fruta y frutos secos?, perfecto.

¿Hay horarios para comer?

Lo realmente importante es comer alimentos y no cuando los comas. No sé por qué hay una hora fija para comer. ¿No será mejor comer cuando tienes hambre? Si te levantas y no tienes hambre, ¿por qué tienes que desayunar antes de salir de casa? Y si llegan las 12 de la mañana, ¿por qué tienes que esperar a las 14h? Si hay un horario fijo para comer o cenar en el trabajo, lo puedo llegar a entender, pero si no… Los fines de semana, que tienes más libertad también lo haces, ¿te has dado cuenta?

<<Pero si comiera cuando tengo hambre, estaría comiendo a todas horas, y por lo menos así me controlo un poco>>. Si tienes hambre a todas horas, puede ser por dos motivos, o un desajuste hormonal, o que no comes comida. Si comes comida real, tu cuerpo va a tener que asimilarla y eso le lleva un tiempo. Si comes pseudoalimentos diseñados para engañarte, no se te quitará la señal de hambre nunca…

¿Hidratos de carbono mejor en el desayuno o en la cena?

La mejor respuesta es: da igual, mientras sean alimentos. Si vas a comer pseudoalimentos, entonces la respuesta es nunca.

¿Sabes por qué nos meten la idea de que mejor los carbohidratos en el desayuno? Porque si empiezas comiendo eso, hay más posibilidades de que sigas comiendo lo mismo a lo largo del día. Porque los CH son lo que da dinero, porque el azúcar es muy barato, y la harina de trigo también. Sin embargo, los pseudoalimentos que los llevan multiplican su precio por 10, o por 70…

El cambio que va a suponer, ingerir comida con hidratos de carbono en su mayor parte, es tan pequeño, que en la mayoría de los casos, va a dar igual si los tomas por la mañana o por la noche.

Así que vamos a olvidar de una vez los carbohidratos, las grasas y las proteínas, y vamos a centrarnos en la comida. De entre todos los alimentos que has comprado, ¿cuál te apetece desayunar? ¿Ninguno? Pues no desayunes. O simplemente toma un café, o un té, o un vaso de agua. Si lo que te apetecen son galletas, es que no tienes hambre.

Deja de ver la comida como una necesidad vital, y piensa que es un premio. Un premio que te tienes que ganar. No necesitas comida para funcionar, sino que la necesitas para reponer. Si desayunas nada más levantarte…¿te vas a reponer de un sueño reponedor? No parece muy lógico. Si has pasado la noche en vela, quizá sí sea buena idea desayunar pronto, de otra manera no tiene sentido.

¿Entonces qué desayuno?

Alimentos. Sé que me repito, pero es la respuesta de la mayoría de las preguntas. El problema es que creemos que desayunar leche y galletas es más rápido y cómodo que huevos con jamón. Desayunar bacalao al pil-pil o un solomillo Wellington puede que no sea una preparación rápida y cómoda de comer, pero hay muchas más opciones muy nutritivas, apetitosas y económicas que no llevan más de 5 minutos. Empezamos el top 10:

Estofado de ternera

Suponiendo que has comido o cenado estofado, y te ha sobrado, puedes dejarlo para desayunar al día siguiente. Hazlo si te levantas realmente con hambre.

También puede ser merluza dulce, potaje, alubias…en general las comidas con caldo se conservan muy bien de un día para otro.

Tiempo de preparación: lo que tardes en recalentar

Ensalada

Ah, pero…¿se puede comer ensalada para desayunar? Bueno, yo por si acaso, miraría por la ventana, por si algún vecino me ve y se le ocurre denunciarme. Pero suponiendo que tú tienes cortinas, puedes preparar una ensalada de canónigos, tomate, queso y anchoas. Mucha gente no come ensalada por la noche, por si le da gases para ir a dormir. Bueno, pues si la comes por la mañana tendrás todo el día para soltarlos…

Tiempo de preparación: Poco, sobre todo si has lavado la lechuga el día anterior y la has guardado en la nevera. En este caso es importante que no la aliñes. Es lo que la pone chuchurría.

