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comida de calidad

¿Cuándo un alimento tiene calidad?

La calidad es esa propiedad, que en teoría significa superioridad o excelencia, pero que en la práctica se usa de manera vana, al estilo de interesante.Sobre todo en el ámbito de la gastronomía.  Y del mercado, donde los comerciantes, si no tienen nada que decir de un alimento, dicen que tiene mucha calidad.  Esta propiedad, muchas veces incoherente con su significado, la utilizan los comerciantes para “venderte la burra”.  Pues a mí me gustaría saber, qué es para ti la calidad.

Si estás pensando en manzanas grandes, inmaculadas, llamativas y brillantes, probablemente no vayas por buen camino.  Quiero decir que aunque eso sea calidad para ti, no tiene que significar que la manzana sea superior o excelente.

 

Entonces, ¿qué es la calidad?

En cuanto a nutrición, la calidad sería tener más nutrientes, alimentar más, saciar más.  Nuestro cuerpo ha desarrollado un complejo sistema de detección de nutrientes que asocia a un montón de parámetros.  Color, olor, sabor, sensación de recompensa tras la ingesta, etc.  Los productos frescos aportan todo esto, y si no es así, es por esto.

En cuanto a gastronomía: tener mejor sabor en primer lugar, y tener una textura más agradable, más apetecible, etc.  Un entrecot a la plancha es sabroso, sí, pero ¿has probado uno de vacas alimentadas con pasto?  Cuando lo cocinas en su propia grasa amarilla característica, verás que el sabor que tiene al comerlo, genera un nivel de recompensa mucho mayor que el de la fruta.  Añadido a que es algo más duro, te llevará más tiempo masticarlo, aportando mayor saciedad.

Yo en cuanto a comida se refiere, para mí la calidad en un alimento se reconoce mediante un 10% presentación, un 40% olor y un 50% sabor, en ese orden.  La vista, el primer filtro, únicamente debe disuadirte de elegir alimentos que se vean insalubres, o colores insólitos en la naturaleza.  Por ejemplo, fruta con moho, carne azul o verde, etc.  Pero luego, me fio mucho más de mi sentido del olfato o del gusto, si se trata de comida.  No en vano, muchas embarazadas desarrollan una mejora notable en sus sentidos, especialmente del olfato.  Quizá la naturaleza quiera disuadirle a ella y al futuro bebé de productos en mal estado.

No está demostrado que los productos ecológicos tengan más propiedades o nutrientes que lo no ecológico.  Pero sí está comprobado que el grado de maduración en el momento de la recogida, o el tiempo transcurrido desde su captura a su consumo disminuye los nutrientes.

 

Cómo la reconozco

Cuando vas a coger una fruta, primero la miras y luego la coges, con guantes supongo.  Te fijas, dándole vueltas, si tiene marcas (golpes, rozaduras, etc.), y si “se ve” bien, la echas al cesto.  Sólo has usado la vista.  Me viene a la mente un hombre primitivo, que al coger una planta o fruta desconocida, lo primero que haría tras cogerla (ya la ha visto) es olerla.  Luego sacar la lengua y lamerla, y por último probar una pizca.  ¡Ya ha usado 4 sentidos!  Y con el oído está atento, por si mientras se acerca un depredador…

Limitar nuestros radares de calidad, a la hora de elegir, ha propiciado que los vendedores, se preocupen más por la apariencia visual, que por el sabor.  Y esto irremediablemente, hace que si un productor, la quiere vender, acepte lo que demanda el consumidor.

calidad en la comida
¿esta pasta verde…se come?

Un bebé no tiene semejantes prejuicios, por lo que es muy común que los niños “jueguen” con la comida antes de comérsela.  En realidad están examinando de qué se trata, si les resulta comestible, o incluso si su cuerpo demanda esos sabores, que es, al final, el mejor indicativo de nutrición.

Seguramente, te llamen la atención en un súper, si hueles la fruta o te pones a lamerla, tampoco es eso.  Pero me gustan los mercadillos porque generalmente te dejan probar la fruta, o incluso te invitan a ello.  Ves como cortan un melón delante de ti y te dan a probar, o puedes probar uvas o manzanas antes de comprar.  En este caso, lo mejor es coger de la parte que creas que te van a echar (o sea, no de la de adelante) si llegas.  Y así, te podrás hacer una mejor idea, de si la fruta que quieres comprar es realmente buena.

 

Si no soy capaz de reconocerlo

Todo el mundo es capaz de hacerlo, solo hace falta paciencia y desintoxicarse de los productos procesados.  Pero mientras tanto te presentaré otra estrategia.

Si aún no tienes el gusto reeducado, puedes acercarte al dependiente de una tienda pequeña o un mercado de abastos.  Pregúntale qué le parece que está bien y sigue sus recomendaciones.  Y aquí viene la parte más importante y que nadie hace.  Si la recomendación ha sido mala, hacérselo saber.  No te quedes callado.  Le puedes comentar amablemente que no te ha gustado.  Que la fruta sabía a corcho, o que los filetes soltaban mucha agua.  Por un lado, reconocerá que no te puede engañar fácilmente y que realmente tienes criterio.  Y por otro, le dará un toque de atención a su distribuidor, pues puede que él también haya sido engañado.  Esto generará una afinidad con el dependiente, que le hará interesarse por tus gustos y venderte buen género.  No en vano tu confianza es su mejor arma contra las grandes superficies.

calidad en la comida
melocotón descongelado

Muchas veces rechazamos esta simbiosis, por vergüenza o por no entretenernos, pero te puede ahorrar dinero.  Y el tiempo es dinero.

Otra estrategia reservada solo para los más atrevidos sería la siguiente: Compras una fruta de cada cosa que quieras comprar y la pagas.  Y allí mismo la pruebas.  Si está buena, cargas, y si ves que te han vendido fruta congelada, o pocha, la tiras a la basura.  Intenta con toda la educación del mundo tirarla delante de los clientes de la frutería indicando concretamente qué no te ha gustado y por qué.

 

¿Es cara la calidad?

Depende.  En general es más cara, sí, aunque hay de todo.  He visto peras a 3€/kg que no valían para nada, y peras a 0,79€/kg que eran una auténtica delicia.  También he comprado naranjas a 0,50€/kg y no valían ni para zumo, y luego he comprado unas ecológicas directamente del productor, que costaban 2€/kg y estaban riquísimas.

Como dije en otra ocasión, las ofertas, sobre todo en los súper/híper, tienen que ver con la coyuntura de mercado, los proveedores, el excedente, o sea, con todo menos con las temporadas o la calidad de la fruta.

