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comida de calidad

¿Cuándo un alimento tiene calidad?

La calidad es esa propiedad, que en teoría significa superioridad o excelencia, pero que en la práctica se usa de manera vana, al estilo de interesante.Sobre todo en el ámbito de la gastronomía.  Y del mercado, donde los comerciantes, si no tienen nada que decir de un alimento, dicen que tiene mucha calidad.  Esta propiedad, muchas veces incoherente con su significado, la utilizan los comerciantes para “venderte la burra”.  Pues a mí me gustaría saber, qué es para ti la calidad.

Si estás pensando en manzanas grandes, inmaculadas, llamativas y brillantes, probablemente no vayas por buen camino.  Quiero decir que aunque eso sea calidad para ti, no tiene que significar que la manzana sea superior o excelente.

 

Entonces, ¿qué es la calidad?

En cuanto a nutrición, la calidad sería tener más nutrientes, alimentar más, saciar más.  Nuestro cuerpo ha desarrollado un complejo sistema de detección de nutrientes que asocia a un montón de parámetros.  Color, olor, sabor, sensación de recompensa tras la ingesta, etc.  Los productos frescos aportan todo esto, y si no es así, es por esto.

En cuanto a gastronomía: tener mejor sabor en primer lugar, y tener una textura más agradable, más apetecible, etc.  Un entrecot a la plancha es sabroso, sí, pero ¿has probado uno de vacas alimentadas con pasto?  Cuando lo cocinas en su propia grasa amarilla característica, verás que el sabor que tiene al comerlo, genera un nivel de recompensa mucho mayor que el de la fruta.  Añadido a que es algo más duro, te llevará más tiempo masticarlo, aportando mayor saciedad.

Yo en cuanto a comida se refiere, para mí la calidad en un alimento se reconoce mediante un 10% presentación, un 40% olor y un 50% sabor, en ese orden.  La vista, el primer filtro, únicamente debe disuadirte de elegir alimentos que se vean insalubres, o colores insólitos en la naturaleza.  Por ejemplo, fruta con moho, carne azul o verde, etc.  Pero luego, me fio mucho más de mi sentido del olfato o del gusto, si se trata de comida.  No en vano, muchas embarazadas desarrollan una mejora notable en sus sentidos, especialmente del olfato.  Quizá la naturaleza quiera disuadirle a ella y al futuro bebé de productos en mal estado.

No está demostrado que los productos ecológicos tengan más propiedades o nutrientes que lo no ecológico.  Pero sí está comprobado que el grado de maduración en el momento de la recogida, o el tiempo transcurrido desde su captura a su consumo disminuye los nutrientes.

 

Cómo la reconozco

Cuando vas a coger una fruta, primero la miras y luego la coges, con guantes supongo.  Te fijas, dándole vueltas, si tiene marcas (golpes, rozaduras, etc.), y si “se ve” bien, la echas al cesto.  Sólo has usado la vista.  Me viene a la mente un hombre primitivo, que al coger una planta o fruta desconocida, lo primero que haría tras cogerla (ya la ha visto) es olerla.  Luego sacar la lengua y lamerla, y por último probar una pizca.  ¡Ya ha usado 4 sentidos!  Y con el oído está atento, por si mientras se acerca un depredador…

Limitar nuestros radares de calidad, a la hora de elegir, ha propiciado que los vendedores, se preocupen más por la apariencia visual, que por el sabor.  Y esto irremediablemente, hace que si un productor, la quiere vender, acepte lo que demanda el consumidor.

calidad en la comida
¿esta pasta verde…se come?

Un bebé no tiene semejantes prejuicios, por lo que es muy común que los niños “jueguen” con la comida antes de comérsela.  En realidad están examinando de qué se trata, si les resulta comestible, o incluso si su cuerpo demanda esos sabores, que es, al final, el mejor indicativo de nutrición.

Seguramente, te llamen la atención en un súper, si hueles la fruta o te pones a lamerla, tampoco es eso.  Pero me gustan los mercadillos porque generalmente te dejan probar la fruta, o incluso te invitan a ello.  Ves como cortan un melón delante de ti y te dan a probar, o puedes probar uvas o manzanas antes de comprar.  En este caso, lo mejor es coger de la parte que creas que te van a echar (o sea, no de la de adelante) si llegas.  Y así, te podrás hacer una mejor idea, de si la fruta que quieres comprar es realmente buena.

 

Si no soy capaz de reconocerlo

Todo el mundo es capaz de hacerlo, solo hace falta paciencia y desintoxicarse de los productos procesados.  Pero mientras tanto te presentaré otra estrategia.

Si aún no tienes el gusto reeducado, puedes acercarte al dependiente de una tienda pequeña o un mercado de abastos.  Pregúntale qué le parece que está bien y sigue sus recomendaciones.  Y aquí viene la parte más importante y que nadie hace.  Si la recomendación ha sido mala, hacérselo saber.  No te quedes callado.  Le puedes comentar amablemente que no te ha gustado.  Que la fruta sabía a corcho, o que los filetes soltaban mucha agua.  Por un lado, reconocerá que no te puede engañar fácilmente y que realmente tienes criterio.  Y por otro, le dará un toque de atención a su distribuidor, pues puede que él también haya sido engañado.  Esto generará una afinidad con el dependiente, que le hará interesarse por tus gustos y venderte buen género.  No en vano tu confianza es su mejor arma contra las grandes superficies.

calidad en la comida
melocotón descongelado

Muchas veces rechazamos esta simbiosis, por vergüenza o por no entretenernos, pero te puede ahorrar dinero.  Y el tiempo es dinero.