Caldo de grelos y cachelos

Me tomo la licencia de tomar prestadas las palabras del gallego. Suponiendo que tienes hecho caldo de pescado, puedes usarlo para cocer unas patatas y lo verde de unas acelgas. Tomar un caldo caliente por la mañana te ayudará con esas mañanas frías de invierno, pues activa el metabolismo, y con lo nutritiva que es y lo saciante de la patata, no creo que te ataque el hambre a media mañana.

Tiempo de preparación: 30 minutos. Si bien es cierto que se tarda más, puedes poner a cocer las patatas nada más levantarte y mientras, hacer el resto de cosas como ducharte, vestirte, etc. Las patatas cuecen solas.

Yogur con granola

Si ya sabes hacer granola, puedes añadirla a un yogur y echar una pieza de fruta picada. Además cumpliría la recomendación: fruta-lácteo-cereal. ¡Vaya toreo a kellogg’s!

Tiempo de preparación: 2 minutos.

Huevos a la extremeña

Hemos llegado al ganador. Nada te aportará más saciedad por menos precio. No apto para vesículas atrofiadas

  1. Coge una sartén pequeña y calienta un chorro de AOVE.
  2. Dora a fuego lento unos dientes de ajo cortados en láminas de unos 2mm en AOVE y unas láminas de tocino. Reserva.
  3. Ahora fríe 2 huevos en ese mismo aceite.
  4. Pones los huevos encima del plato con el tocino y los ajos por encima. Espolvorea con pimentón.

Tiempo de preparación: 7 minutos

He puesto unos desayunos muy variopintos, pero como verás, se preparan fácilmente y lo más importante de todo: son muy baratos. Lo más caro sería la carne del estofado(1€/persona). Y lo más importante, si desayunas esto, no te va a entrar hambre hasta la comida. Te ahorras el snack de media mañana, con el consiguiente tiempo que requiere comerlo. ¡Y el dinero de comprarlo!

¿Alguna sugerencia más?

comida basura

¿Cómo transformar basura en comida?

La industria alimenticia se centra en transformar comida en basura. Hoy, voy a darle la vuelta a la tortilla para ayudarte a transformar basura en comida.

Estamos de acuerdo en que el problema base es este. Pero suponiendo que como yo, no tires comida al cubo de la basura, quiero compartir contigo mis trucos. ¿Cómo llegue a comer por 100€ al mes? Está claro que ese objetivo no es compatible con tirar nada de comida. Para ello tendrás que aprovechar todo lo que compras.

No se trata de abrir el brick de leche para sorber los restos. Eso poco te va a ayudar… Se trata de comerlo todo. Se dice a menudo que si tu basura de plásticos es mayor que la orgánica, algo estás haciendo mal. Y estoy de acuerdo, pero vamos a matizar. Ya has aprendido que no todo lo envasado es malo, pero aún hay muchas cosas que tiras y no deberías.

Hace muchos años, cuando aún usábamos lanzas para cazar y escalábamos para coger fruta, la comida escaseaba. Dejar algunas peras en lo más alto del árbol no era una opción. Tampoco pasarte 30 minutos corriendo, para cazar un animal, del que solo te vas a comer el solomillo.

Hay que transmitirle a la industria alimentaria que no tiene que producir tanta comida. Y para ello, nada mejor que reducir nuestro consumo. ¿Te parece ambicioso? Si en vez de comprar a lo loco, aprovecháramos los “desperdicios”, nos cundiría mucho más el dinero. Y cuando tocamos la parte del bolsillo, la gente aprende rápido.

En el súper

Lo que tiene que estar por encima de todo es reducir, al igual que en las famosas 3 R’s.