Un viernes cualquiera iba a comprar al súper, para hacer un arroz con cosas, que es como llaman los valencianos, a todo lo que no sea su receta original.  Y me paro y veo una merluza excelente a primera vista.  Le pregunto al pescadero de turno, de dónde la han sacado, porque además estaba a un precio insólitamente bajo.  Él me contesta que se había pescado el jueves. Que la había pedido El Corte Inglés, pero como el viernes no la consiguió vender, la descartó.  Supermercados Ahorramás la compró y la puso a la venta el sábado a un precio irrisorio para la calidad que tenía.  Yo la compré y me olvidé de mi arroz, para hacerla ese mismo día.  Un pez que a alguien le había costado 50€/kg a mí me salió a 8€/kg.

 

calidad en la comida
merluza fresca

La carne, por ejemplo, no es como el pescado.  No hay que consumirla en seguida.  Si se envasa al vacío, puede aguantar bien 10 días y permite estimar mejor las cantidades.  Por esto es más difícil encontrar buena calidad a buen precio.  Sobre todo porque la carne de vacas alimentadas con pasto, tiene un público fiel y concreto en este país, y está vendida casi antes de terminar su maduración.

 

Recomendaciones

El mejor asesor nutricional lo llevas dentro, tan solo tienes que despertarlo y restaurarlo.  Tu instinto es el que mejor te va a guiar hacia la comida más rica.  Luego deberá ser tu raciocinio quien te guie en el aspecto económico, para valorar la relación calidad/precio.

Hasta entonces, puedes seguir una serie de recomendaciones que te ayudarán además a restaurar tu instinto.

  • Elige productos frescos. Cuanto menos tratamiento tenga, más podrá apreciarse la calidad.
  • Acude a pequeñas tiendas donde el que te sirve es el dueño. Si vas a última hora, te puedes encontrar con una oferta personal que te haga el carnicero.  Ponte que tenga que tirar una pieza si no la vende, porque ya lleva varios días.  Está buena aún, pero se la tiene que quitar de encima, y ya está cerrando.  Es posible que la rebaje de precio o si es barata, te la regale, si te llevas un buen pedido. A los empleados de las grandes superficies les da igual, tirar la carne, porque no repercute en su bolsillo…
  • Cuando comas algo, reflexiona sobre el tiempo que te ha mantenido sin apetito.
  • Cuando tengas un antojo, o ganas de comer algo, intenta que sea comida real en vez de un pseudoalimento. Poco a poco tu cuerpo ira reconociendo lo que necesita y lo que le sobra.  No hace falta que satisfagas la necesidad/antojo en el momento.  Puede ser ese mismo día en la cena, o al día siguiente.
  • Huele y saborea todo lo que cocines a cada paso. Después de echar sal, después de echar caldo, antes de cocer, después… Irás notando los matices y entrenando tu sentido del gusto.

 

Resumen

La calidad debería suponer un mejor sabor, o una mejor nutrición y generalmente van de la mano.  No te puedes fiar de que la carne se vea magra, o los tomates bonitos.  Eso no es mejor calidad, es mejor fachada y no comes, o no deberías comer, con los ojos.

Si no necesitas escatimar con la comida, lo que debes buscar ahora, es maximizar la calidad y minimizar el precio.  O sea, conseguir con el menor dinero posible, la mayor calidad de alimento posible.

Aunque hagas una lista de la compra en base a las temporadas, ve a comprar con la mente abierta.  Puedes aprovechar una buena oferta, o una buena calidad sin arañarte el bolsillo.

Con una buena calidad de producto, la cocina será más fácil.  Si lo que compras tiene poco sabor, tendrás que dárselo tú en la cocina.

strangerpigs

Crítica al documental strangerPigs

Hoy daré mi punto de vista sobre el documental emitido el pasado domingo en el programa Salvados de LaSexta, strangerPigs, comandado por el periodista Jordi Évole. Daré una perspectiva de gastronomía, salud, y como no, economía.

El documental versa sobre el maltrato animal, centrándose en los cerdos, que se profesa actualmente en algunas granjas. Hace referencia a casos concretos de granjas con nombre y apellidos y marcas de destino. Además habla del aspecto humano y de las condiciones laborales de los trabajadores de los mataderos y granjas.

Tengo que decir, que Évole se ha ganado una fama merecida, fruto de sus programas transgresores y atrevidos. Entrevista y acorrala a políticos, a gente con cargos de responsabilidad, y no tiene reparos en hablar sin tapujos de marcas y culpables a la cámara.

Yo recomiendo ver el documental con el más absoluto escepticismo, ya que este experto periodista tira de repertorio para despertar emociones y subir audiencias, a la par que denuncia ciertas prácticas que deberían terminar.

Ni es totalmente cierto todo lo que se induce a pensar, ni recomiendo centrarse en la parte emocional del mismo. Intentaremos centrarnos en la parte práctica, impidiendo que nos despisten los intereses políticos palpables en el programa.

Dejo aquí el enlace a la web oficial para que lo veas si tienes interés.

Breve resumen de “Stranger Pigs”

El documental empieza con unas bonitas imágenes de una granja ecológica en Lérida, que dan paso a las declaraciones de un eurodiputado de EQUO. Hace un repaso por todas las etapas de la producción del cerdo en España. O sea, explotación humana y animal. Si explotan al trabajador, cómo no van a explotar al cerdo…

Hacia la mitad del programa, se dirigen a una granja en Murcia, donde se cuelan en mitad de la noche. Llegan a una nave, donde hay muchos cerdos agonizando y en unas condiciones lamentables de salud y hacinamiento.

Para terminar, presentan la problemática al director general de ganadería de Murcia. Éste hace un análisis y una valoración obviando completamente las imágenes. Se limita a recitar lo que parece un manual, de qué decir ante las cámaras, si tienes ese cargo.

En qué fijarse y qué obviar

Los datos que ofrecen pueden aceptarse como más o menos aproximados, pero sí nos dan una idea de la industria del cerdo en España.

  • Los ganaderos ecológicos dicen, que no es que sea caro criar un cerdo en este tipo de granjas, sino que es “alarmantemente” barato producirlo en macrogranjas intensivas.

    • Sería mejor comer un filete de lomo ecológico y acompañarlo de verduras que comerse 3 filetes.

    • Es mucho peor comer embutido que panceta.

  • Estadísticamente cada español se come medio cerdo al año.

    • No tiene en cuenta los niños, ni los mayores, que obviamente comerán menos, o sea que el grueso de la población comerá algo más.

    • Tampoco diferencia entre cochinillo y cerdo adulto.

  • De las 90.000 granjas que hay, solo 155 son de cría ecológica.

    • No quiere decir que solo puedas optar a cerdos bien criados y alimentados en una de esas 155 granjas, sino que esas tienen el sello eco.

  • La granja ecológica que saca, presume de haber sido la única de toda Cataluña, sin embargo, se va hasta Murcia para colarse en una explotación porcina.

    • Deberíamos pasar por alto que Évole es catalán y que prefiere dejar bien a su tierra y mal a un rival de Casa Tarradellas o La Selva.

  • El comentario que hace un inspector de sanidad: Se ha perdido el contacto entre animal y persona. Ya nadie mata al animal que se va a comer.

    • Da igual que quiera intentar convencer a la gente de que si tuvieran que matar animales para comer probablemente se harían vegetarianos.