Otra estrategia reservada solo para los más atrevidos sería la siguiente: Compras una fruta de cada cosa que quieras comprar y la pagas.  Y allí mismo la pruebas.  Si está buena, cargas, y si ves que te han vendido fruta congelada, o pocha, la tiras a la basura.  Intenta con toda la educación del mundo tirarla delante de los clientes de la frutería indicando concretamente qué no te ha gustado y por qué.

 

¿Es cara la calidad?

Depende.  En general es más cara, sí, aunque hay de todo.  He visto peras a 3€/kg que no valían para nada, y peras a 0,79€/kg que eran una auténtica delicia.  También he comprado naranjas a 0,50€/kg y no valían ni para zumo, y luego he comprado unas ecológicas directamente del productor, que costaban 2€/kg y estaban riquísimas.

Como dije en otra ocasión, las ofertas, sobre todo en los súper/híper, tienen que ver con la coyuntura de mercado, los proveedores, el excedente, o sea, con todo menos con las temporadas o la calidad de la fruta.

Un viernes cualquiera iba a comprar al súper, para hacer un arroz con cosas, que es como llaman los valencianos, a todo lo que no sea su receta original.  Y me paro y veo una merluza excelente a primera vista.  Le pregunto al pescadero de turno, de dónde la han sacado, porque además estaba a un precio insólitamente bajo.  Él me contesta que se había pescado el jueves. Que la había pedido El Corte Inglés, pero como el viernes no la consiguió vender, la descartó.  Supermercados Ahorramás la compró y la puso a la venta el sábado a un precio irrisorio para la calidad que tenía.  Yo la compré y me olvidé de mi arroz, para hacerla ese mismo día.  Un pez que a alguien le había costado 50€/kg a mí me salió a 8€/kg.

 

calidad en la comida
merluza fresca

La carne, por ejemplo, no es como el pescado.  No hay que consumirla en seguida.  Si se envasa al vacío, puede aguantar bien 10 días y permite estimar mejor las cantidades.  Por esto es más difícil encontrar buena calidad a buen precio.  Sobre todo porque la carne de vacas alimentadas con pasto, tiene un público fiel y concreto en este país, y está vendida casi antes de terminar su maduración.

 

Recomendaciones

El mejor asesor nutricional lo llevas dentro, tan solo tienes que despertarlo y restaurarlo.  Tu instinto es el que mejor te va a guiar hacia la comida más rica.  Luego deberá ser tu raciocinio quien te guie en el aspecto económico, para valorar la relación calidad/precio.

Hasta entonces, puedes seguir una serie de recomendaciones que te ayudarán además a restaurar tu instinto.

  • Elige productos frescos. Cuanto menos tratamiento tenga, más podrá apreciarse la calidad.
  • Acude a pequeñas tiendas donde el que te sirve es el dueño. Si vas a última hora, te puedes encontrar con una oferta personal que te haga el carnicero.  Ponte que tenga que tirar una pieza si no la vende, porque ya lleva varios días.  Está buena aún, pero se la tiene que quitar de encima, y ya está cerrando.  Es posible que la rebaje de precio o si es barata, te la regale, si te llevas un buen pedido. A los empleados de las grandes superficies les da igual, tirar la carne, porque no repercute en su bolsillo…
  • Cuando comas algo, reflexiona sobre el tiempo que te ha mantenido sin apetito.
  • Cuando tengas un antojo, o ganas de comer algo, intenta que sea comida real en vez de un pseudoalimento. Poco a poco tu cuerpo ira reconociendo lo que necesita y lo que le sobra.  No hace falta que satisfagas la necesidad/antojo en el momento.  Puede ser ese mismo día en la cena, o al día siguiente.
  • Huele y saborea todo lo que cocines a cada paso. Después de echar sal, después de echar caldo, antes de cocer, después… Irás notando los matices y entrenando tu sentido del gusto.

 

Resumen

La calidad debería suponer un mejor sabor, o una mejor nutrición y generalmente van de la mano.  No te puedes fiar de que la carne se vea magra, o los tomates bonitos.  Eso no es mejor calidad, es mejor fachada y no comes, o no deberías comer, con los ojos.

Si no necesitas escatimar con la comida, lo que debes buscar ahora, es maximizar la calidad y minimizar el precio.  O sea, conseguir con el menor dinero posible, la mayor calidad de alimento posible.

Aunque hagas una lista de la compra en base a las temporadas, ve a comprar con la mente abierta.  Puedes aprovechar una buena oferta, o una buena calidad sin arañarte el bolsillo.

Con una buena calidad de producto, la cocina será más fácil.  Si lo que compras tiene poco sabor, tendrás que dárselo tú en la cocina.

Es más barato cocinar que comprar la comida hecha

Ya hablamos en una anterior entrega de qué comprar para comer por 100€ al mes. Ahora veremos por qué cocinar también te hará ahorrar dinero…

¿Para qué vale cocinar?

Hay quien por causa de los prejuicios, intenta por todos los medios, enmascarar un alimento para ocultar lo que es. Por ejemplo, cogen hígado de ternera y lo filetean, le echan un porrón de especias, y lo empanan, para disimular su textura, y ocultar su sabor.

Esto tiene pros y contras. Desde luego mucho mejor enmascarar, que no comer. Y me parece de gran mérito culinario, reconvertir un alimento despreciado, en un plato en el que no se reconoce. Sin embargo, prefiero la opción de potenciar el sabor y textura de cada materia prima, dándole un “toque” especial. Aunque está claro, que si la comida entra por los ojos, esconderlo a la vista puede ser buena estrategia.