Primera regla: Si ya sabes identificar un pseudoalimento, no lo compres. No alimenta, no sirve para nada útil. Únicamente excita tu sentido del gusto artificialmente para que consumas más y más de un producto que roba tu salud. Usa ese dinero para comprar un libro que excite tus sentidos mucho más. O si de verdad te gusta comer, ahorra durante unos meses y págate un restaurante bueno.

Segunda regla: Piensa en qué te hace falta. Por ejemplo, tengo en casa pimiento y tomate. Pues me falta lechuga para hacer una ensalada. O rúcula, canónigos, espinacas, lo que esté en oferta en ese momento. Ir a la compra sin saber lo que tienes en casa, es un error. Imagina que dices: quiero comer estofado de ternera. Entonces compras carne, patatas, cebollas, ajo, pimentón y zanahorias. Cuando llegas a casa te das cuenta de que tenías ya 2kg de patatas, una bolsa entera de cebollas que estaba escondida detrás de unas hueveras vacías, un montón de ajos, y media bolsa de zanahorias. Además de no haber comprado nada en oferta, te has cargado de cebollas y como no tienes dónde guardarlas, las apilas y se acaban poniendo malas. Mal negocio.

nevera llena de pseudoalimentos
Muy mala idea tener la nevera tan llena de pseudoalimentos

Tercera regla: Huye de “la gran compra”. Mucha gente reserva una mañana entera para ir a hacer la compra semanal al centro comercial. Esto es un error por varios motivos. En primer lugar, sueles comprar productos procesados, porque no caducan en seguida y…ya los usarás. En segundo lugar, sueles comprar en base a una lista con productos de los que varía su caducidad. Compras carne picada para el lunes, una dorada para el martes, filetes para el miércoles, y pollo para el jueves. Si un día te invitan a cenar, o comes restos del día anterior, se acaba poniendo malo el pollo. Si, por ejemplo, de vuelta a casa, pasas por la pescadería y compras para uno o dos días, dejas margen por si hay imprevistos.

Cuarta regla: No descartes nada. Si pides un rodaballo cortado en filetes para hacer a la plancha, pide que te guarden las espinas. Puedes aprovechar la cabeza, espinas y piel sobrante del rodaballo para hacer un caldo de pescado riquísimo. Le va a dar a los arroces y a los guisos de pescado una enjundia de lo más sabrosa. ¿No sabes cómo?, pregúntame.

En la cocina

Primera regla: conoce tu nevera. Si sabes lo que tienes en la nevera, sabrás qué puedes cocinar, y qué puedes incluir del supermercado.

Segunda regla: es mejor tener la nevera medio vacía que medio llena. Cuando estuve viviendo con 100€ al mes desarrollé mi creatividad en la cocina. Esto me permitía crear recetas sabrosas, aún sin tener algunos de los ingredientes “necesarios” en la receta. Además, siempre es bueno tener sitio, por si llega una buena oferta y te toca hacer acopio.

Tercera regla: tira sólo lo que no puedas aprovechar. No tires los tallos de los espárragos trigueros, ni las hojas o peladuras de las zanahorias o patatas. Son ingredientes muy apreciados en el caldo de carne. Ni se te ocurra tirar la piel de las frutas o las hortalizas. Abre tu mente y prueba a comer la piel del mango. Si no puedes con lo blanco de la sandía o el núcleo de la piña, hazte un batido. ¡O un polo! Los que compras normalmente son comida-basura, pero si los haces así serán basura-comida, ideales para verano.

Cuarta regla: hasta que llegue la fresquera, aprende a conservar los frescos.

Quinta regla: aplica trucos de última hora. Si aprovechaste una oferta de tomates y compraste 3 kilos, usa los sobrantes para hacer salsa de tomate. ¿Te ha salido mucha? Embótala. Si compraste muchos albaricoques y se ponen muy maduros, haz compota. Y si se te han puesto maduros de más los plátanos, ¡ni se te ocurra tirarlos!, haz granola.

