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comida basura

¿Cómo transformar basura en comida?

La industria alimenticia se centra en transformar comida en basura. Hoy, voy a darle la vuelta a la tortilla para ayudarte a transformar basura en comida.

Estamos de acuerdo en que el problema base es este. Pero suponiendo que como yo, no tires comida al cubo de la basura, quiero compartir contigo mis trucos. ¿Cómo llegue a comer por 100€ al mes? Está claro que ese objetivo no es compatible con tirar nada de comida. Para ello tendrás que aprovechar todo lo que compras.

No se trata de abrir el brick de leche para sorber los restos. Eso poco te va a ayudar… Se trata de comerlo todo. Se dice a menudo que si tu basura de plásticos es mayor que la orgánica, algo estás haciendo mal. Y estoy de acuerdo, pero vamos a matizar. Ya has aprendido que no todo lo envasado es malo, pero aún hay muchas cosas que tiras y no deberías.

Hace muchos años, cuando aún usábamos lanzas para cazar y escalábamos para coger fruta, la comida escaseaba. Dejar algunas peras en lo más alto del árbol no era una opción. Tampoco pasarte 30 minutos corriendo, para cazar un animal, del que solo te vas a comer el solomillo.

Hay que transmitirle a la industria alimentaria que no tiene que producir tanta comida. Y para ello, nada mejor que reducir nuestro consumo. ¿Te parece ambicioso? Si en vez de comprar a lo loco, aprovecháramos los “desperdicios”, nos cundiría mucho más el dinero. Y cuando tocamos la parte del bolsillo, la gente aprende rápido.

En el súper

Lo que tiene que estar por encima de todo es reducir, al igual que en las famosas 3 R’s.

Primera regla: Si ya sabes identificar un pseudoalimento, no lo compres. No alimenta, no sirve para nada útil. Únicamente excita tu sentido del gusto artificialmente para que consumas más y más de un producto que roba tu salud. Usa ese dinero para comprar un libro que excite tus sentidos mucho más. O si de verdad te gusta comer, ahorra durante unos meses y págate un restaurante bueno.

Segunda regla: Piensa en qué te hace falta. Por ejemplo, tengo en casa pimiento y tomate. Pues me falta lechuga para hacer una ensalada. O rúcula, canónigos, espinacas, lo que esté en oferta en ese momento. Ir a la compra sin saber lo que tienes en casa, es un error. Imagina que dices: quiero comer estofado de ternera. Entonces compras carne, patatas, cebollas, ajo, pimentón y zanahorias. Cuando llegas a casa te das cuenta de que tenías ya 2kg de patatas, una bolsa entera de cebollas que estaba escondida detrás de unas hueveras vacías, un montón de ajos, y media bolsa de zanahorias. Además de no haber comprado nada en oferta, te has cargado de cebollas y como no tienes dónde guardarlas, las apilas y se acaban poniendo malas. Mal negocio.

nevera llena de pseudoalimentos
Muy mala idea tener la nevera tan llena de pseudoalimentos

Tercera regla: Huye de “la gran compra”. Mucha gente reserva una mañana entera para ir a hacer la compra semanal al centro comercial. Esto es un error por varios motivos. En primer lugar, sueles comprar productos procesados, porque no caducan en seguida y…ya los usarás. En segundo lugar, sueles comprar en base a una lista con productos de los que varía su caducidad. Compras carne picada para el lunes, una dorada para el martes, filetes para el miércoles, y pollo para el jueves. Si un día te invitan a cenar, o comes restos del día anterior, se acaba poniendo malo el pollo. Si, por ejemplo, de vuelta a casa, pasas por la pescadería y compras para uno o dos días, dejas margen por si hay imprevistos.

Cuarta regla: No descartes nada. Si pides un rodaballo cortado en filetes para hacer a la plancha, pide que te guarden las espinas. Puedes aprovechar la cabeza, espinas y piel sobrante del rodaballo para hacer un caldo de pescado riquísimo. Le va a dar a los arroces y a los guisos de pescado una enjundia de lo más sabrosa. ¿No sabes cómo?, pregúntame.