Una cosa es procesar los alimentos y otra volverlos locos. Cocinándolos solo deberías “despertar” su sabor, no lavarles la cara. Se puede hacer, pero si estás empezando, quiero transmitirte que no hace falta. Con pequeños trucos se consiguen grandes cosas.

No siempre es así, pero en general, la saciedad de los alimentos baja a medida que aumenta el tiempo y la temperatura de cocción. No es buena idea volver a comer pescado crudo, pero si lo comes poco hecho, mejor que pasado. Y esto es importante porque a mayor saciedad, menos atacará el hambre y más ahorrarás.

Pescados

El pescado tiene una proteína fácilmente asimilable por nuestro organismo, por lo que podemos cocinarlo menos para aumentar la saciedad. Además, el pescado azul en particular, tiene más cantidad de omega3, que se oxida a medida que aumentamos la temperatura de cocción. Por eso a los japoneses les encanta el sashimi de atún o salmón, pero no de merluza. Además, esto te permitirá ahorrar en electricidad.

Al cocinar pescado blanco, rebozarlo en huevo le va a aportar ese extra de grasa que no tiene. Otra deliciosa idea es cortar una lámina de mantequilla y posarla sobre los trozos hechos antes de que se enfríen. Pero combinar las dos técnicas no las mejora individualmente por separado. Huevo o mantequilla son baratos y aportan un extra de saciedad.

cocinar pescado
merluza en salsa

Da igual si eres intolerante al gluten o no. Sea como sea, el pescado queda mucho mejor con harina de arroz. De hecho te invito a probar otras harinas. En general son todas más caras, que la de trigo, pero también son menos dañinas. Por ejemplo, 1kg de harina de arroz son 2,70€, la de garbanzo 2€/kg. El problema es que es complicado encontrarlas y si las tienes que comprar ecológicas, se dispara su precio. Pruébalas, si dispones de más de 150€/mes para comer.

Resulta una excepción la harina de maíz, que no maizena. En algunos sitios lo llaman polenta. Por apenas 1€/kg tienes un ingrediente excelente para hacer rebozados crujientes. Te recomiendo que la uses para espolvorear bacalao, boquerones o sardinas. Al utilizar polenta, sumergir los trozos en un plato hará que se cree una costra demasiado gorda. Es mejor espolvorear con la mano, como si echaras sal.

Un truco para que quede crujiente un rebozado es retirarlo a un plato con papel de cocina encima para chupar el aceite sobrante.

Carne

Para la carne en general rige la misma regla. Cuanto menos se haga, más saciedad aporta. Pero dado que hablamos de comer vísceras sobretodo, estas sí deberían estar bien hechas, si quieres saborearlas. Poco hechas pueden resultar correosas y difíciles de masticar.

Las vísceras mejor guisadas que simplemente fritas, aunque puedes combinar ambas. Tienen un sabor muy fuerte, y quedan muy bien si se maceran antes con especias, aceite y coñac.

Con los huesos se hace un caldo fantástico para guisos, arroces, o simplemente con patatas cocidas. Se puede usar casi cualquier cosa para hacer caldo, como la carcasa del pollo, la cabeza de conejo o las manitas de cerdo. Por favor, no te líes a echar cosas ricas al caldo para mejorarlo. Como mejor queda, y más barato, es con “desperdicios”: lo verde del puerro, las peladuras y hojas de zanahorias, hojas de rábano, lo que cortas de los espárragos, etc.

Los cortes más duros de la carne prácticamente descartan la plancha o la sartén como método de cocción. Yo recomiendo la olla exprés. Su elevado coste de adquisición es compensado ahorrando mucho tiempo y energía.

Si tienes que hacer un chuletón a la plancha, no uses aceite de oliva. Recorta parte de la grasa que trae y déjala previamente en la sartén. Se irá deshaciendo y servirá para que no se pegue el filete y quede con un gusto mucho más sabroso que con AOVE. Si es carne de ternera y necesitas más grasa, usa mantequilla. Al fin y al cabo viene de la vaca también.

Verdura

Cada vez se insiste más en que las verduras que hacía la abuela, cocidas hasta que se deshacían, no parece la mejor manera de potenciar su sabor. Ni siquiera de ocultarlo. Las verduras muy cocidas no sólo pierden sabor, si no que adquieren un gusto amargo, muy poco atrayente. Probablemente por eso a los niños les cuesta tanto comer verduras.

cocinar barato
brócoli recocido vs. brócoli en su punto

La verdura cuando se cocina, debe resaltar su color, que parece que va ligado al sabor. El objetivo es alcanzar un punto en el que el sabor se intensifica, pero se pueda masticar fácilmente. Puede serte difícil si estás empezando, por lo que voy a ayudarte con un truco muy sencillo. Y espero que así pierdas el miedo a pasarlas.

Pon agua a cocer, según la cantidad de verdura. Lo importante es que pueda bailar en el agua. Una vez esté hirviendo (saltan burbujas del agua) echa la verdura, tápalo y apaga el fuego. Cuidado con la vitro que sigue cociendo después de apagarlo. Espera 4 minutos y luego sácalo del agua. Verás que ha cogido un color intenso que está diciendo cómeme.

Por ejemplo: espárragos, brócoli, judías verdes, hojas de acelga, espinacas. Más detalle aquí.

¡Ni que decir tiene que debes aprovechar el agua de cocerlas! Si se cuecen sumergidas en agua, es ahí donde va a parar hasta un 30% de las vitaminas hidrosolubles.

Otro método es directamente pasar de cocerlas y echarlas en la sartén con AOVE. Sobre todo si son pequeñas o las has cortado en trozos pequeños.

cocina barata
salteado de verduras

Yo recomiendo comer verdura en cada comida. Aumenta la saciedad por módico precio.