    • Lo importante es que hemos perdido contacto con la comida y nos creemos que viene en bote.

  • Queda patente que el director general de ganadería de Murcia sabe mucho de leyes, y poco de ganadería.

Aspectos concretos a analizar

La explotación de los trabajadores del matadero es penosa, pero se escapa del ámbito del blog.

strangerPigs

La granja en la que entran es sumamente grande, pero la cámara sólo accede a un sitio. Realmente donde se cuelan y a lo que corresponden las imágenes más duras del programa se denomina “lazareto”. Así es como se llama a la zona donde están los cerdos “en cuarentena” por tener algún tipo de dolencia o enfermedad. Hernias, malformaciones, úlceras, fracturas, etc. Primero se les intenta curar, y si no se consigue se sacrifican y NO SE DESTINAN AL CONSUMO HUMANO DIRECTO. Lo que no es seguro es que no se acaben transformando en pienso para alimentar otros animales o abono para huertas.

Aunque en el reportaje se dice que se matan 46 millones de cerdos al año, y la mitad se exporten, no quiere decir que los 23 millones aproximadamente de cerdos se coman. Ojalá. De esos millones de cerdos, muchos irán a parar al cubo de la basura. Supermercados que no pueden vender la carne fresca pasado un tiempo, gente que después de comprar la carne, se olvidan de ella y se estropea y es desechada.

El eurodiputado dice que te estás comiendo un lomo de antibióticos, lo cual es otra falacia que pone de manifiesto, que no tiene mucha idea de biología. Los antibióticos y demás drogas (contra el estrés, la inflamación, etc) se deben administrar diariamente porque en 24h apenas quedan trazas. Lo que sí pueden causar es daños hepáticos a largo plazo y esto no quiere decir que si comes hígado, comas antibióticos. Si no que quizá el hígado, no tenga los nutrientes y minerales que tendría uno que no haya sido tratado con antibióticos. Pero sigue siendo seguro su consumo.

Reflexión personal

Los métodos que elige Évole son criticables, y desde luego poco éticos, pero con ello consigue dos cosas. Primero que todo el mundo hable de ello, pues sería mejor balancear la producción ecológica. En segundo lugar, provocar a la gente para que abra los ojos ante la realidad que supone comprar un salchichón en el supermercado.

Que incluya imágenes capciosas o use trucos de márketing para captar audiencia, no debería cegar al consumidor que está deseando buscar una excusa para exculparse.

Nos tiene que quedar claro, no sólo por las imágenes, sino por los datos, que no se crían los cerdos para formar parte de la cadena trófica. Literalmente se producen en fábricas y se tratan como piezas de automóvil, tela para ropa o ladrillos para casas. Acabamos consumiendo subproductos alimenticios con “trazas” de cerdo, que nos impiden reparar en la realidad de su producción.

No soy una persona altamente influenciable, por lo que no voy a dejar de comer carne por ver animales sufrir, ni a dejar de comer frutas y verduras por más que vea como riegan con pesticidas los campos.

Eso no quiere decir que sea insensible, obviamente me afecta. Los humanos profesamos una compasión que nos ha hecho crecer como especie y por lo tanto, perderla, es lo que nos está condenando…

Yo creo en un modelo de consumo responsable donde los cerdos no son tratados como mercancía, pero tampoco como príncipes, sino como lo que son.

Nos hemos olvidado que en cuanto a alimentación se refiere, el mayor valor añadido que podemos darle a los alimentos es…ninguno. Cuantos menos inventos tenga, más valioso es.

¿Qué diferencia una carne de otra?

Es importante tener claro qué estamos comiendo. Mucha gente piensa que comer cerdo ibérico es bueno, sostenible y ecológico. Pero como es más caro, compran “del normal”. Tampoco es una falta de respeto hacia el animal semejante desconocimiento, pero si es tu caso, puedes visitar este enlace. En él te enseñarán la diferencia entre la raza del cerdo, su método de cría y su alimentación.

strangerPigs cerdos

Además de lo que se presenta en esa web, yo añadiría el tipo de cría que se llevaba a cabo hace apenas 50 años. De hecho mis padres así lo hacían con sus cerdos, uno o dos que tenían algunas familias. Consistía básicamente en darle de comer lo que pillaban por las tierras de los alrededores, complementándolo con las sobras de los humanos, o los excedentes y alimentos malogrados. Eso sí, el cerdo tardaba 2 años en crecer.

¿Qué NO hacer?

Lo que bajo ningún concepto debemos hacer es dejar de comer panceta o chuletas de cerdo para empezar a comer pavofrío o cambiar el chorizo por la cecina. Si has sentido compasión de esos animales, no cambies tus hábitos por otros peores. Aprovecha y cambia a mejor.

Un cambio a mejor no es dejar de comer jamón serrano, para empezar a comer salchichón ibérico. Es más caro, y probablemente igual de cruel…

NO dejar de comprar carne fresca, para comprar pseudoalimentos vegetarianos en forma de carne. Hamburguesas de tofu, “carne limpia”, salchichón vegano o cosas por el estilo sólo servirán para sacarte el dinero.

Dejar de comer cerdo, y en vez de eso comer más pollo o ternera. Como dije antes, en esta ocasión les ha tocado la china a los cerdos, pero la semana que viene será a los pollos. Y… ¿qué harás entonces?

¿Qué hacer?

Si no quieres entrar a formar parte de esta cadena, y te quieres salir de la rueda puedes hacerte vegetariano, o empezar a consumir de manera responsable.

¡Pero comprar ecológico es más caro! NO, ni mucho menos. ¿Te has fijado en esos paquetes de jamón cocido extrajugoso del súper? ¡Sólo cuestan 1€!… Ya, pero tienen 80g de producto, de los cuales sólo el 75% es carne de cerdo ya cocida (o sea, que ha cogido agua durante la cocción…) Te está saliendo a más de 18€/kg. Mientras que los filetes de jamón son a 6€/kg. Si los compras ecológicos, a lo mejor te cuestan 12€/kg. Sigues ahorrando un montón, sin contar que la carne fresca llena mucho más, por lo que comerás menos.

Por otro lado tienes que saber que la “carne” no es solo filetes y carne picada. Hay carne más allá del solomillo: oreja, rabo, codillo, manos, morro. No dicen que del cerdo se come todo, pues al lío. Es mucho más sostenible comer todo el animal que sólo el solomillo, y más barato.

Hay 3 carnes que están muy explotadas y que yo recomiendo reducir su consumo todo lo posible: ternera, cerdo y pollo. Cuanto más se consume de un animal, más hay que criarlo y por lo tanto más hay que reproducirlo, llegando poco a poco a empeorar la especie. Busca alternativas que aunque no sean más ecológicas, ni más éticas, aumentarán la sostenibilidad. Puedes comprar conejo, pavo, codornices, jabalí, ciervo, cordero, cabrito…

Además, está muy probado que una disminución del consumo de carne lleva a una mejor salud. No digo que comas carne solo una vez a la semana, pero sí puedes reducir las porciones. Es importante comer proteína animal a diario, pero no es necesario comer un filete de medio kilo.