En la cocina

Primera regla: conoce tu nevera. Si sabes lo que tienes en la nevera, sabrás qué puedes cocinar, y qué puedes incluir del supermercado.

Segunda regla: es mejor tener la nevera medio vacía que medio llena. Cuando estuve viviendo con 100€ al mes desarrollé mi creatividad en la cocina. Esto me permitía crear recetas sabrosas, aún sin tener algunos de los ingredientes “necesarios” en la receta. Además, siempre es bueno tener sitio, por si llega una buena oferta y te toca hacer acopio.

Tercera regla: tira sólo lo que no puedas aprovechar. No tires los tallos de los espárragos trigueros, ni las hojas o peladuras de las zanahorias o patatas. Son ingredientes muy apreciados en el caldo de carne. Ni se te ocurra tirar la piel de las frutas o las hortalizas. Abre tu mente y prueba a comer la piel del mango. Si no puedes con lo blanco de la sandía o el núcleo de la piña, hazte un batido. ¡O un polo! Los que compras normalmente son comida-basura, pero si los haces así serán basura-comida, ideales para verano.

Cuarta regla: hasta que llegue la fresquera, aprende a conservar los frescos.

Quinta regla: aplica trucos de última hora. Si aprovechaste una oferta de tomates y compraste 3 kilos, usa los sobrantes para hacer salsa de tomate. ¿Te ha salido mucha? Embótala. Si compraste muchos albaricoques y se ponen muy maduros, haz compota. Y si se te han puesto maduros de más los plátanos, ¡ni se te ocurra tirarlos!, haz granola.

Ejemplos de aprovechamiento

Ya te he dado varias pistas de cómo aprovechar desperdicios para convertirlos en comida. Ahora vamos con ejemplos concretos.

Caldo de verduras

Realmente el nombre debería ser caldo de cocer verduras. Tanto si cueces en agua, como al vapor, verduras como brócoli, judías verdes, acelgas, espinacas, etc. Puedes usar ese caldo como bebida medicinal. Este caldo va a contener algunas de las vitaminas hidrosolubles que se lleva el agua de las verduras. Pero más importante que eso, son los antinutrientes que se lleva. Consumidos de forma hormética, pueden servir para fortalecer el sistema depurativo e inmune.

No necesita receta, simplemente, cuando cuezas verduras, en vez de tirar el caldo, embótalo. Y cuando haya hecho el vacío y se haya enfriado, guárdalo en la nevera.  Puedes tomar un vaso por la mañana o cuando sientas que puedes empezar un proceso febril.

Tallos de brócoli

Cuando cocinas el brócoli, ¿comes solo los “arbolitos” o también el tronco? Si crees que el tronco es un añadido que pagas para tirarlo estás desperdiciando un rico alimento.

Preparación

  • Lo normal sería cocerlo junto con el resto. Puedes dejarlo cociendo un rato más, pues tarda más en cocer. Unos 5 minutos más al vapor, o 2 minutos más si lo haces en agua.

  • Sepáralo, quita la parte de fuera, como si pelaras una naranja, y quédate con la parte interior del tallo.

  • Córtalo en rodajas como si fuera un salchichón.

  • Dóralas un poco en la sartén con AOVE

  • Pueden servir como acompañamiento en carnes y pescados, o como parte de una menestra.

¿Qué otros trucos conocéis para aprovechar lo que mucha gente tira?

adelgazar es facil

Adelgazar es posible, si sabes cómo

Mucha gente está obsesionada con adelgazar. Casi parece que adelgazar es el objetivo en la vida. Hoy voy a explicar qué significa, y si de verdad es lo que quieres, enseñarte cómo adelgazar sin pasar hambre.

Como siempre huiré del aspecto científico, ya se ha escrito mucho aquí y aquí, y me voy a centrar en lo práctico. Te voy a ayudar a entender por qué engordas, y qué lo causa. Así como cuál es la mejor manera de adelgazar, y por qué no adelgazas.