¿Se puede usar el horno?

El horno presenta algunas ventajas.

  • Suele ser bastante limpio, si tienes cuidado de no derramar la comida al meterla o sacarla.

  • Los olores suelen ser muy agradables, más que los de los fritos.

  • No degrada tanto los alimentos como la plancha y los cocina de manera uniforme.

  • Respeta más los sabores originales de los alimentos

Sin embargo, mucha gente tiene “miedo” de usar el horno por lo que gasta y es una pena. Efectivamente es sin duda el método que más energía consume de todos. Sin embargo hay cosas que se pueden hacer para reducir el gasto.

  • Lo que más cuesta es calentarlo. Cuando lo enciendas cocina varias cosas o para varios días. Te recomiendo terminar con los olores más fuertes. El orden general sería: postres, verduras, carnes, pescados. Curiosamente al horno, las verduras dejan poco olor. Desde luego menos que recocidas.

  • A más temperatura no gasta más, sino MUCHO más. Es mejor cocinar a 150º durante 40 minutos, que a 180º durante 20.

  • Si quieres gratinar, ponlo al principio. Para gratinar necesitamos “quemar” el queso, o sea, radiación directa, no calor uniforme.

  • No abras la puerta a no ser que sea estrictamente necesario y por el mínimo tiempo necesario.

  • En invierno puedes usar el calor residual para calentar la cocina si dejas la puerta del horno abierta.

Usando la nevera

Prestamos poca atención al electrodoméstico que más electricidad consume en nuestra casa (y la de todos). A veces nos apetecerá meter una cerveza directamente en el congelador, pero no es una buena idea si queremos ahorrar dinero.

La nevera intenta mantener siempre la misma baja temperatura pase lo que pase. Entonces cuanto más caliente esté lo que metamos, más calor aportará al sistema, y más tendrá que trabajar el motor. De ahí que gaste más en verano que en invierno.

Trucos para gastar menos

  • No metas nunca algo caliente. Además de gastar mucho puede sobrecalentar el motor y cuanto más lo cuides, más te durará.

  • Prevé con antelación si tienes que sacar algo del congelador, para dejar que se descongele en la nevera. Si al meter algo caliente el motor se pone a pleno rendimiento, al meter algo frío, puede hacer que incluso se apague. Normalmente puede tardar 1 día o más en descongelarse en la nevera.

  • No la abras por mirar, y piensa antes qué quieres coger.

  • No la dejes abierta mientras vas y vienes a por las cosas de la mesa. Agrupa todas cerca y luego ábrela y mételo todo lo antes posible.

  • Si en invierno tienes la calefacción, antes de meter algo a 23º, sácalo al alfeizar de la ventana y mételo pasados unos minutos. Entrará mucho más frío, y lo habrás enfriado gratis.

Trucos para el día a día

  • Si un día comes sobras y tienes que calentar un primer plato de caldo y un segundo, en vez del microondas, puedes poner a calentar el primero en una olla, y taparlo con un plato en el que pones el segundo.

  • En invierno puedes recalentar también algunas cosas apoyándolas sobre el radiador, o enfriarlas sacándolas al alfeizar de la ventana.

  • Cocina para más días. La luz que se gasta cocinando no es proporcional. Hacer 4 raciones, no es un 33% más caro que hacer 3. Si cocinas para más veces y aprovechas los trucos de antes para recalentar, gastarás menos.

    cocinar pez
    una olla para 7 raciones
  • En general los caldos, estofados y sofritos son más nutritivos y sacian más que los fritos, “planchas” y rebozados.

  • El extractor gasta, sí, pero gasta más la calefacción compensando el frío que entra por la ventana para que salgan los humos.

¿Se te ocurre algo que no he mencionado? ¡Postéalo en los comentarios!

monstruo de las galletas

¡Mi hijo solo come galletas!

“¡Es que solo come galletas!”
“Mis hijos se quedan delante del plato de comida 1 hora y luego, al final ni lo prueban”
“No sé qué hacer para que mi hija coma verduras”
La de veces que he oído estas y otras frases…Pero lo peor no es lo que dice, si no la cara de desesperación de los padres, cuando lo dicen.
En general los niños sienten una especial debilidad frente a la comida procesada.  Son objetivos que sucumben fácilmente a una campaña de márketing orquestada con la precisión de un reloj suizo.  Y eso que Triki ya nos avisaba de cómo acabaríamos si sólo comíamos galletas…
Muchos padres intentan sin éxito, combatir en esta guerra sin las armas adecuadas, poniéndose al nivel de su rival.  Esto es como tirarse del avión con un paraguas en vez de con paracaídas.

Situación actual

Marcos, se levanta cuando su mamá está aún en la ducha.  Se va al salón y enciende la tele para ponerse a ver dibujos animados.

Cuando su madre sale de la ducha, le obliga a ir al baño, a vestirse y a desayunar.  Una vez en la mesa, le ofrece una amplia variedad de fruta mientras ella se prepara un café con leche.

Marcos mira la fruta y le dice que no quiere desayunar, y entonces su madre insiste en que  tiene que comer algo.  Acaba negociando con su hijo una fruta a cambio de dos galletas y salen de casa.

Ya en el cole, desayuna un vaso de leche con galletas antes de empezar las clases a las 9.

Antes de salir al patio, se toma su “almuerzo” (un actimel) hacia las 11 y para las 12:30 está en el comedor esperando su ración.

La mamá de Marcos, que ha ido a recogerle, se pregunta por qué busca con tanto interés la merienda.  Cuando consigue la bolsa, descarta unas zanahorias peladas que mira con desaprobación y se tira derecho al zumo de piña.  Ya se comerá luego el sándwich de pavo.