Conclusión final

En general reducir (no eliminar) el consumo de carne será mejor para tu salud y bolsillo. Sobre todo si reduces el consumo de pollo, cerdo y ternera.

La legislación es estricta y es muy difícil que llegues a comer carne en mal estado o nociva para la salud. Aunque algunos no la apliquen, es más fácil y barato explotar personas que animales y será ahí donde reduzcan costes.

Cuanto más procesada sea la carne, más posibilidades hay de que su origen sea peor. Compra más carne fresca (que haya que cocinar) y menos embutido.

Comprar las partes menos deseadas (vísceras, huesos, cabeza…), será más sostenible, más nutritivo y más barato.

monstruo de las galletas

¡Mi hijo solo come galletas!

“¡Es que solo come galletas!”
“Mis hijos se quedan delante del plato de comida 1 hora y luego, al final ni lo prueban”
“No sé qué hacer para que mi hija coma verduras”
La de veces que he oído estas y otras frases…Pero lo peor no es lo que dice, si no la cara de desesperación de los padres, cuando lo dicen.
En general los niños sienten una especial debilidad frente a la comida procesada.  Son objetivos que sucumben fácilmente a una campaña de márketing orquestada con la precisión de un reloj suizo.  Y eso que Triki ya nos avisaba de cómo acabaríamos si sólo comíamos galletas…
Muchos padres intentan sin éxito, combatir en esta guerra sin las armas adecuadas, poniéndose al nivel de su rival.  Esto es como tirarse del avión con un paraguas en vez de con paracaídas.

Situación actual

Marcos, se levanta cuando su mamá está aún en la ducha.  Se va al salón y enciende la tele para ponerse a ver dibujos animados.

Cuando su madre sale de la ducha, le obliga a ir al baño, a vestirse y a desayunar.  Una vez en la mesa, le ofrece una amplia variedad de fruta mientras ella se prepara un café con leche.

Marcos mira la fruta y le dice que no quiere desayunar, y entonces su madre insiste en que  tiene que comer algo.  Acaba negociando con su hijo una fruta a cambio de dos galletas y salen de casa.

Ya en el cole, desayuna un vaso de leche con galletas antes de empezar las clases a las 9.

Antes de salir al patio, se toma su “almuerzo” (un actimel) hacia las 11 y para las 12:30 está en el comedor esperando su ración.

La mamá de Marcos, que ha ido a recogerle, se pregunta por qué busca con tanto interés la merienda.  Cuando consigue la bolsa, descarta unas zanahorias peladas que mira con desaprobación y se tira derecho al zumo de piña.  Ya se comerá luego el sándwich de pavo.

A la hora de la cena, se queda Marcos delante del plato de merluza rebozada con brócoli al vapor.  Retira el plato con el brazo y le dice a su madre: ¡Esto es un asco!

Sus padres tiran de paciencia y empiezan a comer para que vea que está rico.  Pide un yogur de postre pero su padre se niega a dárselo, si no se come antes la comida.  Finalmente consiguen llegar a un acuerdo en el que se acaba comiendo 2 yogures y media ración de la merluza.

¿Qué está pasando?

Para empezar muchos padres no tienen clara la diferencia entre alimentos y pseudoalimentos. Y por otro, los que la tienen clara, quieren convencer a sus hijos de las bondades de unos frente a otros, mediante razonamientos o imposiciones complicadas de comprender por un cerebro grande en plasticidad, pero inmaduro en complejidad.  Lo que provoca rechazo por parte del niño, ante lo desconocido, y frustración en los padres respecto a sus enseñanzas.

Esto puede desembocar en pérdida de convicción por parte de los padres, haciéndoles abandonar su esperanza de alimentar adecuadamente a su prole.  O también volviéndoles menos tolerantes, y más irascibles frente a los deseos impulsivos de sus hijos.

Entre las 7 y las 8 am es prime time de las animaciones infantiles, con sus correspondientes anuncios.  Esos anuncios son un arma de intoxicación masiva porque no sirven para informar a los niños de que existe coca-cola.  Eso es una bobada.  Esos anuncios inciden en la parte del cerebro más primitiva, la única completa en un niño, para crearles artificialmente una necesidad irreal, y que sean ellos mismos los que los demanden, en vez de tener que vendérselos.

galletas
Pseudoalimentos hechos para engañarle

En una sociedad acomodada, parece como si pasar hambre estuviera mal visto.  Creemos que estar más de 5h sin comer puede desembocar en pérdida de salud.  Entonces nos obsesionamos con que el niño esté comiendo cuanto más tiempo mejor.  Nuestro orgullo de padres se ve herido de muerte, si nuestro hijo nos dice que tiene hambre y no somos capaces de meterle nada en la boca, en los siguientes 5 segundos.

A un niño le cuesta reprimir sus impulsos, y el hambre es uno muy primitivo.  De hecho todo el sistema está conectado y sus papilas gustativas, que se están formando, buscan unos sabores que la industria alimenticia conoce y explota para su beneficio, y la desesperación de los padres.

¿Por qué nos afecta tanto la publicidad?

Todos nuestros sentidos han evolucionado desde que nos pusimos sobre dos piernas.  ¿A mejor, o a peor?  Yo diría a distinto.  Ya no necesitamos mirar a más de 200 metros, por si nos acecha un depredador.  Ni distinguir el olor agradable del rancio, gracias a la fecha de caducidad de los productos.  Nos estamos adaptando, pero poco a poco.

En los últimos años, ha sido la vista, la que más ha tenido que adaptarse.  Hay un altísimo índice de problemas visuales, más que de oído u olfato.  Se ha normalizado aceptado socialmente tanto el uso de lentes, que ahora incluso hay personas que desean llevarlas sin necesitarlas.

Es un hecho.  No es que la vista sea cada vez más importante, es que despreciamos por completo los otros sentidos, dejando que sea la vista la que lleve todo el peso de la interacción exterior.  Necesitamos ver para creer.

La industria se ha dado cuenta del potencial de la vista, y premeditadamente ha anulado los otros sentidos.  La publicidad, eminentemente visual, está diseñada para despertar nuestro instinto más primitivo a través de los ojos.  Se usan técnicas que acceden a lo más profundo de nuestro ser, para evocar nuestro instinto de comprar.

¿Por qué los niños prefieren los procesados a la comida real?

En los últimos años, ha cambiado mucho lo que miran nuestros ojos.  Hace apenas 100 años, estaba repleta de sutiles contrastes y matices, que sencillamente hemos dejado de percibir.  Ahora se centra en dibujos animados para los niños, que ven colores planos, en pantallas planas.  Dejan de apreciar los matices naturales y desprecian la comida que no tiene un color plano.