Al comenzar una dieta se cometen 2 errores muy comunes. Se piensa que es una especie de purgatorio, tras el cual llegas al nirvana. Es decir, te tiras un mes comiendo brócoli cocido (y mal cocido) y pescado blanco (hervido, cuanto menos sabor más adelgaza), privándote de dulces y grasas, para llegar a tu peso ideal. Y cuando has llegado, ya lo has conseguido. Dejas de comer wasas sin sabor y te tiras al pan de harina candeal. Dejas el pescado hervido y te tiras a los donuts. Encantado de conocerte, efecto rebote.

El segundo error es creer que adelgazar es un fin, un objetivo y que tienes que sufrir para conseguirlo. Y cuando lo has conseguido, no sabes qué hacer, te sientes perdido y quieres dejar de sufrir.

Suponiendo que vivas 80 años, ¿tú crees que tu salud se va a ver afectada por lo que hagas durante 6 meses? Va a ser que no. La frase más acertada sería: tu cuerpo ha sido capaz de aguantar todos los excesos que has cometido, así que muéstrate agradecido y devuélvele el favor.

¿Por qué engordo?

Podemos discutir si el sobrepeso es culpa de una sociedad capitalista, que sólo busca números y rentabilidad, por encima del bien de las personas, o bien, el resultado del abandono de los buenos hábitos, o una mezcla de ambas. Pero una cosa está clara, sea por lo que sea, eres tú el mayor interesado en resolver el problema. Por eso, deja de lado todo aquello ajeno a tu voluntad y empieza por lo que puedes hacer tú.

Tu cuerpo está programado genéticamente para conseguir la mayor cantidad de comida posible, con el menor esfuerzo físico posible. Cuando tenías que recorrer kilómetros en busca de frutas o plantas comestibles, o cazar para comer, tenía sentido. Sin embargo, coger el coche para ir al hipermercado y sentarte durante 8 horas delante del ordenador, es un escenario muy diferente.

Por lo tanto, engordas porque comes más de lo que necesitas. Esto que parece una obviedad es tan tonto como la pregunta ¿por qué engordas? En vez de eso, pregúntate ¿por qué ERES CAPAZ de comer más de lo que necesitas? ¿Tu genética es mala?, ¿acaso tu sistema, perfeccionado durante millones de años, se ha estropeado de repente en 50 años? Lo dudo mucho. Comes más de lo que necesitas, porque NO comes lo que necesitas. Lo único que necesitas es agua y alimentos. Y lo que NO necesitas son pseudoalimentos.

Quiero dejar claro que engordar no es una enfermedad. No es como una infección con la que el cuerpo engorda/hincha la zona afectada para sanarla. Engordar es el resultado de un complejo entramado de hormonas que se desajustan por 2 causas últimas. Tu carro de la compra y tu trabajo de oficina.

¿Cómo adelgazar?

Análogamente, adelgazar no es un fin en sí mismo. No deberías pensar en hacer algo para adelgazar. Adelgazar es un efecto secundario que se produce en tu cuerpo, cuando llevas una alimentación adecuada y abandonas el sedentarismo.

No digo que vendas tu coche y dejes tu trabajo de oficina para hacerte cartero. Aunque irremediablemente mejoraría tu salud sin querer. Pero puedes cambiar ciertos hábitos, sin dejar tus pasiones.

Empieza por cambiar tu carro de la compra fácilmente (donde comprar). Elimina de tu carro los pseudoalimentos y llénalo de alimentos. Te garantizo una notable mejoría en tu salud y como efecto secundario adelgazarás sin querer. Si además, en vez de ir a comprarlos en coche al hiper, te paseas por el barrio, en busca de los mejores alimentos añadirás un plus de movimiento en busca de comida. Un estímulo que tu cuerpo entiende muy bien.

Si te pasas 8 horas trabajando sentado, aprovecha cualquier excusa para no estar sentado. Yo solo estoy sentado cuando estoy escribiendo, o cuando estoy comiendo. El resto del tiempo no paro de moverme, y busco cualquier excusa para no estar quieto. No se trata de ir inquieto de un lado para otro sin sentido. Pero si puedo ir a comprar andando, mejor que en coche. Y si en vez de carrito, tiro por las bolsas como se hizo siempre, añadiré un esfuerzo adicional. Si estoy con mis hijos en el parque, me pongo a correr y a jugar con ellos.