A la hora de la cena, se queda Marcos delante del plato de merluza rebozada con brócoli al vapor.  Retira el plato con el brazo y le dice a su madre: ¡Esto es un asco!

Sus padres tiran de paciencia y empiezan a comer para que vea que está rico.  Pide un yogur de postre pero su padre se niega a dárselo, si no se come antes la comida.  Finalmente consiguen llegar a un acuerdo en el que se acaba comiendo 2 yogures y media ración de la merluza.

¿Qué está pasando?

Para empezar muchos padres no tienen clara la diferencia entre alimentos y pseudoalimentos. Y por otro, los que la tienen clara, quieren convencer a sus hijos de las bondades de unos frente a otros, mediante razonamientos o imposiciones complicadas de comprender por un cerebro grande en plasticidad, pero inmaduro en complejidad.  Lo que provoca rechazo por parte del niño, ante lo desconocido, y frustración en los padres respecto a sus enseñanzas.

Esto puede desembocar en pérdida de convicción por parte de los padres, haciéndoles abandonar su esperanza de alimentar adecuadamente a su prole.  O también volviéndoles menos tolerantes, y más irascibles frente a los deseos impulsivos de sus hijos.

Entre las 7 y las 8 am es prime time de las animaciones infantiles, con sus correspondientes anuncios.  Esos anuncios son un arma de intoxicación masiva porque no sirven para informar a los niños de que existe coca-cola.  Eso es una bobada.  Esos anuncios inciden en la parte del cerebro más primitiva, la única completa en un niño, para crearles artificialmente una necesidad irreal, y que sean ellos mismos los que los demanden, en vez de tener que vendérselos.

galletas
Pseudoalimentos hechos para engañarle

En una sociedad acomodada, parece como si pasar hambre estuviera mal visto.  Creemos que estar más de 5h sin comer puede desembocar en pérdida de salud.  Entonces nos obsesionamos con que el niño esté comiendo cuanto más tiempo mejor.  Nuestro orgullo de padres se ve herido de muerte, si nuestro hijo nos dice que tiene hambre y no somos capaces de meterle nada en la boca, en los siguientes 5 segundos.

A un niño le cuesta reprimir sus impulsos, y el hambre es uno muy primitivo.  De hecho todo el sistema está conectado y sus papilas gustativas, que se están formando, buscan unos sabores que la industria alimenticia conoce y explota para su beneficio, y la desesperación de los padres.

¿Por qué nos afecta tanto la publicidad?

Todos nuestros sentidos han evolucionado desde que nos pusimos sobre dos piernas.  ¿A mejor, o a peor?  Yo diría a distinto.  Ya no necesitamos mirar a más de 200 metros, por si nos acecha un depredador.  Ni distinguir el olor agradable del rancio, gracias a la fecha de caducidad de los productos.  Nos estamos adaptando, pero poco a poco.

En los últimos años, ha sido la vista, la que más ha tenido que adaptarse.  Hay un altísimo índice de problemas visuales, más que de oído u olfato.  Se ha normalizado aceptado socialmente tanto el uso de lentes, que ahora incluso hay personas que desean llevarlas sin necesitarlas.

Es un hecho.  No es que la vista sea cada vez más importante, es que despreciamos por completo los otros sentidos, dejando que sea la vista la que lleve todo el peso de la interacción exterior.  Necesitamos ver para creer.

La industria se ha dado cuenta del potencial de la vista, y premeditadamente ha anulado los otros sentidos.  La publicidad, eminentemente visual, está diseñada para despertar nuestro instinto más primitivo a través de los ojos.  Se usan técnicas que acceden a lo más profundo de nuestro ser, para evocar nuestro instinto de comprar.

¿Por qué los niños prefieren los procesados a la comida real?

En los últimos años, ha cambiado mucho lo que miran nuestros ojos.  Hace apenas 100 años, estaba repleta de sutiles contrastes y matices, que sencillamente hemos dejado de percibir.  Ahora se centra en dibujos animados para los niños, que ven colores planos, en pantallas planas.  Dejan de apreciar los matices naturales y desprecian la comida que no tiene un color plano.

Los filetes, a la plancha.  Los guisos, sin una mota de verdura.  Eso sí, las galletas, con dibujos de su serie favorita.  No son culpables de no querer la comida de verdad, son víctimas de un sistema que absorben sin filtro por su plasticidad neuronal, que buscan los colores planos, impresos en una caja de cartón de cereales de desayuno, o en una chocolatina.

Hace apenas 50 años los niños desayunaban bastante poco, y la mayoría productos locales.  Procesados sí, pero no tanto.  Unos pan con aceite, otros pan con tocino, otros leche o si tenían mucha suerte, nata. No la nata que viene en el brick, si no la que se quedaba en la parte de arriba del caldero al ordeñar la vaca.  Las magdalenas solo tenían 4 ingredientes: Harina, azúcar, mantequilla y huevos.  No eran muy saludables desde luego, pero no es lo mismo.

galletas
Son pseudoalimentos los dos, pero no es lo mismo

No se trata de lo que comían nuestros antepasados velludos ataviados con un taparrabos.  Se trata de lo que comían nuestros abuelos.

Además, “atacar” a los más jóvenes tiene 2 ventajas.  La primera es que es más fácil.  Y la segunda es que una vez han pervertido su paladar cuando se está formando, será más fácil atacarle en su edad adulta.

Posibles causas

En el tiempo de posguerra en España, llegó el plan Marshall “al rescate” diciendo que estábamos subalimentados porque no desayunábamos.  Menos mal que llegó el tío Sam para subvencionarnos con margarina y leche desnatada en polvo.  Independientemente de que fuera a cambio de colocar múltiples bases en territorio español, empezaron a introducirnos en el mundo de los pseudoalimentos procesados.  Y empezó el desastre.