Los filetes, a la plancha.  Los guisos, sin una mota de verdura.  Eso sí, las galletas, con dibujos de su serie favorita.  No son culpables de no querer la comida de verdad, son víctimas de un sistema que absorben sin filtro por su plasticidad neuronal, que buscan los colores planos, impresos en una caja de cartón de cereales de desayuno, o en una chocolatina.

Hace apenas 50 años los niños desayunaban bastante poco, y la mayoría productos locales.  Procesados sí, pero no tanto.  Unos pan con aceite, otros pan con tocino, otros leche o si tenían mucha suerte, nata. No la nata que viene en el brick, si no la que se quedaba en la parte de arriba del caldero al ordeñar la vaca.  Las magdalenas solo tenían 4 ingredientes: Harina, azúcar, mantequilla y huevos.  No eran muy saludables desde luego, pero no es lo mismo.

galletas
Son pseudoalimentos los dos, pero no es lo mismo

No se trata de lo que comían nuestros antepasados velludos ataviados con un taparrabos.  Se trata de lo que comían nuestros abuelos.

Además, “atacar” a los más jóvenes tiene 2 ventajas.  La primera es que es más fácil.  Y la segunda es que una vez han pervertido su paladar cuando se está formando, será más fácil atacarle en su edad adulta.

Posibles causas

En el tiempo de posguerra en España, llegó el plan Marshall “al rescate” diciendo que estábamos subalimentados porque no desayunábamos.  Menos mal que llegó el tío Sam para subvencionarnos con margarina y leche desnatada en polvo.  Independientemente de que fuera a cambio de colocar múltiples bases en territorio español, empezaron a introducirnos en el mundo de los pseudoalimentos procesados.  Y empezó el desastre.

Las crisis económicas desde luego no ayudaron.  Que sean necesarios 2 sueldos para poder sobrevivir, dificulta enormemente la elaboración casera de alimentos.  Antes, uno de los dos progenitores de la familia, podía tomarse su tiempo para ir a comprar productos frescos, y elaborarlos para conseguir que fueran más nutritivos y saciantes.

Otro factor a tener en cuenta es la cultura de la inmediatez.  Preparar un buen cocido, o un estofado con caldo de huesos, parece más trabajoso que una sopa instantánea de meter en el microondas durante 3 minutos.

La televisión que basa sus contenidos en dibujos planos y carece de matices, implanta en el niño esta idea alejada de la realidad, pasando a desear comidas simples y reconocibles.

Los niños recuerdan el sabor dulce de la leche materna y es lo que siguen buscando insistentemente.  La industria lo sabe, y por eso inventan más y más maneras de camuflar azúcar, para triplicarle el precio.

¿Qué puedo hacer para que empiece a comer comida?

Podrás hablar con mucha gente y cada uno te contará sus trucos, pero hay algunas sencillas cosas que puedes hacer, para empezar a revertir la situación.  Obviamente dependerá de la edad de los niños, puesto que saber hablar, es un punto de inflexión.  En concreto me voy a centrar en los niños de 2 a 5 años, que parece el periodo más crítico en cuanto a alimentación.

  • No compres pseudoalimentos.  Si no tienes, no hay discusión posible sobre si se los das o no.  Bastantes van a comer ya, sin necesidad de que se los proporciones tú en casa.  Cumpleaños, meriendas de otros niños, abuelos…Van a sacar malas opciones de un montón de sitios, y en la mayoría de las ocasiones no podrás hacer nada para impedirlo.  Confórmate con no dárselos tú en casa.  Que el niño vea, que sus padres, que le quieren, no le darían eso.
  • Sé trasparente mostrándole cómo es el proceso que siguen los alimentos desde la naturaleza a la mesa. Es importante que sepa que la leche se ordeña de los animales o que la fruta y la verdura, son recolectados de árboles y plantas.  Lo que nos da más miedo y rechazo es lo desconocido.
  • Intenta cocinar con ellos, o invítales a que te ayuden en las elaboraciones. Seguramente sea complicado al principio porque quieran hacerlo todo, o porque finalmente el resultado no sea el esperado, pero ver como se hace, les animará al menos a probarlo.
  • Procura que se siente a comer con hambre. Este instinto tan primitivo, que impide adelgazar casi a la mitad de la población lo entiende cualquiera.  Si se sienta a la mesa, con sueño, o sin hambre, no va a comer.  Puede suponer una diferencia como empujar un coche cuesta arriba, o cuesta abajo.
  • Se creativo en la cocina. Si te limitas a echar un filete de pollo a la plancha y ponérselo con un poco de arroz blanco, le parecerá un rollo comer.  Una simpleza que te puede ayudar es cortar los trozos de pollo muy pequeños (que se los coman de un solo bocado) y servir el arroz con tomate como si fuera un volcán con lava escurriendo.
esto NO son galletas
¿Dirías que está comiendo acelgas?
  • Los niños tienen nombres tabú. Evítalos para romper su primera barrera de defensa.  Mi hijo estuvo 2 meses sin comer merluza, hasta que me di cuenta de que coincidió con su entrada en el comedor del cole.  Tuve una infructuosa conversación con él, en la que le expliqué pacientemente, que la merluza que comía en casa no tenía nada que ver con lo que le ponían en el cole. Le explique el porqué, y me esforcé mucho en convencerle de que estaba rica.  Ese día no se la comió.  A la semana siguiente, le dije que era pez blanco, y se la comió toda y me dijo que estaba muy rica.
  • Evita la confrontación. Ni amenazas, ni castigos, ni premios pseudoalimenticios.  En el mejor de los casos te llevará a una negociación poco ventajosa para su salud.  Si ya has recibido una negativa tajante, déjalo estar.  Obligar a un niño a comer, está demostrado que no es una buena estrategia a largo plazo.
  • Convierte las comidas en un momento lúdico. Gasta bromas, haz reír, búrlate de ti mismo.  Si los niños asocian el momento de la comida con algo divertido, les encantará sentarse a comer.  Puedes hacer formas con la comida, con la colocación de los platos, incluso en los casos más difíciles permitirles algún juguete.  Si sientan con ellos a su muñeco favorito y le dan de comer, se verán reflejados y puede ayudarte.
  • No pongas la tele. Ni la tablet, ni el móvil, ni ningún dispositivo que ahuyente su atención y te permita meterles comidaen la boca sin que se enteren.  Al principio te puede parecer el mejor invento del siglo, pero no es buena idea porque prestan menos atención a saborear, oler, y disfrutar la comida.  Y esto es el arma definitiva en tu guerra contra los pseudoalimentos.
  • No te obsesiones. Algo que no quiere hoy, puede que lo quiera mañana.  Lo importante es no substituir.  O sea, no hagas 3 comidas diferentes cada vez, hasta que aciertes con una que quiera comer.  Si ese día no le apetece, dile que no pasa nada porque no coma.  Créeme que no se va a morir de hambre, por estar 3h sin comer…Mi hijo con 2 años “sobrevivió”(percentil 90 de peso y talla) durante 3 meses sin cenar nada ni un solo día.
  • No te excedas de exótico. Aunque el sushi o las flores de calabacín son alimentos muy ricos, no es necesario que se los introduzcas tan pronto.  Lo más seguro es que se ponga nervioso intentando comerlos y se frustre, o los rechace de aquí en adelante.  Mejor cosas sencillas y si se pueden comer con la mano, ¡mejor que mejor!