El hambre, ¿tu enemigo?

Antes que seres humanos, somos seres vivos, y estos tienen 3 necesidades básicas: alimentarse, relacionarse con el medio y reproducirse. Por ese mismo orden. Un instinto tan primario, no puede ser malo, ni tu enemigo. Tu enemigo, por tanto, será quien consigue alterar ese impulso para su propio beneficio. Aquí te presento a tus enemigos:

adelgazar con esto es imposible
A quien debes culpar

Si tú les ayudas comprando sus productos dándoles dinero, les estás dando un incentivo para seguir torturándote. No parece una buena estrategia.

¿Entonces los pseudoalimentos no sacian el hambre? Piensa que si así fuera, los que los venden, venderían menos. Luchar contra el hambre comiendo donuts y bebiendo zumos de frutas, sería como matar a un gigante con una honda. ¿Se puede? Sí, pero o eres el elegido, o te va a ser muy difícil. Si te dieran a elegir entre cuchillo, tenedor y cuchara para comer una sopa… ¿dudarías? Los orientales usan los palillos con una destreza inusual, pero deberás reconocer que es más difícil. Y si te dieran a elegir entre estas 3 cosas para mitigar el hambre, ¿cuál cogerías?

adelgazar es facil comiendo sano
¿Qué llena más?

Te presento a tu mejor amiga, la saciedad

Si para una sopa eliges una cuchara, para aplazar el hambre, tendrás que elegir la saciedad. ¿Te imaginas no tener nunca hambre? No tener nunca ganas de comer. Pues es posible. Solo tienes que elegir alimentos saciantes.

Puedes consultar en internet infinidad de listas de los alimentos que más sacian. Independientemente de que te hayas llevado sorpresas o no, podrás ver que la mayoría tienden a ser caros. Pero como me gusta mirar por tu economía, aquí llegan las buenas noticias. Aunque un alimento sea más caro que un pseudoalimento, el primero va a evadirte de comer algo durante más tiempo, por lo tanto, ahorrarás dinero.

Está demostrado que la proteína (carnes, pescados, huevos) tiene los mejores índices de saciedad… con permiso de la patata.  Esta precisamente, va a ser nuestra mayor aliada. Por su saciedad, su versatilidad en la cocina, y su precio. Piénsalo, si tuvieras mucho dinero, te gustaría comerte un filetaco de medio kilo y quedarte tan ancho. Pero si tienes 5€ para comer, lo vas a tener complicado. Te recomiendo que seas conservador en las cantidades de patata. Añadiendo tan solo 200g, podrías reducir suficiente el hambre como para comer 200g de carne y quedar igual de saciado.

Lo segundo más importante es el aporte de vitaminas y minerales. Si me dices que podrías comerte 500g de entecot, no tengo dudas. Ahora, si se trata de comer 500g de hígado…me va a costar mucho más creerlo. Tu cuerpo reconoce las vísceras como un alimento muy nutritivo, y va a disparar tu nivel de saciedad al comerlos. Tanto que con comer 200g ya no querrás comer ni postre. Y espera para tener hambre…que ¡se te van a quitar las ganas de merendar!

He elaborado una lista de alimentos relacionando el índice de saciedad y su precio para que puedas adelgazar gastando menos. Huye de los que venden productos para adelgazar. Adelgazar debe ser por axioma más barato que engordar, lo mires por dónde lo mires. Si alguien te dice lo contrario, miente.