Las crisis económicas desde luego no ayudaron.  Que sean necesarios 2 sueldos para poder sobrevivir, dificulta enormemente la elaboración casera de alimentos.  Antes, uno de los dos progenitores de la familia, podía tomarse su tiempo para ir a comprar productos frescos, y elaborarlos para conseguir que fueran más nutritivos y saciantes.

Otro factor a tener en cuenta es la cultura de la inmediatez.  Preparar un buen cocido, o un estofado con caldo de huesos, parece más trabajoso que una sopa instantánea de meter en el microondas durante 3 minutos.

La televisión que basa sus contenidos en dibujos planos y carece de matices, implanta en el niño esta idea alejada de la realidad, pasando a desear comidas simples y reconocibles.

Los niños recuerdan el sabor dulce de la leche materna y es lo que siguen buscando insistentemente.  La industria lo sabe, y por eso inventan más y más maneras de camuflar azúcar, para triplicarle el precio.

¿Qué puedo hacer para que empiece a comer comida?

Podrás hablar con mucha gente y cada uno te contará sus trucos, pero hay algunas sencillas cosas que puedes hacer, para empezar a revertir la situación.  Obviamente dependerá de la edad de los niños, puesto que saber hablar, es un punto de inflexión.  En concreto me voy a centrar en los niños de 2 a 5 años, que parece el periodo más crítico en cuanto a alimentación.

  • No compres pseudoalimentos.  Si no tienes, no hay discusión posible sobre si se los das o no.  Bastantes van a comer ya, sin necesidad de que se los proporciones tú en casa.  Cumpleaños, meriendas de otros niños, abuelos…Van a sacar malas opciones de un montón de sitios, y en la mayoría de las ocasiones no podrás hacer nada para impedirlo.  Confórmate con no dárselos tú en casa.  Que el niño vea, que sus padres, que le quieren, no le darían eso.
  • Sé trasparente mostrándole cómo es el proceso que siguen los alimentos desde la naturaleza a la mesa. Es importante que sepa que la leche se ordeña de los animales o que la fruta y la verdura, son recolectados de árboles y plantas.  Lo que nos da más miedo y rechazo es lo desconocido.
  • Intenta cocinar con ellos, o invítales a que te ayuden en las elaboraciones. Seguramente sea complicado al principio porque quieran hacerlo todo, o porque finalmente el resultado no sea el esperado, pero ver como se hace, les animará al menos a probarlo.
  • Procura que se siente a comer con hambre. Este instinto tan primitivo, que impide adelgazar casi a la mitad de la población lo entiende cualquiera.  Si se sienta a la mesa, con sueño, o sin hambre, no va a comer.  Puede suponer una diferencia como empujar un coche cuesta arriba, o cuesta abajo.
  • Se creativo en la cocina. Si te limitas a echar un filete de pollo a la plancha y ponérselo con un poco de arroz blanco, le parecerá un rollo comer.  Una simpleza que te puede ayudar es cortar los trozos de pollo muy pequeños (que se los coman de un solo bocado) y servir el arroz con tomate como si fuera un volcán con lava escurriendo.
esto NO son galletas
¿Dirías que está comiendo acelgas?
  • Los niños tienen nombres tabú. Evítalos para romper su primera barrera de defensa.  Mi hijo estuvo 2 meses sin comer merluza, hasta que me di cuenta de que coincidió con su entrada en el comedor del cole.  Tuve una infructuosa conversación con él, en la que le expliqué pacientemente, que la merluza que comía en casa no tenía nada que ver con lo que le ponían en el cole. Le explique el porqué, y me esforcé mucho en convencerle de que estaba rica.  Ese día no se la comió.  A la semana siguiente, le dije que era pez blanco, y se la comió toda y me dijo que estaba muy rica.
  • Evita la confrontación. Ni amenazas, ni castigos, ni premios pseudoalimenticios.  En el mejor de los casos te llevará a una negociación poco ventajosa para su salud.  Si ya has recibido una negativa tajante, déjalo estar.  Obligar a un niño a comer, está demostrado que no es una buena estrategia a largo plazo.
  • Convierte las comidas en un momento lúdico. Gasta bromas, haz reír, búrlate de ti mismo.  Si los niños asocian el momento de la comida con algo divertido, les encantará sentarse a comer.  Puedes hacer formas con la comida, con la colocación de los platos, incluso en los casos más difíciles permitirles algún juguete.  Si sientan con ellos a su muñeco favorito y le dan de comer, se verán reflejados y puede ayudarte.
  • No pongas la tele. Ni la tablet, ni el móvil, ni ningún dispositivo que ahuyente su atención y te permita meterles comidaen la boca sin que se enteren.  Al principio te puede parecer el mejor invento del siglo, pero no es buena idea porque prestan menos atención a saborear, oler, y disfrutar la comida.  Y esto es el arma definitiva en tu guerra contra los pseudoalimentos.
  • No te obsesiones. Algo que no quiere hoy, puede que lo quiera mañana.  Lo importante es no substituir.  O sea, no hagas 3 comidas diferentes cada vez, hasta que aciertes con una que quiera comer.  Si ese día no le apetece, dile que no pasa nada porque no coma.  Créeme que no se va a morir de hambre, por estar 3h sin comer…Mi hijo con 2 años “sobrevivió”(percentil 90 de peso y talla) durante 3 meses sin cenar nada ni un solo día.
  • No te excedas de exótico. Aunque el sushi o las flores de calabacín son alimentos muy ricos, no es necesario que se los introduzcas tan pronto.  Lo más seguro es que se ponga nervioso intentando comerlos y se frustre, o los rechace de aquí en adelante.  Mejor cosas sencillas y si se pueden comer con la mano, ¡mejor que mejor!