Y si no come verduras… ¿qué hago?

esto NO son galletas
esas terribles y apestosas verduras…

Es muy raro que a un niño no le guste un huevo frito.  Al igual que es muy raro que le gusten las verduras.  Si a tu hijo no le gustan las verduras, tengo que decirte que tu hijo es…normal.

Una planta no quiere dejarse comer, por lo que si tú quieres comértela, va a intentar impedirlo, y puesto que no pueden huir ni luchar, fabrican venenos químicos, que pueden resultar tóxicos para sus depredadores, o sea, tú.  No me refiero a los pesticidas, si no a los oxalatos de las espinacas, los fitatos, o las saponinas de las patatas.

Un sistema adulto plenamente desarrollado, puede tratar estos venenos y antinutrientes gracias a unos riñones, hígado y sistemas inmunes a pleno rendimiento.  Sin embargo, a un niño le va a costar más.

No estoy diciendo que si tu hijo come ensalada, dejes de dársela por miedo a envenenarle.  Lo que digo es que es normal que no se sientan atraídos por un sabor, que en la naturaleza podría suponer un mayor “riesgo” que la fruta (dulce e inocua).  Por eso los niños muestran más predisposición a comer fruta o carne que verdura.

¡Pero entonces, si no come verdura, le van a faltar vitaminas y minerales!  No necesariamente…

Aquí tienes una tabla resumen de los alimentos más ricos en Vitamina A.

Alimento cantidad/racion (niño de 5 años) UI vitamina A
Hígado 50g 9000
zanahoria 1 unidad ~50g 8000
espinacas 80g 7500
calabaza 100g 4000
Melón 100g 3300

La vitamina D está totalmente dominada por pescados y lácteos, y el grupo de la B por un amplio grupo de alimentos: carne, fruta, verdura, pescado, huevos…

¿Entonces comer verduras no es necesario?  Pues no.  Y para los niños…tampoco.  Lo único necesario es comer alimentos, con una ligera variedad, pero sin pasarse.  Tu objetivo es descartar todo pseudoalimento posible.  Si has conseguido esto, la comida real le parecerá una delicia.  O sea, si solo come pollo, no creas que dándole pan o ketchup aumentas la variedad.  En ese caso es mejor que solo coma pollo.

Conclusiones

Los niños no son culpables de no querer comer comida real, sino las marcas de pseudoalimentos, que bombardean sus cabezas, con ideas nocivas sobre alimentación.

El entorno poco te va a ayudar en lo que a su alimentación se refiere.  Más te vale, dejarlo en tus manos.

Creemos que los niños al igual que los adultos, necesitan comer para poder moverse y es al revés.  Primero, nos cansamos y nos desgastamos, y luego comiendo, reponemos.

Es mejor que esperes a que tenga hambre para darle de comer, que intentar que coma para que luego pueda jugar con más energía.

Hay muchos trucos para que coman, pero los fundamentales son los mismos: no tener en casa pseudoalimentos, divertirse cocinando y comiendo, sentarse a comer con hambre y no obligarle a comer.  Bastante le obliga y le obligará el hambre.  En muchos casos no hacer nada y simplemente esperar, es suficiente para que la realidad caiga por su propio peso.

¿En necesario comprar ecológico?

Se cree que la fruta, fue el primer alimento del ser humano, probablemente debido al génesis, aunque hay otra versión. Es de largo el alimento más fácilmente conseguible. Tan sólo alargas la mano y lo coges del árbol. No lo tienes que cocinar, ni procesar de ningún tipo, y en la prehistoria ni lavarla era necesario. Discutir si era ecológico o no ecológico carecía completamente de sentido

Lavar la fruta hoy en día es importantísimo por los venenos y químicos que se les echa por diversos motivos. Plagas, bichos, debilidad, sobreexplotación del suelo, etc. Probablemente sería mucho más difícil (caro) conseguir fruta sin estos productos, y no todos son igual de perjudiciales.

Tampoco quiero entrar en si sería ético o bueno, que todos los productores tuvieran una producción sin pesticidas. ¿Tendrían que soportar ellos las pérdidas debidas de la fruta malograda? ¿Estarías dispuesto a comprar manzanas picadas por el coco, o pimientos comidos parcialmente por un gusano?

Aunque te cueste creerlo, la fruta no crece en la caja del súper, ni nace en Mercamadrid. La fruta crece en los árboles, idealmente en plena naturaleza y la naturaleza en estado puro…es cruel. En el campo hay bichos, lombrices, ratones, pájaros, etc. Si no estás dispuesto a compartir con ellos el botín, tienes dos opciones. O compras fruta de invernadero y muy controlada. O pagas un alto precio, por los inventos que idean los productores, para conseguir fruta ecológica que quieras comprar.

El origen

¿Por qué se llama fruta ecológica a la que se ha consumido siempre, y fruta a la que se “atiborra” de venenos?

Todo empezó con la revolución agraria. Antes cada familia tenía su trozo de terreno y el que no lo tenía lo trabajaba igualmente a cambio de un parte de las ganancias. Cuidabas lo que cultivabas porque es lo que ibas a comer tú mismo. Con la aparición de la revolución industrial, y la especialidad, unos empezaron a delegar en otros la cría de su alimento, al igual que otros delegaban en “unos” la fabricación de utensilios, comercio, etc.

Entonces si no lo voy a comer yo, ¿importa realmente cómo esté criado? La verdad es que poco, o desde luego mucho menos. Se vuelve todo más impersonal y se mira sólo la manera de producir más, por menos dinero.

De esa manera se produce mucho, pero al producir mucho es más difícil controlarlo. Que esté bien regado, que avance adecuadamente, que no le entren bichos, etc. Si antiguamente había 4 hombres trabajando una tierra de una hectárea, era fácil mantenerla sana.

Pongamos que ahora hay un solo hombre manteniendo varias hectáreas. No se puede recorrer toda la tierra ni en un día. Por eso se inventan trucos para poder abarcar la producción. Y esos trucos, no siempre son lo mejor para la salud.

A mediados del siglo XX nació una corriente en el centro de Europa, que defendía un cultivo más respetuoso con el medio ambiente. La revolución agraria había causado estragos y ahora tocaba subsanarlos. Se fue extendiendo y llegó a España a principios de los 90, básicamente copiando el modelo europeo.

Se ofrecía a los productores, la posibilidad de obtener un certificado de producción ecológica, si garantizaban cumplir una serie de mandatos.