Ejemplos de aprovechamiento

Ya te he dado varias pistas de cómo aprovechar desperdicios para convertirlos en comida. Ahora vamos con ejemplos concretos.

Caldo de verduras

Realmente el nombre debería ser caldo de cocer verduras. Tanto si cueces en agua, como al vapor, verduras como brócoli, judías verdes, acelgas, espinacas, etc. Puedes usar ese caldo como bebida medicinal. Este caldo va a contener algunas de las vitaminas hidrosolubles que se lleva el agua de las verduras. Pero más importante que eso, son los antinutrientes que se lleva. Consumidos de forma hormética, pueden servir para fortalecer el sistema depurativo e inmune.

No necesita receta, simplemente, cuando cuezas verduras, en vez de tirar el caldo, embótalo. Y cuando haya hecho el vacío y se haya enfriado, guárdalo en la nevera.  Puedes tomar un vaso por la mañana o cuando sientas que puedes empezar un proceso febril.

Tallos de brócoli

Cuando cocinas el brócoli, ¿comes solo los “arbolitos” o también el tronco? Si crees que el tronco es un añadido que pagas para tirarlo estás desperdiciando un rico alimento.

Preparación

  • Lo normal sería cocerlo junto con el resto. Puedes dejarlo cociendo un rato más, pues tarda más en cocer. Unos 5 minutos más al vapor, o 2 minutos más si lo haces en agua.

  • Sepáralo, quita la parte de fuera, como si pelaras una naranja, y quédate con la parte interior del tallo.

  • Córtalo en rodajas como si fuera un salchichón.

  • Dóralas un poco en la sartén con AOVE

  • Pueden servir como acompañamiento en carnes y pescados, o como parte de una menestra.

¿Qué otros trucos conocéis para aprovechar lo que mucha gente tira?

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¿Cómo comer barato?

Para comer barato es necesario tener apertura de mente. Si siempre comes filetes a la plancha y pescado al horno, te va a salir muy caro… Entonces, ¿la ley de la oferta y la demanda aplica también a la cocina? ¡Premio! Aplica y con un incentivo, las temporadas. comer barato , coemr barato , comer barato , comer barato , comer barato

Todos tenéis claro cuándo empiezan “las rebajas” de verano y las de invierno en El Corte Inglés. Lo hemos visto anunciar todos los años, varias veces… Pero alguna vez os habéis preguntado, ¿cuándo empiezan las rebajas de la comida? ¿Eso existe? ¿Os limitáis a comprar todo lo que ponen en el súper con el clásico cartelito amarillo de producto en oferta? Si es así, probablemente no compréis lo mejor, si no lo que el negocio en cuestión quiere que compres.

Alguna vez he comentado que no me gustan las listas de la compra. Sí, pueden ser una herramienta útil, para huir de los productos innecesarios al planearlo en casa, sin distracciones. No obstante, si te ciñes exactamente a eso, podrías desperdiciar una gran oportunidad. Yo solo apunto en la lista de la compra productos no comestibles, por ejemplo: jabón, servilletas de papel, escoba, etc. O productos que consumo con relativa frecuencia y sean poco susceptibles de caer en oferta: leche fresca, huevos, arroz, avena…

En cuanto a la comida, generalmente aplican las mismas reglas: si poca gente lo demanda, el precio de la oferta baja, y si mucha gente lo demanda o la oferta es limitada, el precio sube. Obviamente si requiere más mano de obra, será más caro, pero eso no invalida la primera regla. Como lo que más gusta es el solomillo y hay poco, es muy caro. Al igual que el pescado salvaje, que cuesta más pescarlo, que el de piscifactoría. Pero por otro lado aplica otra regla: si es un producto raro tiene poca demanda, pero el riesgo de no venderlo puede subir el precio. Por ejemplo la carne de ciervo, o de jabalí.