Y si no come verduras… ¿qué hago?

esto NO son galletas
esas terribles y apestosas verduras…

Es muy raro que a un niño no le guste un huevo frito.  Al igual que es muy raro que le gusten las verduras.  Si a tu hijo no le gustan las verduras, tengo que decirte que tu hijo es…normal.

Una planta no quiere dejarse comer, por lo que si tú quieres comértela, va a intentar impedirlo, y puesto que no pueden huir ni luchar, fabrican venenos químicos, que pueden resultar tóxicos para sus depredadores, o sea, tú.  No me refiero a los pesticidas, si no a los oxalatos de las espinacas, los fitatos, o las saponinas de las patatas.

Un sistema adulto plenamente desarrollado, puede tratar estos venenos y antinutrientes gracias a unos riñones, hígado y sistemas inmunes a pleno rendimiento.  Sin embargo, a un niño le va a costar más.

No estoy diciendo que si tu hijo come ensalada, dejes de dársela por miedo a envenenarle.  Lo que digo es que es normal que no se sientan atraídos por un sabor, que en la naturaleza podría suponer un mayor “riesgo” que la fruta (dulce e inocua).  Por eso los niños muestran más predisposición a comer fruta o carne que verdura.

¡Pero entonces, si no come verdura, le van a faltar vitaminas y minerales!  No necesariamente…

Aquí tienes una tabla resumen de los alimentos más ricos en Vitamina A.

Alimento cantidad/racion (niño de 5 años) UI vitamina A
Hígado 50g 9000
zanahoria 1 unidad ~50g 8000
espinacas 80g 7500
calabaza 100g 4000
Melón 100g 3300

La vitamina D está totalmente dominada por pescados y lácteos, y el grupo de la B por un amplio grupo de alimentos: carne, fruta, verdura, pescado, huevos…

¿Entonces comer verduras no es necesario?  Pues no.  Y para los niños…tampoco.  Lo único necesario es comer alimentos, con una ligera variedad, pero sin pasarse.  Tu objetivo es descartar todo pseudoalimento posible.  Si has conseguido esto, la comida real le parecerá una delicia.  O sea, si solo come pollo, no creas que dándole pan o ketchup aumentas la variedad.  En ese caso es mejor que solo coma pollo.

Conclusiones

Los niños no son culpables de no querer comer comida real, sino las marcas de pseudoalimentos, que bombardean sus cabezas, con ideas nocivas sobre alimentación.

El entorno poco te va a ayudar en lo que a su alimentación se refiere.  Más te vale, dejarlo en tus manos.

Creemos que los niños al igual que los adultos, necesitan comer para poder moverse y es al revés.  Primero, nos cansamos y nos desgastamos, y luego comiendo, reponemos.

Es mejor que esperes a que tenga hambre para darle de comer, que intentar que coma para que luego pueda jugar con más energía.

Hay muchos trucos para que coman, pero los fundamentales son los mismos: no tener en casa pseudoalimentos, divertirse cocinando y comiendo, sentarse a comer con hambre y no obligarle a comer.  Bastante le obliga y le obligará el hambre.  En muchos casos no hacer nada y simplemente esperar, es suficiente para que la realidad caiga por su propio peso.

cafe desayuno

Los mejores desayunos

¡Menos mal! Poco a poco nos vamos concienciando de que un zumo de naranja y leche con galletas no es desayunar bien. Van cayendo mitos sobre el desayuno y eso es bueno, porque ni es la comida más importante del día, ni tenemos por qué meter fruta, lácteo y cereal.

El desayuno es una comida como otra cualquiera. Lo que la hace única es que se suele llamar así a la primera comida del día. Tanto si se hace a las 7:00, como si se hace a las 12 del mediodía. Muchos se han cansado ya de decirlo y yo no voy a repetir otra vez lo mismo.

Pero ahora que ya sabemos, que nuestro cuerpo es capaz de rendir perfectamente, aún sin desayunar, toca superarse. Yo sí que creo que hay algunas cosas mejores que otras para desayunar, y tiene un porqué. Hoy verás que puedes desayunar cualquier cosa, y cuáles son los mejores desayunos.

¿Comer un filete para desayunar?

Pues claro, y ¿por qué no? ¿Hay alguna ley ética o civil que impida comerte un filete a las 7 de la mañana? Si es así, has ganado la partida y puedes postearla abajo para que todos la veamos. Si no es así, entonces puedes. ¿Y unas gambas al ajillo? Mi hijo pequeño, me pidió para desayunar arroz con tomate. ¿Cómo le voy a decir que eso no!, que en vez de eso, tiene que comerse esto:

desayuno NO saludable
¿Le das esto de desayunar a tu hijo? No parece la mejor opción…

Dándole la vuelta a la tortilla, ¿almorzarías un bol de cereales? ¿Mojarías una magdalena en el colacao a las 14:00? Si la respuesta es no, entonces es que no es un buen desayuno, ni comida ni cena.

¿Quieres comer tortilla por la mañana?, adelante. ¿Quieres almorzar un yogur con fruta y frutos secos?, perfecto.

¿Hay horarios para comer?

Lo realmente importante es comer alimentos y no cuando los comas. No sé por qué hay una hora fija para comer. ¿No será mejor comer cuando tienes hambre? Si te levantas y no tienes hambre, ¿por qué tienes que desayunar antes de salir de casa? Y si llegan las 12 de la mañana, ¿por qué tienes que esperar a las 14h? Si hay un horario fijo para comer o cenar en el trabajo, lo puedo llegar a entender, pero si no… Los fines de semana, que tienes más libertad también lo haces, ¿te has dado cuenta?