Diferencias entre fruta ecológica y fruta

Se ha investigado mucho sobre si la fruta ecológica tiene más nutrientes, o si los vegetales tienen más vitaminas. La conclusión es que no es una diferencia sustancial. Una manzana Golden ecológica tiene los mismos minerales y vitaminas que una criada sin respetar la normativa ecológica. En cuanto a alimentos ecológicos, es más importante los químicos de laboratorio que dejas de comer, que la mayor cantidad de minerales que pueda tener.

No obstante sí se aprecia una diferencia importante cuando hablamos de razas. Una sandía tal y como la conocemos hoy en día, tiene más azúcar y menos nutrientes, que una de otra raza de hace “solo” 100 años.

Se cree que ahora hay tantos celíacos, porque se ha ido injertando y reproduciendo el trigo, que más gluten tiene. Para crear mejores bollos, para que el pan soporte la congelación sin desmigarse o para que sea más blanco y bonito…de todo, menos para que alimente más.

¿Y entre los alimentos animales?

Por centrarme en algo ampliamente conocido, hablaré del jamón de cerdo. Serrano o ibérico es la raza del cerdo y resulta determinante en su sabor y composición. Por otro lado, el cómo esté alimentado, si con bellotas, con pienso, o con una mezcla de ambos, va a suponer también una amplia diferencia. Pero también el hecho de que se pase la vida en una nave industrial sin ver el sol, o el que se pasee por el campo en busca de lo que más le gusta.

Y claro, el precio se ve afectado. El peor jamón de cerdo ibérico que pasea por las dehesas en busca de las más preciadas bellotas, puede costar 40€/kg. Sin embargo, puedes comprar un buena jamón serrano por poco más de 10€/kg.

El pescado de cría es alimentado con pienso, lo que aleja a los peces de su dieta habitual. Parece ser que sí que hay una cierta diferencia entre pescado azul salvaje y de cría. Se puede concluir que el pescado salvaje (pescado en el mar, o en el río) tiene mayor contenido en Omega3.

En los casos de la trucha o el salmón de cría, son suplementados con omega3 para que presenten el color rosáceo típico, en vez de uno ocre, paliducho que tendrían en otro caso.

En un ambiente salvaje las truchas, igual que el salmón son atraídos en mayor medida hacia los crustáceos pequeños, con lo que conseguirían ese tono provocado por lo carotenoides, y de paso ingieren el omega3 que contienen. Si comen más crustáceos tendrán una coloración más intensa y si comen menos, será más pálida. Si son suplementados tendrán el color…que quieran sus criadores.

Leche y huevos

Con respecto a los huevos, hay consenso en que todos prefieren los ecológicos que los de gallinas enjauladas, pero… ¿quién está dispuesto a pagar el precio? Según cuenta Cristina Galiano no hay diferencia significativa en cuanto a nutrientes, pero ¿serías capaz de alimentar la filosofía de que las gallinas estén hacinadas?

La diferencia de precio es grande (3,90€/docena frente a 1,15) sin embargo, también es cierto que siguen siendo relativamente baratos en comparación con otras cosas. Un plato que contenga 2 o 3 huevos, puede suponer menos de 1€ de coste utilizando huevos ecológicos.

Me contaba mi padre que tenían una vaca para ayudarles en las labores del campo como arar, trillar, etc. O sea, hacía trabajos de fuerza, y alimentaba a un ternerito. Quitando lo que le sacara el ternero, la ordeñaban y sacaban 1 o 2 litros de leche al día… Con esos 2 litros tenían para los 7 hermanos que eran. Y aun así sacaban para nata y mantequilla. Esa leche estaba tan concentrada que con 100ml tenías alimento para un buen rato.

O sea, que la vaca que tenían proveía de entre 500 y 700 L de leche al año. La empresa de leche LeiteCru que ha recibido numerosos premios y reconocimientos por la alta calidad de su leche, tienen vacas que producen cada una más de 7500 L al año. Yo la he probado y es la leche que más huele y sabe a vaca de todas las que he bebido.

Imagina cómo será la leche UHT que compras en la estantería del super, que se vanaglorian de que sus vacas producen 50 L de leche al día, cada una. Poco más que agua blanca…

Ahora, págala. Cualquier UHT cuesta menos de 1€/L. Una fresca ecológica… no baja de 3€/L.

El camino de la fruta del árbol a tu mesa

La “producción” de fruta ahora mismo se parece mucho a la producción de cualquier otro alimento procesado.

Primero se seleccionan las mejores semillas. ¿Las mejores? No son las que dan fruta con más sabor, o más nutrientes, no. Las mejores ahora mismo son las más rentables. Por ejemplo, en el caso de la soja, o el maíz se seleccionó la raza que era inmune a un pesticida. Así riegan con él los campos indiscriminadamente, para que la producción quede libre de plagas y bichos de cualquier tipo.

Luego, complementan con otro injerto para que sea más grande (más productivo), o de color más intenso (mejor entra por los ojos) y hacerlos crecer…

Después se corta antes de su punto óptimo de maduración para que esté duro y resista los golpes al recolectarlo “a granel” con tractor o la máquina que sea. Puede que desde que se recolecta hasta que llegue a tu frutero pasen 2 semanas, en el mejor escenario.  Pero algunas veces pueden pasar muchos meses.

Luego se pone bonito para venderlo más caro, porque reconozcamos que la fruta en el súper nos entra por la vista.

Total, que llega a tu casa y la colocas en el frutero, a ver si madura un poco porque sabe a corcho. Pero después de 3 días, ves cómo se va arrugando y oscureciendo. La lavas para comerla antes de que se estropee, y sigue sabiendo a corcho, pero con menos agua. ¿Te he dado una pista de por qué?

¿Es esto malo? Pues hombre, para mí es una pena que hayamos dejado de disfrutar del sabor auténtico de la fruta. Por otro lado, como el maíz lo usan para conseguir jarabe de maíz de alta fructosa y la soja para construir hamburguesas de tofu, el sabor importará poco.

¿Y si es fruta ecológica?

Hay una legislación que regula y tipifica qué condiciones hay que cumplir para producir de manera ecológica. Pero yéndonos a lo práctico, para que se entienda fácil. La fruta ecológica, si de verdad es así, será de un productor pequeño, con menos extensión de terreno.

Esto hará que no necesite de medidas masivas de producción y cuidado. Muchas veces con un cañón, o unos CDs puede espantar a los depredadores. Una vez, un productor me contó, que envolvía los melocotones en papel charol, para no usar venenos. Imagina el trabajo de envolver cada melocotón, uno a uno con papel charol. ¡Cómo no va a ser más cara!

espantapájaros ecológico
técnicas ecológicas para disuadir depredadores

Aparte de pájaros, ratones y demás, tienen que protegerse de los “pequeños depredadores” (gusanos, bichos, lombrices). Has oído muchas veces, que no hay que matar moscas a cañonazos, pues aquí aplica 100%. Para impedir que los bichos entren en la fruta, se le aplica algún químico que repele a estos bichos. Pues en el caso de que sean ecológicos, esto no se puede hacer. Por lo tanto, los productores deber cargar con el coste de esas frutas que se malogren.