Alimento Precio ración Nota
agua                  0,01 € A veces comes cuando en realidad solo tenías sed
patata cocida                  0,10 € El almidón de la patata cocida cuesta digerirlo
legumbres                  0,60 € También cuesta digerirlas, por lo que te mantienen lleno
vísceras                  1,00 € Muy ricos en vit. y minerales, por eso un poco basta
caldo huesos/espinas                  0,30 € Como el agua, pero con vit y minerales que saciarán más tiempo
café/infusiones                  0,10 € Al tomarlas calientes, sacian y ayudan a quemar grasa
avena                  0,10 € Mezcla de fibras muy saciante y energética
acelgas                  0,40 € Cunden mucho para lo que cuestan al utilizarse toda la planta
espinacas                  0,80 € crudas sacian más que cocinadas, aunque sientan peor
lechuga                  0,20 € Muy barata. Una ensalada de 1º plato y comerás menos
huevo                  0,20 € Muchas vit y minerales = el cuerpo corta la señal de hambre
aceite                  0,15 € Puede parecer caro, pero cunde mucho
algas                  0,20 € Al igual que el aceite, un kilo es caro, pero cunde mucho

Incluir alegremente estos alimentos en tu dieta, tendrá 2 efectos positivos:

Por un lado, te sentirás más saciado y querrás comer menos, y menos veces. El efecto secundario es que adelgazarás irremediablemente.

Por otro, tendrás un muy buen aporte de vitaminas y minerales. Esto es importante para regular el hambre a la baja y para gozar de mejor salud en general.

Seguramente haya más alimentos baratos y muy saciantes, no están todos. Solo quería poner en la mesa unos ejemplos, muy comunes, y fáciles de conseguir.

¿Si la proteína (carne/pescado) es lo más saciante por qué no está en la lista?

Si te fijas bien, sí que hay proteína. Legumbres, vísceras, caldo, huevo, incluso la avena tiene proteína. Pero en esta lista he preferido excluir los cortes magros de la carne y los pescados, pues son bastante más caros. El salmón, las sardinas o el bonito son muy saciantes, aparte de por su alto aporte de proteína, por el Omega3. Un ácido graso que el cuerpo necesita y que recompensa con una sensación de relajación muy placentera.

¿Por qué no incluyo fruta?

Siempre va a ser más saciante que un bollo, o incluso que un yogur, pero al haber tanta variedad de frutas y tanta variedad en el índice de saciedad entre unas frutas y otras, he preferido no poner ninguna. Eso no quiere decir que no comas fruta, al contrario, la fruta es el mejor alimento que puedes comer. Si bien es cierto que no me comería 2 mangos en el mismo día, por su alto contenido en azúcar, tomar una fruta (no un zumo) antes de empezar a comer, aumentará la saciedad y querrás comer menos.

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¿Cómo comer barato?

Para comer barato es necesario tener apertura de mente. Si siempre comes filetes a la plancha y pescado al horno, te va a salir muy caro… Entonces, ¿la ley de la oferta y la demanda aplica también a la cocina? ¡Premio! Aplica y con un incentivo, las temporadas. comer barato , coemr barato , comer barato , comer barato , comer barato

Todos tenéis claro cuándo empiezan “las rebajas” de verano y las de invierno en El Corte Inglés. Lo hemos visto anunciar todos los años, varias veces… Pero alguna vez os habéis preguntado, ¿cuándo empiezan las rebajas de la comida? ¿Eso existe? ¿Os limitáis a comprar todo lo que ponen en el súper con el clásico cartelito amarillo de producto en oferta? Si es así, probablemente no compréis lo mejor, si no lo que el negocio en cuestión quiere que compres.

Alguna vez he comentado que no me gustan las listas de la compra. Sí, pueden ser una herramienta útil, para huir de los productos innecesarios al planearlo en casa, sin distracciones. No obstante, si te ciñes exactamente a eso, podrías desperdiciar una gran oportunidad. Yo solo apunto en la lista de la compra productos no comestibles, por ejemplo: jabón, servilletas de papel, escoba, etc. O productos que consumo con relativa frecuencia y sean poco susceptibles de caer en oferta: leche fresca, huevos, arroz, avena…

En cuanto a la comida, generalmente aplican las mismas reglas: si poca gente lo demanda, el precio de la oferta baja, y si mucha gente lo demanda o la oferta es limitada, el precio sube. Obviamente si requiere más mano de obra, será más caro, pero eso no invalida la primera regla. Como lo que más gusta es el solomillo y hay poco, es muy caro. Al igual que el pescado salvaje, que cuesta más pescarlo, que el de piscifactoría. Pero por otro lado aplica otra regla: si es un producto raro tiene poca demanda, pero el riesgo de no venderlo puede subir el precio. Por ejemplo la carne de ciervo, o de jabalí.