<<Pero si comiera cuando tengo hambre, estaría comiendo a todas horas, y por lo menos así me controlo un poco>>. Si tienes hambre a todas horas, puede ser por dos motivos, o un desajuste hormonal, o que no comes comida. Si comes comida real, tu cuerpo va a tener que asimilarla y eso le lleva un tiempo. Si comes pseudoalimentos diseñados para engañarte, no se te quitará la señal de hambre nunca…

¿Hidratos de carbono mejor en el desayuno o en la cena?

La mejor respuesta es: da igual, mientras sean alimentos. Si vas a comer pseudoalimentos, entonces la respuesta es nunca.

¿Sabes por qué nos meten la idea de que mejor los carbohidratos en el desayuno? Porque si empiezas comiendo eso, hay más posibilidades de que sigas comiendo lo mismo a lo largo del día. Porque los CH son lo que da dinero, porque el azúcar es muy barato, y la harina de trigo también. Sin embargo, los pseudoalimentos que los llevan multiplican su precio por 10, o por 70…

El cambio que va a suponer, ingerir comida con hidratos de carbono en su mayor parte, es tan pequeño, que en la mayoría de los casos, va a dar igual si los tomas por la mañana o por la noche.

Así que vamos a olvidar de una vez los carbohidratos, las grasas y las proteínas, y vamos a centrarnos en la comida. De entre todos los alimentos que has comprado, ¿cuál te apetece desayunar? ¿Ninguno? Pues no desayunes. O simplemente toma un café, o un té, o un vaso de agua. Si lo que te apetecen son galletas, es que no tienes hambre.

Deja de ver la comida como una necesidad vital, y piensa que es un premio. Un premio que te tienes que ganar. No necesitas comida para funcionar, sino que la necesitas para reponer. Si desayunas nada más levantarte…¿te vas a reponer de un sueño reponedor? No parece muy lógico. Si has pasado la noche en vela, quizá sí sea buena idea desayunar pronto, de otra manera no tiene sentido.

¿Entonces qué desayuno?

Alimentos. Sé que me repito, pero es la respuesta de la mayoría de las preguntas. El problema es que creemos que desayunar leche y galletas es más rápido y cómodo que huevos con jamón. Desayunar bacalao al pil-pil o un solomillo Wellington puede que no sea una preparación rápida y cómoda de comer, pero hay muchas más opciones muy nutritivas, apetitosas y económicas que no llevan más de 5 minutos. Empezamos el top 10:

Estofado de ternera

Suponiendo que has comido o cenado estofado, y te ha sobrado, puedes dejarlo para desayunar al día siguiente. Hazlo si te levantas realmente con hambre.

También puede ser merluza dulce, potaje, alubias…en general las comidas con caldo se conservan muy bien de un día para otro.

Tiempo de preparación: lo que tardes en recalentar

Ensalada

Ah, pero…¿se puede comer ensalada para desayunar? Bueno, yo por si acaso, miraría por la ventana, por si algún vecino me ve y se le ocurre denunciarme. Pero suponiendo que tú tienes cortinas, puedes preparar una ensalada de canónigos, tomate, queso y anchoas. Mucha gente no come ensalada por la noche, por si le da gases para ir a dormir. Bueno, pues si la comes por la mañana tendrás todo el día para soltarlos…

Tiempo de preparación: Poco, sobre todo si has lavado la lechuga el día anterior y la has guardado en la nevera. En este caso es importante que no la aliñes. Es lo que la pone chuchurría.

Caldo de grelos y cachelos

Me tomo la licencia de tomar prestadas las palabras del gallego. Suponiendo que tienes hecho caldo de pescado, puedes usarlo para cocer unas patatas y lo verde de unas acelgas. Tomar un caldo caliente por la mañana te ayudará con esas mañanas frías de invierno, pues activa el metabolismo, y con lo nutritiva que es y lo saciante de la patata, no creo que te ataque el hambre a media mañana.

Tiempo de preparación: 30 minutos. Si bien es cierto que se tarda más, puedes poner a cocer las patatas nada más levantarte y mientras, hacer el resto de cosas como ducharte, vestirte, etc. Las patatas cuecen solas.

Yogur con granola

Si ya sabes hacer granola, puedes añadirla a un yogur y echar una pieza de fruta picada. Además cumpliría la recomendación: fruta-lácteo-cereal. ¡Vaya toreo a kellogg’s!

Tiempo de preparación: 2 minutos.

Huevos a la extremeña

Hemos llegado al ganador. Nada te aportará más saciedad por menos precio. No apto para vesículas atrofiadas

  1. Coge una sartén pequeña y calienta un chorro de AOVE.
  2. Dora a fuego lento unos dientes de ajo cortados en láminas de unos 2mm en AOVE y unas láminas de tocino. Reserva.
  3. Ahora fríe 2 huevos en ese mismo aceite.
  4. Pones los huevos encima del plato con el tocino y los ajos por encima. Espolvorea con pimentón.

Tiempo de preparación: 7 minutos

He puesto unos desayunos muy variopintos, pero como verás, se preparan fácilmente y lo más importante de todo: son muy baratos. Lo más caro sería la carne del estofado(1€/persona). Y lo más importante, si desayunas esto, no te va a entrar hambre hasta la comida. Te ahorras el snack de media mañana, con el consiguiente tiempo que requiere comerlo. ¡Y el dinero de comprarlo!

¿Alguna sugerencia más?