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Es importante ampliar la visión de la cocina a todo animal o planta. Pero más importante aún es aprovechar todas las partes del animal o de la planta. En general comparto la visión de Marcos, de recuperar parte de nuestro pasado más antiguo. Donde no era coherente comerse el solomillo de un antílope y tirar el resto, porque no estaba tan jugoso…A parte de la carga ecológica y moral, que implica descartar por sistema las partes culturalmente menos vistosas, no resulta ni económico ni saludable.

Aquí traigo una lista de comparación de precios de las partes de un mismo animal muy común, la vaca:

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Cuadro de precios de despiece de ternera

Como veis las vísceras son más baratas que el músculo, y cuanto más magro y tierno sea, más caro. De esta manera lo más caro es el solomillo y lo más barato…los huesos.  En algunas carnicerías hasta los regalan, si compras algo más.

Solo hay una diferencia entre disfrutar comiendo un entrecot y unos sesos. Saber cocinar. Un filete lo tiras a la sartén y lo único que tienes que hacer es no dejarlo como una suela. La asadura, sin embargo, si sólo la echas en la sartén con aceite y sal, no la vas a disfrutar.

Como dije al principio no aplica sólo a la carne. Las verduras también son segregadas y mutiladas sin piedad, a pesar de los múltiples beneficios que pueden ofrecer sus partes menos favorecidas. ¿Alguna vez habéis pensado qué podéis hacer con las hojas que acompañan a los rábanos? ¿Y con la parte más verde de los puerros? Ve más allá, la semana pasada aprendí a aprovechar las raíces de los puerros. Si son largas –más de 3 cm- puedes lavarlas bien, y usarlas como si fueran gulas. ¡Te va a sorprender su textura!

Me voy a despedir con una receta que me sorprendió. Acostumbrado a hacer las vísceras encebolladas, me salí del guion para hacer otro plato bien sencillo.

Riñones con champiñonescomer barato , comer barato

Ingredientes (2pax):

~500g de riñones de cordero (2€)

2 cebollas medianas (0,50€)

200g champiñones (2€)

Aceite y sal

Tomillo y romero

Coñac y cerveza (opcional)

  1. Corta en dos mitades los riñones, o si son grandes en 4 y ponlos en un bol con agua.

  2. Déjalos diez minutos antes de cambiar el agua y déjalos otros diez minutos.

  3. Escúrrelos y ponlos a macerar, en un majao de tomillo, romero y aceite. Si quieres, añade ahora un chorrito, generoso, de coñac y remueve bien. Déjalo reposar tapado.

  4. Corta los champis en cuartos u octavos intentando que queden del mismo tamaño que las mitades o cuartos de los riñones.

  5. Cortar las cebollas en brunoise de 1 o 2 cm.

  6. Una vez llevan los riñones 30 minutos en unte, pon una sartén a fuego fuerte, echa aceite y cuando va calentando, echa los champis baja el fuego y a los 2 minutos echa la cebolla. Ya sabes que puedes elegir si dorarla o no. Remueve, de vez en cuando, para que dore igual por todos lados.

  7. Una vez ha dorado, y empieza a pegarse a la sartén, echa un poco de cerveza y espera a que reduzca.  Si no tienes, o no quieres echar cerveza, puedes echar caldo de huesos, o sino, salta al paso 8.

  8. Cuando ha reducido casi todo, echa solo los riñones escurridos –pero no lavados- y reserva el resto, sal al gusto y sube el fuego para que tuesten un poco.

  9. Cuando van tostando, baja el fuego y echa el contenido del bol y si tiene poco jugo, un poco más de cerveza. Déjalo cocer tapado a fuego lento unos 10 minutos vigilando que no se consuma todo el caldo.

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riñones con champiñones

Si dejas de lado los prejuicios, disfrutarás de un plato bueno, rico…y ¡barato!, por poco más de 2,50€.