Hay muchas más regulaciones que hay que cumplir, pero por que nos quede una idea clara, diremos que: Un producto es ecológico si no se han usado productos considerados nocivos para el cultivo responsable. Esto no quiere decir que no se usen fertilizantes ni venenos. Solo quiere decir que se usan los que están permitidos, o mejor dicho, los que no están prohibidos.

El punto medio

La virtud está en el punto medio -Aristoteles.

La única fruta ecológica de verdad serían los 2 perales que tiene tu abuelo en el pueblo. Ni los riega, ni los cuida para nada y dan 4 peras, pequeñas, retorcidas, pero llenas de sabor y olor.

Si nunca has tenido acceso a algo así, te puedes sorprender del olor que tiene la fruta ecológica. Lo que pasa, es que el alto precio que has de pagar, te echa para atrás.

Todo tiene solución. Mi recomendación es consumir lo más local que puedas. En Madrid se organizan algunos productores de la comunidad para deambular por mercadillos. En Valencia sé que también. Pero también lejos de las ciudades, se montan mercadillos, donde los tenderos venden, lo que pueden coger de los productores locales, pues no tienen infraestructura, como para hacer una gran compra en un mayorista y almacenarlo hasta que lo venden.

Estos productos no tendrán el sello de ecológicos, aunque puede que la carga de pesticidas y abonos sintéticos sea menor. Espolvorear las uvas con una disolución de azufre o agregar el mineral que le falta a la tierra en forma de sustrato, te impide conseguir la certificación… ¿pero de verdad sería tan malo? Mi padre tenía viñas y hacía vino con mi tío. Cuando llovía tenían que volver a “azufrar” porque las uvas se lavaban y se las podían comer los bichos. Si con la lluvia, se limpia, imagina si las pones debajo del grifo de agua corriente o si las sumerges.

ecológico
2 formas diferentes de fumigar

Hay mucha gente que vive del campo teniendo unas pocas hectáreas. Si además sabes que también consumen lo que crían, te aseguras una buena fuente de alimento.

Una vez que sepas cómo huele y sabe un melocotón de verdad, quizá puedas realizar una mejor compra.

De la tierra

Hasta ahora me he centrado en la fruta, pero el resto sería más o menos igual.

La ganadería intensiva pretende meter el mayor número de animales posible, en el menor espacio posible. Para alimentarlos engordarlos con lo más barato posible, lo que les obliga a controlarlos lo más posible.

La carne de argentina tiene buena fama, y ¿sabéis por qué? Resulta que de Buenos Aires para abajo hay una extensión enorme de pradera que se alimenta únicamente de la lluvia y donde hay vacas a millones. Eso unido a una economía proteccionista, ha hecho que no se sobreexplote la producción. En palabras de un argentino: nosotros tenemos aquí las vacas en el campo a su aire, y cuando llega el momento las llevamos al matadero. Obviamente las que se encuentren sanas, pero tienen tantas que si una la tienen que sacrificar, no importa. Esto, evidentemente, es una exageración, aunque más cierto de lo que parece.

En Europa el espacio escasea, y la población abunda, por lo que hacinar los animales fue el recurso elegido para aumentar la productividad. Luego vino la agricultura intensiva y todo fue a peor. Para poder exportar a la unión europea, hay que asegurar un mínimo de producción ridículamente inmenso para una empresa familiar.

Decía un empresario catalán, que él sólo tiene 20 vacas y producía 100.000L de leche al año. Vende a la gente del entorno y subsiste bien, cuidado a los animales él mismo. Se sabe el nombre de cada vaca. Otros –continuaba diciendo- invierten un préstamo en aumentar su ganado a 200 cabezas y poder optar a una subvención. Necesitan más espacio, más comida, más de todo, y al final como tenía que invertir tanto y pagar los préstamos y demás, su beneficio neto era 0 y vivía de lo que recibía de subvención.

De la mar

El pescado sí tiene diferencias entre salvaje o de cría. El salvaje tiene un sabor mucho más intenso. Cada pez tiene un sabor más propio. El de cría varía un poco según la cría…si le han alimentado con su dieta natural en libertad, o si le han echado pienso. El salmón que solemos comer, de piscifactoría, toma el color rosado de la suplementación que se le da.

ecológico
trucha asalmonada vs. trucha común

El pescado azul salvaje tiene más Omega3 que el de cría, pero es una diferencia salvable si comes pescado azul 3 o más veces a la semana.

El problema, es que el pescado salvaje es muchísimo más caro. Lo que lo aleja de muchos bolsillos. Por ejemplo, no hace falta que mires la procedencia. Si un rodaballo cuesta 15€/kg, es de cría. Si cuesta más de 30…entonces sí podría ser salvaje.

Mi recomendación es comer salvaje únicamente en temporada y de la familia de peces de aquí. Sardinas, bonito, merluza. Si te puedes permitir comer lubina salvaje, me parece una excelente idea, pero si te toca ajustarte el bolsillo, tendrás que buscar otra estrategia.

Conclusiones

Yo creo que lo mejor es no obsesionarse tanto con el tema ecológico. Lo más importante es comer comida de verdad, y lo otro, ya veremos. O sea, no compres 1 kilo de fresas ecológicas, y luego eches al carro 8 yogures sabor fresa.

Yo, por ejemplo, compro los huevos ecológicos, porque me gustan más, me los puedo permitir, y como bastantes. La carne de ternera y pollo en general también, porque encontré una empresa familiar que la vende no muy cara y porque creo que son sectores de cría muy exhaustivos. El pescado… pues depende del precio, unas veces sí, y otras no. Al igual que con la verdura y la fruta. Si los consigo ecológicos bien, pero si no, los lavo bien y me los como igual.

Si piensas que comer fruta o verdura expuesta a pesticidas puede ser malo, imagina, si después coges esas mismas frutas, sin lavar. Las machacas, le sacas el néctar, lo deshidratas, lo guardas en una nevera 6 meses, luego lo vuelves a rehidratar, y lo envasas en un brick de zumo añadiéndole unos cuantos gramos de azúcar.

Lo ideal sería un equilibrio en el que, los que tienen los campos de frutales, dejaran pastar libremente a los animales, para comerse la maleza (evitando incendios), y de paso abonar el terreno y removerlo. Así los árboles maduran la fruta muy a gusto, viene un gusano y se mete en la manzana, la madura del todo y cae al suelo. Llegas tú y te la comes, con pipos, bicho y todo (más proteína). Y luego lo digieres y lo dejas enterrado por ahí, permitiendo a las semillas del manzano, crear un nuevo individuo.

Puede que hoy en día sea irreal, pero cuanto más se parezca a esto más ecológico será. Y si no estás dispuesto a ello, olvídate de lo “eco”. Hay que huir de los sellos de garantía ecológica, y mirar si de verdad es sostenible. Si respeta las reglas de la naturaleza, no las de Merkel.