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Es importante ampliar la visión de la cocina a todo animal o planta. Pero más importante aún es aprovechar todas las partes del animal o de la planta. En general comparto la visión de Marcos, de recuperar parte de nuestro pasado más antiguo. Donde no era coherente comerse el solomillo de un antílope y tirar el resto, porque no estaba tan jugoso…A parte de la carga ecológica y moral, que implica descartar por sistema las partes culturalmente menos vistosas, no resulta ni económico ni saludable.

Aquí traigo una lista de comparación de precios de las partes de un mismo animal muy común, la vaca:

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Cuadro de precios de despiece de ternera

Como veis las vísceras son más baratas que el músculo, y cuanto más magro y tierno sea, más caro. De esta manera lo más caro es el solomillo y lo más barato…los huesos.  En algunas carnicerías hasta los regalan, si compras algo más.

Solo hay una diferencia entre disfrutar comiendo un entrecot y unos sesos. Saber cocinar. Un filete lo tiras a la sartén y lo único que tienes que hacer es no dejarlo como una suela. La asadura, sin embargo, si sólo la echas en la sartén con aceite y sal, no la vas a disfrutar.

Como dije al principio no aplica sólo a la carne. Las verduras también son segregadas y mutiladas sin piedad, a pesar de los múltiples beneficios que pueden ofrecer sus partes menos favorecidas. ¿Alguna vez habéis pensado qué podéis hacer con las hojas que acompañan a los rábanos? ¿Y con la parte más verde de los puerros? Ve más allá, la semana pasada aprendí a aprovechar las raíces de los puerros. Si son largas –más de 3 cm- puedes lavarlas bien, y usarlas como si fueran gulas. ¡Te va a sorprender su textura!

Me voy a despedir con una receta que me sorprendió. Acostumbrado a hacer las vísceras encebolladas, me salí del guion para hacer otro plato bien sencillo.

Riñones con champiñonescomer barato , comer barato

Ingredientes (2pax):

~500g de riñones de cordero (2€)

2 cebollas medianas (0,50€)

200g champiñones (2€)

Aceite y sal

Tomillo y romero

Coñac y cerveza (opcional)

  1. Corta en dos mitades los riñones, o si son grandes en 4 y ponlos en un bol con agua.

  2. Déjalos diez minutos antes de cambiar el agua y déjalos otros diez minutos.

  3. Escúrrelos y ponlos a macerar, en un majao de tomillo, romero y aceite. Si quieres, añade ahora un chorrito, generoso, de coñac y remueve bien. Déjalo reposar tapado.

  4. Corta los champis en cuartos u octavos intentando que queden del mismo tamaño que las mitades o cuartos de los riñones.

  5. Cortar las cebollas en brunoise de 1 o 2 cm.

  6. Una vez llevan los riñones 30 minutos en unte, pon una sartén a fuego fuerte, echa aceite y cuando va calentando, echa los champis baja el fuego y a los 2 minutos echa la cebolla. Ya sabes que puedes elegir si dorarla o no. Remueve, de vez en cuando, para que dore igual por todos lados.

  7. Una vez ha dorado, y empieza a pegarse a la sartén, echa un poco de cerveza y espera a que reduzca.  Si no tienes, o no quieres echar cerveza, puedes echar caldo de huesos, o sino, salta al paso 8.

  8. Cuando ha reducido casi todo, echa solo los riñones escurridos –pero no lavados- y reserva el resto, sal al gusto y sube el fuego para que tuesten un poco.

  9. Cuando van tostando, baja el fuego y echa el contenido del bol y si tiene poco jugo, un poco más de cerveza. Déjalo cocer tapado a fuego lento unos 10 minutos vigilando que no se consuma todo el caldo.

comer barato visceras
riñones con champiñones

Si dejas de lado los prejuicios, disfrutarás de un plato bueno, rico…y ¡barato!, por poco más de 2,50€.